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Intervención de Juan Antonio Fernández Palacios, Embajador, Representante Permanente de la República de Cuba, en consultas informales sobre el Consejo de Derechos Humanos.Ginebra, 22 de noviembre de 2005

Señor Presidente:

Cada año, solo en las sesiones plenarias de la feneciente Comisión de Derechos Humanos, dedicamos más de 10 mil minutos a nuestros debates.Considerando el hechode que habíamos sido condenados al ostracismo y el olvido por los poderes que intentan controlar el curso del actual proceso de reforma, debo comenzar por agradecerleesta “consulta informal” en Ginebra, y los 180 valiosos minutos que nos concede para ello.

Por respeto a todas las delegaciones y participantes en estas consultas solo concentraré mi atención en aquellos aspectos, que a juicio de Cuba, resultan medulares en este proceso,que como usted ha dicho, será transparente, abierto y participativo.

Señor Presidente:

La Comisión de Derechos Humanos no puede ser reformada a medias tintas.Tiene que ser refundada desde sus propios cimientos.Su simple sustitución por el Consejo de Derechos Humanos carecería de todo valorsi este nuevo órganono enfrenta con decisión las causas profundas que motivaron la crisis de credibilidady confianzaen que se hundió la CDH.De lo contrario sólo estaríamos haciendo un simple cambio de nombre.

Los problemas de la CDH no son de naturaleza organizativa ni de carácter técnico.Los problemasdel sistema internacional de los derechos humanosvienen dadospor la manipulación política, la cínicautilización de sus mecanismospor los países industrializados en sus planes de dominación, y la más burda selectividad y dobles raseros.

En tiempos de reforma, y urgidos por la crisis, se han presentadonumerosas propuestas.Algunas de estas no pasan de ser una engañosa maniobra que elude los problemas de fondo y enmascara en las formas viejos vicios y prácticas perniciosas que dieron al traste con la CDH.

Veamos:

1.Un Consejo de Derechos Humanos de composición más restringida:Nos aleja del problema real.Busca excluirde este nuevo foro a aquellosque están en la primera línea del frentedenunciando la hipocresía y dobles raseros de los poderosos.El problema no es cuántos ni quiénes somos, sino cómo actuamos.Lo que corresponde revisar y cambiar en este nuevo órgano es el desbalance de representación que hoy beneficia desproporcionalmente al Grupo Occidental en perjuicio del Grupo Africano y Asiático.

2.Elección con el voto de las dos terceras partes delos miembros de la Asamblea General:Haría imposible el ingresode los países pequeñosy de menos recursos.Daría capacidad de vetoa alianzas políticasminoritariasque podrían bloquearel ingreso de aquellos que entre nosotrosconsideren indeseables.Convertiría al Consejo en un club exclusivo de los más poderosos.Lo justo y verdaderamente democrático es una elección por mayoría simple de la Asamblea General.

3.Criterios de membresía:No son necesarios.Conllevarían a la exclusiónde todo un Grupo Regional, en este caso, el Grupo Occidental.Preferimos tenerlos en el Consejo,para por un lado preservar su universalidad, y por otro, comprometerlos con los altos valores que defendemos.De tener que definir esos criterios no tendrían cabida en el Consejo las potencias coloniales o neocoloniales, los usureros de la deuda externa, o los cómplices del desaparecido régimen del apartheid, tampoco los que inician guerras imperialistas de conquista y dominación, o los que practican la tortura y administran campos de concentración, mucho menoslos que bombardean a civiles inocentes y usan armas prohibidas como el fósforo blancopara aniquilar a aquellos que califican de “combatientes enemigos”, ni los que no cumplen el compromiso del 0,7 % para la ayuda oficial al desarrollo.

4.Mecanismo de Revisión Periódica Universal (Universal Periodic Review): Parecería un esfuerzo de nobles intenciones para supuestamente disminuir la selectividad y politización.Si esa fuera la intencióntendría que traer aparejado la eliminación radical de las prácticas injustas y politizadas aplicadas en el tratamiento de las situaciones de países bajo el tema 9 de la actual agenda de la CDH. De lo contrario podría agravar aún más la selectividad y dobles raseros.Requiere de una mayor y más amplia discusión acerca de sus modalidades e implementación.

Señor Presidente:

El proceso de establecimientodel Consejo de Derechos Humanos no puede convertirse en una carrera contra el tiempo.Muchas son las cuestiones que necesitan ser todavía aclaradas y negociadas si queremos evitar un nuevo fracaso.Es imprescindible trabajar en base a consensos reales.Convendría que algunos ajusten sus ambiciosas pretensiones.Lo que necesitamos en esta etapa es reconstruir la confianza y credibilidad de un sistema que saltó en pedazos como consecuencia del abuso de una minoríapoderosa que asumió el papel de fiscal inquisidor contra los países del Sur.

Una reforma verdadera tendría que eliminar la perniciosa prácticade imponerinjustas resoluciones contra países, planteadas siempre desde una perspectiva confrontacional.Tendría que poner fina los dobles raseros y a la impunidad de los poderosos.Tendría que reorientar los trabajos por el camino del diálogo y la cooperación. Tendría que respetar los principios de objetividad, imparcialidad y no selectividad.

Muchas Gracias

 

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