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Declaración del Encargado de Negocios a.i. de la Misión Permanente de Cuba, Jorge Ferrer Rodríguez, en la reunión del Comité de Negociaciones Comerciales de la OMC

Ginebra, 26 de julio de 2007

Sr. Presidente.

En primer lugar, la delegación de Cuba desea agradecer su declaración introductoria, en calidad de Presidente de este Comité, así como los informes orales y escritos de los Presidentes de los órganos de negociación.

En segundo lugar, nuestra delegación suscribe las intervenciones conjuntas realizadas por el G 110, el G 90 con el NAMA 11, el G 20, G 33, el Grupo ACP y las Pequeñas Economías y en general, coincide con muchos de los elementos planteados por el NAMA 11, Argentina, Venezuela y el Paraguya.

En tercer lugar, Cuba agradece el esfuerzo de los presidentes de los Comités de Agricultura y del Grupo de Negociación de NAMA en la preparación de los dos proyectos de textos de modalidades, pero como se demostró en los cortos debates preliminares de ambos documentos y en el día de hoy aquí, al menos en opinión de una abrumadora mayoría de los países en desarrollo, estos distan aún mucho de cumplir con la razón de ser de esta Ronda: el desarrollo de los países subdesarrollados, son desequilibrados y deben ser completados y modificados radicalmente para que puedan conducirnos a un resultado y que este sea satisfactorio.

El texto sobre agricultura no cumple con el mandato de modalidades plenas porque no desarrolla varios temas del mandato que son de interés para los países en desarrollo, a pesar de que sobre varios, en particular los productos especiales y el mecanismo de salvaguardia especial, existen propuestas que cuentan con el apoyo de la abrumadora mayoría de los países en desarrollo, a saber, en este caso, el G 33 y los Grupos ACP, Africano, PMAs y las Economías Pequeñas y vulnerables.

En ese sentido, solicitamos una revisión temprana del texto o una adición que incluya todas las cuestiones que no han sido desarrolladas y sea mas claro y preciso en otras áreas.

Asimismo, esperamos que los debates se reinicien en septiembre empezando por esos temas menos desarrollados en los textos a fin de que no queden rezagados o excluidos porque sin soluciones en esas áreas tampoco será posible tener un acuerdo satisfactorio para todos.

El texto de agricultura tiene también desbalances entre los tres pilares y entre las flexibilidades de otorga a los países desarrollados por razones comerciales, comparado con las que concede a los países en desarrollo. También es desequilibrado en relación con el texto de NAMA, que es el peor de los dos documentos por no cumplir con los mandatos de reciprocidad menos que plena, de desarrollo, de trato especial y diferenciado y de tener en cuenta las necesidades de los países en desarrollo.

Vale la pena recordar que la agricultura sigue siendo el motor de estas negociaciones y el punto de partida de la ambición de esta Ronda y que los países en desarrollo no tenemos por que pagar en agricultura, ni en ninguna otra área de negociación, por reducciones de las distorsiones del comercio por los países desarrollados que distan de ser sustanciales y efectivas y que debían haber sido eliminadas hace mucho tiempo en las rondas anteriores.

Mi país, como muchos miembros no está en condiciones de evaluar en tan corto tiempo, desde la circulación de ambos documentos, las consecuencias y eventuales costos y beneficios de los dos documentos presentados y por tanto las reflexiones que ha hecho son solo generales y preliminares y sin perjuicio de las posiciones definitivas que adoptará sobre el status y el contenido de ambos documentos a partir de septiembre. Por lo tanto, todos los documentos y propuestas presentadas hasta ahora por los Miembros siguen estando sobre la Mesa de negociaciones.

Sr. Presidente:

No se pueden sacrificar los intereses de los países en desarrollo Miembros por salvar una Ronda que sólo tendrá razón de ser si el resultado final beneficia a todos y en particular a los países en desarrollo.

Más importantes para la conclusión de la Ronda es establecer modalidades que respondan a las necesidades y aspiraciones de los países en desarrollo.

De que los países en desarrollo sean tratados en pie de igualdad dependerá que nos convirtamos en sus interlocutores. Jamás subordinaremos nuestros intereses a los de aquellos que pretenden convertir el comercio en un instrumento de poder y preservar sus injustos privilegios, tratando de balancear o anular los escasos beneficios que recibiríamos los países en desarrollo por sus limitadas concesiones mediante flexibilidades para los países desarrollados como cláusulas de paz, salvaguardias especiales, disciplinas débiles en el compartimiento verde de ayuda interna, etc.

Los documentos son deficientes, comprometen cuestiones vitales para los países en desarrollo. Es difícil trabajar sobre textos que no recojan nuestros intereses fundamentales

Los países en desarrollo estarían comprometiendo su futuro al cambiar condiciones necesarias para su desarrollo, por deudas que tienen los países industrializados desde rondas anteriores.

Si los costos superan los beneficios que obtendríamos de la Ronda o si los resultados preservan el status quo de las actuales inequidades e injusticias del comercio mundial, habrá pocas o ninguna razón para continuar negociando. Llegamos hasta aquí porque en Doha hubo un compromiso de poner al desarrollo en el centro de la negociación. Al cabo de seis años seguimos constatando el enfoque puramente comercial de los trabajos: el acceso a los mercados de los países en desarrollo mediante reducciones arancelarias, mientras que se mantienen o incrementan las barreras no arancelarias que imponen los países desarrollados en forma de medidas sanitarias y fitosanitarias, reglamentos técnicos y otras medidas coercitivas unilaterales.

La única solución posible es aquella que logre un balance justo de intereses. Los textos presentados están hechos a la medida de los países industrializados. Insistir en este enfoque podría demorar indefinidamente la conclusión de la Ronda.

Conocemos la estrategia de las grandes potencias. No funcionará el truco de insistir en que los países en desarrollo tienen muchas flexibilidades en esos textos, en particular en el de NAMA, y que estás anularía el acceso a los mercados, cuando la abrumadora mayoría de los países en desarrollo consideran esas flexibilidades insuficientes. El objetivo de los países ricos es asegurarse los recortes arancelarios propuestos por el Presidente del Grupo Negociador de NAMA, como mínimo, e incluso ser mas ambiciosos lo cual parecería inaceptable para la mayoría. Sus discursos son ya retórica para ingenuos.

Sr. Presidente

Estamos hoy ante el dilema de si la OMC es un foro que puede o no contribuir al desarrollo. La pobreza es el principal problema que enfrentamos, reconocido sólo por los que la padecen aún cuando somos mayoría.
Cuba ha dicho que aunque los poderosos finjan no creerlo, los pueblos pobres tienen derecho al desarrollo y seguirán luchando por él .
La actual coyuntura aconseja un fortalecimiento del multilateralismo. No podemos darnos el lujo de socavar las bases del Sistema con una nueva crisis de credibilidad que sobrevendrá si los resultados de la Ronda, lejos de conducirnos a un mejoramiento de las condiciones de vida de nuestros pueblos, agravan los problemas estructurales acumulados.

Estamos ante una opinión pública y una sociedad civil nacional e internacional más entendida en temas comerciales, que acusan a la OMC de estar sumergida en una crisis de legitimidad. Instituciones poderosas han colapsado o están en crisis por representar esencialmente los intereses de los países ricos, por carecer de transparencia, democracia, y de la participación real y efectiva de los países en desarrollo y por no tener la habilidad de cambiar con los tiempos. La OMC debe demostrar aún que puede servir más que para generar dividendos a unos pocos.

Es hora de darse cuenta de que un mal acuerdo para la mayoría de los países en desarrollo difícilmente será aceptado. Pasaron los tiempos en que nuestros países asumían compromisos a ciegas.

Para finalizar, aprovechamos la ocasión, como otras muchas delegaciones, para despedir al Embajador de Singapur, Gafoor y desearle éxitos en sus nuevas tareas.

Muchas gracias

 

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