Declaración de Jorge Ferrer, Ministro Consejero de la Misión Permanente de la República de Cuba, ante la Reunión del Consejo General la OMC.
Ginebra, Suiza, 15 de mayo de 2006.
Sr. Presidente:
Agradecemos la información ofrecida por el Director General, en su condición de Presidente del Comité de Negociaciones Comerciales.
Tras casi 5 meses de reiniciadas las negociaciones aun no hay señales de convergencia en las cuestiones centrales de las modalidades. No puede responsabilizarse por igual de esta situación a todos los miembros ante el actual impasse. Esa responsabilidad recae básicamente en los Países Desarrollados que son los principales demandantes de la liberalización y quienes deben dar más a favor de los países subdesarrollados para que se cumpla el mandato de desarrollo acordado.
Es preocupante que de algunos países desarrollados pujen por reinterpretar y tratar de modificar los mandatos previamente establecidos, como los referidos a los productos especiales y los mecanismos de salvaguardia especial y a limitar la aplicación de estos, que constituyen instrumentos para el desarrollo, al período de aplicación de los resultados finales de esta Ronda. Es también motivo de preocupación que, como han señalado varios informes recientes de organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales internacionales, casi el 80 % de los beneficios de las actuales propuestas de esta Ronda serían para los países desarrollados. ¡ Que gran absurdo en una Ronda que se apellida del desarrollo !
El tema del desarrollo llegó a esta organización para quedarse, no como un elemento coyuntural temporal. Los países subdesarrollados no podrán alcanzar el desarrollo en el lapso de pocos años, período de tiempo de aplicación de los resultados de una Ronda.
La agricultura continúa siendo la clave en estas negociaciones y constituye una de las principales prioridades de los países subdesarrollados, pues representa el 70 % del empleo en los países de bajos ingresos y el 30 % en los países de ingreso medio, mientras que tan solo representa el 4% del empleo en los países de ingreso alto o desarrollados.
Las negociaciones no deben ser rehenes del establecimiento arbitrario de fechas. Pensar que lo que no se ha conseguido tras más de 4 años de arduos trabajos, se va a lograr en maratónicas sesiones de varios comités y reuniones informales de formato reducido, no parece realista.
La actual carencia de resultados también significa que se nos reduce el tiempo. No podemos reducir la dimensión del desarrollo acordada en Doha. No aceptaremos cercenar sus mandatos, ni relegar los intereses de los países subdesarrollados, que son la mayoría de los miembros de esta organización y de la población del mundo que vive en una sempiterna pobreza.
Esto significa, entre otras cuestiones, que debemos acordar disposiciones de trato especial y diferenciado, horizontales y específicas, que sean precisas, eficaces y operativas, buscar soluciones duraderas a la cuestión de la erosión de preferencias y de aplicación, hacer realmente efectiva la decisión de Hong Kong de otorgar una acceso real libre de aranceles y cuotas a las exportaciones de los países menos adelantados, atender las particularidades y vulnerabilidades de las pequeñas economías, resolver la cuestión del algodón, avanzar en las cuestiones de transferencia de tecnología y de comercio, deuda y finanzas, la eliminación de las restricciones políticas arbitrarias a las exportaciones, de la discriminación en la facilitación del comercio y de las barreras no arancelarias.
La posibilidad de extender la Ronda de negociaciones es un elemento que debe valorarse, a fin de poderla concluir con decisiones que aumenten las oportunidades comerciales para todos los miembros, grandes o pequeños, ricos o pobres, y fundamentalmente para los países subdesarrollados, cuya participación en el comercio mundial es irrisoria. Las fechas de cumplimiento se han cambiado e incumplido muchas veces, comenzando por la propia fecha de culminación del Programa de Trabajo de Doha que, según la Declaración Ministerial, debió finalizar "antes del 1ro. de enero de 2005".
La prioridad y razón de ser de esta Ronda es el Desarrollo, según instruyeron los Ministros en las Declaraciones de Doha y de Hong Kong. Debemos trasladar a los temas del desarrollo el mismo proceso "intensivo, contínuo y efectivo" que se promueve para Agricultura y NAMA porque también en ellos hay un serio estancamiento y es nuestra responsabilidad común e ineludible impulsarlos. Para esto, no promovemos una avalancha de reuniones que impidan la participación efectiva de las pequeñas delegaciones de la mayoría de los países en desarrollo, sino preparar un cronograma coherente y equilibrado entre todos estos temas que evite la superposición y no solamente se concentre en Agricultura y NAMA.
El desarrollo debe ser, según se acordó en la Cumbre del Milenio en el año 2001, la principal preocupación y primera prioridad de la comunidad internacional, frente a la creciente brecha abismal entre los países industrializados, cada vez más ricos y los países subdesarrollados, en su conjunto, cada vez mas pobres y atrasados.
La intensificación de los trabajos no asegura, por si sola, obtener resultados satisfactorios. Se necesita, lo que ha faltado y sigue estando ausente, la voluntad política de los países desarrollados para resolver las injusticias y desigualdades históricas y estructurales del sistema internacional de comercio que solo los beneficia a ellos.
En este sentido, no se pueden perder de vista las desigualdades heredadas de la Ronda Uruguay en términos de los altos aranceles y multimillonarios niveles de ayuda interna y subsidios a las exportaciones de los países desarrollados, comparado con los países subdesarrollados en agricultura y NAMA. Por tanto, es injusto que los países desarrollados continúen pidiendo a los países subdesarrollados que paguen con una mayor liberalización en agricultura, NAMA y servicios, por las ofertas de reducción de aranceles, de ayuda interna y de los subsidios a las exportaciones de los países industrializados que son insuficientes y están por debajo de las ambiciones que nos plantean en otras áreas de negociación.
No nos pidan más que revisemos y flexibilicemos nuestras propuestas. Balancear los resultados de esta Ronda entre sus diferentes componentes significará perpetuar las desigualdades que tenemos la obligación moral y política de reducir con vista a su eliminación, si queremos hacer realidad nuestro compromiso con el desarrollo.
Los países subdesarrollados asumieron desde la década de 1980 numerosas y dolorosas privatizaciones y liberalizaciones comerciales, condiciones impuestas por el Bando Mundial, el Fondo Monetario Internacional, los prestamistas privados y públicos de los países industrializados. Estas liberalizaciones privaron a los países subdesarrollados de un espacio de políticas nacionales y de una serie de instrumentos que estuvieron al alcance y posibilitaron el desarrollo de los actuales países industrializados cuando se encontraban en una etapa de desarrollo similar. Sin embargo, no promovieron el desarrollo, ni una mayor participación en el mercado internacional para la mayoría de nuestros países, sino todo lo contrario. Los países que más liberalizaron siguen siendo aún países menos adelantados o se encuentran entre los de menor desarrollo económico y humano relativo. No hay recetas únicas para todos.
Sr. Presidente:
Trasladar el proceso de consultas a Ginebra no se traduce necesariamente en la transparencia e inclusividad que requiere el proceso negociador. Hay que evitar la proliferación de reuniones de pequeños formatos que excluyan los intereses y posiciones de la mayoría de los países subdesarrollados miembros.
Es cierto que han tenido lugar mejoras en la transparencia y en la participación de algunas delegaciones interesadas o proponentes en las discusiones en pequeños formatos de algunos temas de su interés, pero esto no sustituye la participación real y efectiva de todas las delegaciones en todas las etapas del proceso a fin de que los resultados reflejen los intereses de todos y no solo los de un grupo selecto de miembros.
Muchas gracias.