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Declaración de la Segunda Secretaria, Claudia Pérez Alvarez, miembro de la delegación de Cuba en el debate informal sobre las recomendaciones del Grupo de Alto Nivel sobre la coherencia en todo el sistema de las Naciones Unidas. Nueva York, 24 de julio de 2007.

Distinguidos Cofacilitadores,

Distinguida Sra. Louise Arbour, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos,

En nombre de la delegación cubana quisiera darle la bienvenida a la Sra. Arbour y agradecer su presentación. A su vez, expreso el pleno apoyo de Cuba a la declaración realizada por la distinguida delegación de Pakistán en nombre del Grupo 77 y China y el MNOAL en el marco de este debate informal. Asimismo, Cuba apoya en su totalidad las intervenciones del Comité Conjunto de Coordinación (JCC, por sus siglas en inglés), conformado por el Grupo de los 77 y China y el Movimiento de Países No Alineados en los distintos debates celebrados el pasado mes.

Señores Cofacilitadores:

En nuestra capacidad nacional quisiera expresar algunos comentarios preliminares de la delegación cubana sobre las recomendaciones contenidas en el documento A/61/583 relacionadas con la cuestión de los derechos humanos:

En primer lugar, Cuba desea reafirmar el valor y la plena vigencia de los principios y propósitos refrendados en la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Declaración y Programa de Acción de Viena, en tanto que todos los derechos humanos son universales, indivisibles e interdependientes y deben tratarse en pie de igualdad.

Cuba reitera la importancia de los principios de universalidad, imparcialidad, objetividad y no selectividad. En ese sentido, Cuba rechaza los dobles raseros en la promoción y protección de los derechos humanos, así como los intentos de usar los derechos humanos como un pretexto para alcanzar fines políticos. Del respeto a este justo reclamo dependerá la legitimidad y la credibilidad de la actual maquinaria en materia de derechos humanos.

Cuba considera que las recomendaciones del panel relacionadas con el tema de los derechos humanos están entre las más controversiales. Las mismas tienen un serio impacto en el trabajo de las agencias, fondos y programas de las Naciones Unidas en el terreno.

Cuba reitera que el trabajo de la ONU en materia de derechos humanos debe tener un enfoque universal y no centrarse únicamente en los países del Sur. En este sentido, resulta preocupante el enfoque del Informe que implícitamente dirige sus recomendaciones para los países en los cuales existe presencia de los fondos y programas del sistema, o sea, en los países en desarrollo.

La unificación de las agencias, fondos y programas en el terreno, la elaboración de presupuestos únicos para sus actividades y la financiación basada en la “generosidad” de los donantes, indican claramente condicionalidades que acompañarían cualquier otra actividad en el terreno en función de la agenda de los países del Norte en materia de derechos humanos.

Cuba reafirma que las características fundamentales de las actividades operacionales para el desarrollo del sistema de las Naciones Unidas deben ser, entre otras, su carácter universal, voluntario y de donación, su neutralidad y multilateralismo, así como su capacidad de atender con flexibilidad a las necesidades de desarrollo de los países receptores. Las actividades operacionales deben realizarse en beneficio de los países receptores, a solicitud de ellos y de conformidad con sus propias políticas y prioridades de desarrollo.

Es importante tener siempre presente que la verdadera función de los fondos y programas de Naciones Unidas es fomentar el desarrollo a largo plazo. La operacionalización de los derechos humanos no debe reemplazar los proyectos de cooperación para el desarrollo; esta debe ser adicional y complementaria a las actividades de cooperación para el desarrollo.

No entendemos qué se pretende con la recomendación sobre un mejor equipamiento tanto del Coordinador Residente como de los Equipos de las Naciones Unidas en el terreno, pues la protección de los derechos humanos es competencia de cada Estado Miembro. Esto pudiera significar una clara intromisión en los asuntos internos de los Estados, lo que contraviene principios básicos de la Carta de las Naciones Unidas.

Es imposible e inviable establecer patrones únicos de desarrollo. Por ello, las actividades operacionales deberán responder, en primer lugar, a las políticas nacionales y prioridades de desarrollo de cada país y respetar los mandatos legislativos otorgados por los Estados Miembros. En este sentido, nos sigue preocupando sobremanera la prioridad que se quiere dar dentro de los Fondos y Programas al despliegue cada vez mayor de actividades no vinculadas directamente al desarrollo económico y social.

Cuba reitera que el respeto pleno a la soberanía y a la integridad territorial de los Estados, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, son principios generales que deberán continuar guiando las actividades operacionales, pues en su estricta observancia radica la clave de su éxito.

La segunda recomendación abriría las puertas a trabajos de coordinación entre los Coordinadores Residentes y los representantes de los procedimientos especiales de derechos humanos. Tal mandato no existe. Esta propuesta sólo traería como consecuencia relaciones conflictivas entre las agencias y las autoridades nacionales, así como el traslado al terreno del nivel de confrontación entre países en desarrollo y desarrollados existentes en los órganos intergubernamentales de derechos humanos. El nivel de escrutinio aumentaría y por ende, habría una profundización de los dobles raseros en el tratamiento del tema de los derechos humanos.

Cuba desea reafirmar que el trabajo de Naciones Unidas en el terreno está regido en los mandatos legislativos correspondientes, así como la labor de la Oficina de la Alta Comisionada en la Resolución 48/141 y el Programa 19 de la Planificación por Programas. En estos documentos queda bien establecido el papel de dicha Oficina. A su vez, Cuba desea recordar que el Programa de Acción 2 no ha recibido un endoso intergubernamental.

Por otra parte, tenemos dudas sobre las referencias que se hacen en el informe a la labor de “protección” por parte de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos así como a los mecanismos de rendición de cuentas. ¿Apreciaríamos recibir aclaraciones sobre lo que ello significa?

Finalmente, Cuba reafirma su voluntad de trabajar por el establecimiento de un verdadero sistema internacional de protección de los derechos humanos, cuyo único compromiso sea con la justicia, la transparencia y la verdad.

 

Muchas Gracias.

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