Declaración del Ministro Consejero de la Misión Permanente de Cuba, Jorge Ferrer, en la reunión del Comité de Negociaciones Comerciales Ginebra, 17 de noviembre de 2006.
En primer lugar, la delegación de Cuba agradece al Director General por convocar esta reunión y compartir sus puntos de vista sobre el estado actual de la Ronda de Desarrollo de Doha.
Cuba continúa comprometida con la conclusión exitosa de esta Ronda de negociaciones y con la reanudación del proceso, tan pronto como sea posible, en el formato multilateral de los Comités y Grupos de Trabajo, con total transparencia, inclusividad y la participación real de todos los Miembros, pero no como fines en sí mismos.
Estamos a favor de una reanudación viable de las negociaciones que produzca resultados reales y una culminación del proceso que cumpla totalmente con el mandato de desarrollo de esta Ronda, que es su razón de ser. Esperamos que las declaraciones en favor de la reanudación y de la conclusión de las negociaciones se traduzcan en hechos concretos y no se queden en palabras como las realizadas en el contexto de la Cumbre del G-8 en San Petersburgo.
Una conclusión exitosa de la Ronda debe incluir la solución de las cuestiones de aplicación, el trato especial y diferenciado y las flexibilidades para los países en desarrollo, la materialización del mandato del párrafo 50 sobre las restricciones a las exportaciones, de los párrafos 6 y 8 del mandato de NAMA, el tratamiento para las economías pequeñas y vulnerables, el algodón, los importadores netos del alimentos, la erosión de las preferencias, el acceso libre de aranceles y de cuotas de los PMA a los mercados de los países desarrollados, etc.
No parecen haber ocurrido cambios significativos en las posiciones negociadoras desde el pasado mes de julio. Lo que ha faltado y continúa siendo necesaria, es la voluntad política de las grandes potencias comerciales desarrolladas para cumplir los compromisos asumidos en Doha y Hong Kong.
No estamos a favor de volver a fijar nuevas fechas limites artificiales que han demostrado ser poco realistas y han sido incumplidas en el pasado, mucho menos si las mismas están ligadas a la agenda y los calendarios de política interna de un importante miembro de esta Casa.
Es imposible negociar en 3 o 4 meses las enormes diferencias y cuestiones pendientes en algunas áreas de negociación, o alcanzar modalidades plenas en tan corto tiempo.
Todas las propuestas y los documentos de referencia de los Presidentes, aunque imperfectos, incompletos y no consensuados deben constituir la base del proceso de negociación una vez que se reinicie.
Sr. Presidente:
Los tiempos han cambiado desde la Ronda Uruguay. No existe ninguna posibilidad de que un proyecto de documento elaborado por un número reducido de miembros, no importa cuán importantes y poderosos sean, un borrador de acuerdo entre los Presidentes o un proyecto de compromiso de última hora, sean aceptables para la mayoría de los miembros. La razón es que el resultado que se espera del actual proceso de negociaciones es diferente del Marco de Julio de 2004 o las Declaraciones de Doha, que eran declaraciones o compromisos políticos. Esta vez, los resultados serán textos legales que establecerán obligaciones jurídicas con implicaciones de largo alcance para la economía y el desarrollo económico y social de los Miembros.
Cualquier reanudación debe ser horizontal, pero es imposible que casi 20 grupos de negociación trabajen en paralelo, pues esto impediría la participación real y efectiva de la mayoría de los países de desarrollo.
Cuba coincide con la Declaración del Presidente de la Unión Africana, circulada como documento oficial de la OMC el pasado 28 de octubre, en la que expresa que “la agricultura ocupa un lugar central en el Programa de Doha para el Desarrollo” y que “los miembros de la OMC, en particular los países desarrollados, tienen el deber, la responsabilidad y la obligación moral de no defraudar a los países africanos, ni quebrar su fe en el sistema multilateral de comercio, incumpliendo las promesas hechas en Doha”. Coincidimos además en que la incapacidad de las principales potencias comerciales de “lograr un compromiso sobre la reducción de las subvenciones agrícolas y el acceso a los mercados agrícolas se encuentra en la base de la suspensión de las negociaciones en julio…”.
Tal y como admitió Mandelson, Comisario Europeo, en la carta enviada el pasado mes de septiembre a la Representante de Comercio de los EE.UU., Susan Schwab, "ha sido ampliamente documentado el hecho de que la reducción de aranceles de los productos agrícolas beneficiará fundamentalmente a unos pocos exportadores agrícolas importantes".
Varios estudios realizados por importantes ONGs, fundaciones y otras instituciones académicas de países desarrollados han demostrado que la mayoría de los países en desarrollo seremos perdedores y lograremos poco o nada si se adoptaran las actuales propuestas presentadas por los países desarrollados y las que estos últimos están dispuestos aceptar.
Como expresara Mandelson en otro fragmento de la misma carta, “sopesar las reducciones en los subsidios domésticos contra los recortes en los aranceles y solicitar una total paridad completa entre los dos no es aceptable para la vasta mayoría de los miembros” y, en sentido contrario, “hacer sólo recortes sobre el papel en la ayuda doméstica contra cortes reales en el acceso a los mercados agrícolas no es una opción”.
Solicitar concesiones de los países subdesarrollados a cambio de reducir la ayuda interna que distorsiona el comercio, que es una cuestión pendiente desde la Ronda Uruguay, no sólo es injusto sino inmoral.
Algunos conceptos nuevos como el acceso real a los mercados y nuevos flujos comerciales no se basan en nuestro mandato negociador, no tienen consenso y deben ser evitados. Continuar insistiendo en estos conceptos, como pretenden algunos, no nos llevará a parte alguna. La negociación solo deberá basarse en los programas y mandatos existentes de Doha, el Marco de Julio de 2004 y Hong Kong, que fueron claramente definidos por los Ministros.
Algunos países desarrollados son demasiado ambiciosos al pedir a los países en desarrollo concesiones en agricultura, NAMA y servicios poco realistas e imposibles de satisfacer a cambio de sus limitadas ofertas en materia de agricultura y desarrollo que supuestamente están encaminadas a balancear los desequilibrios e inequidades de la Ronda Uruguay.
Es necesario solucionar no sólo los grandes números en NAMA y agricultura que están bloqueando actualmente el proceso, sino también numerosos detalles que son indivisibles, interdependientes e interrelacionados. El resultado aceptable en uno de los dos depende del resultado en el otro.
Muchas gracias.
( Cubaminrex – Embacuba Ginebra ).