Intervención de Rodolfo Benítez Verson, Encargado de Negocios a.i de Cuba, en la reunión informal del Grupo de Trabajo de la Asamblea General para la reforma del Consejo de Seguridad. Nueva York, 19 de julio de 2007
Señora Presidenta:
Cuba desea reconocer el esfuerzo desplegado por usted para hacer avanzar de manera creativa las labores de este Grupo de Trabajo, así como su demostrado compromiso con la reforma del Consejo de Seguridad.
Igualmente, felicitamos a los cinco y a los dos Facilitadores, por la forma transparente e inclusiva en que han llevado a cabo sus consultas.
Indiscutiblemente, hoy todos tenemos una idea mucho más clara del punto en que nos encontramos. Ahora, la prioridad debe ser determinar el curso de acción para los próximos meses.
La reforma del Consejo de Seguridad no puede seguir siendo un objetivo pospuesto y relegado, pues forma parte integral de la reforma de las Naciones Unidas en su conjunto. No podrá existir una verdadera reforma de la ONU, hasta tanto no se reforme el Consejo de Seguridad. El reclamo de la mayoría no puede continuar siendo ignorado.
Cuba está lista para trabajar con pragmatismo, y dispuesta a mostrar la máxima flexibilidad posible, por supuesto, sin sacrificar elementos claves ni posiciones de principio. Pero la flexibilidad tiene que ser mostrada por todos y no sólo por algunos.
Al determinar el curso de acción que adoptaremos a partir de ahora, debemos ser muy cuidadosos, tanto en la forma como en el contenido. A estas alturas, no podemos darnos el lujo de dar pasos en falso que puedan tener repercusiones negativas futuras en el proceso de reforma del Consejo de Seguridad.
Señora Presidenta:
Cuba ha estudiado cuidadosamente las propuestas contenidas en los informes de los Facilitadores y desea expresar algunas consideraciones al respecto.
Dichos informes reflejan, en nuestra opinión, un interés genuino por parte de los Facilitadores para tratar de avanzar y sobre todo, tienen el mérito de estimular el debate sobre un tema que a todos nos interesa.
Se maneja, por ejemplo, la posibilidad de crear nuevas categorías de miembros del Consejo de Seguridad. Como hemos expresado en ocasiones anteriores, Cuba no favorece la creación de nuevas categorías de miembros. Ello, en lugar de propiciar el mejor desempeño del Consejo, pudiera ahondar aún más las diferencias existentes y fomentar la división al interior de ese órgano.
Los nuevos miembros de un Consejo ampliado, ya sean permanentes o no permanentes, deberán contar exactamente con los mismos deberes y prerrogativas que los actuales miembros de ese órgano y ello incluye el veto. Cuba no se opondría a la posibilidad de reelección inmediata de los miembros no permanentes.
En lo que se refiere al veto, son bien conocidos los criterios de Cuba respecto a ese antidemocrático y anacrónico privilegio y nuestra firme convicción de que debe ser eliminado. No obstante, habida cuenta de que no sería realista esperar que ello ocurriera en estos momentos, consideramos que, como primer paso, el uso del veto debe limitarse a aquellas acciones que sean adoptadas bajo el Capítulo VII de la Carta.
Señora Presidenta:
Cuba favorece un incremento amplio de la membresía del Consejo de Seguridad. Un Consejo ampliado debería ascender a 25 ó 26 miembros. La ampliación debe tener lugar en ambas categorías de miembros y el incremento básico debe recaer en los países en desarrollo, sobre la base de las propuestas formuladas por el Movimiento de Países No Alineados.
El objetivo no puede ser ampliar por ampliar, sino dar respuesta a la injustificable subrepresentación de los países en desarrollo en el Consejo de Seguridad.
La reforma del Consejo tendrá también que incluir, necesariamente, la reforma de sus métodos de trabajo. Consideramos interesantes algunas de las ideas para mejorar los métodos de trabajo recogidas en los Informes de los Facilitadores. Las mismas van en la dirección correcta. No obstante, consideramos que no son suficientes.
Abogamos por un Consejo de Seguridad transparente, en el que las consultas a puertas cerradas sean la excepción y no la regla. Aspiramos a un Consejo que se ocupe de los temas que le corresponden y no invada los de otros órganos. Queremos un Consejo que tenga realmente en cuenta las opiniones de la membresía de la Organización, antes de adoptar decisiones y que garantice un nivel de acceso real a los Estados que no son miembros de ese órgano.
Señora Presidenta:
El proceso de consultas que bajo su dirección hemos llevado a cabo durante el presente año, evidencia que existen posibilidades de avanzar. Sin embargo, las expectativas que se han creado en los últimos meses pueden convertirse rápidamente en una nueva frustración, y alejar más aún las posibilidades de reformar el Consejo, si no hay avances concretos.
Por tales razones, Cuba coincide con su apreciación de que debemos avanzar a una etapa superior en nuestros trabajos. Las consultas llevadas a cabo por los Facilitadores han sido útiles, pero más temprano que tarde hay que dar paso a las negociaciones. Estamos convencidos de que existen condiciones para ello.
Aunque persisten diferencias, los elementos fundamentales inherentes a la reforma del Consejo están sobre la mesa. Lo que se impone ahora es comenzar, en el plazo más breve posible, un proceso de negociación intergubernamental abierto, transparente e inclusivo.
Le reiteramos la plena disposición de Cuba a participar y contribuir de manera activa en la próxima etapa de nuestros trabajos.
Muchas gracias.