Declaración de Jorge Ferrer, Ministro Consejero de la Misión Permanente de Cuba en Ginebra ante la reunión del Comité de Negociaciones Comerciales (CNC) de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para discutir la situación de las negociaciones de la Ronda de Doha para el Desarrollo
17 de abril de 2008.
Señor Presidente:
En primer lugar, la delegación de Cuba desea suscribir las declaraciones de Mauricio por el Grupo ACP, Costa de Marfil, en nombre de África y la que pronunciará Barbados en representación de las Economías Pequeñas y Vulnerables.
En segundo lugar, deseamos agradecerle la convocatoria de esta reunión y que haya compartido información sobre las reuniones informales de pequeño formato y sus puntos de vista sobre el proceso futuro.
Haremos reflexiones de carácter general y preliminar y sin perjuicio de las posiciones definitivas que mi delegación adoptará tanto sobre el proceso, como sobre el contenido de estas negociaciones.
Agradecemos sus esfuerzos y los de algunos presidentes para la mejora de la transparencia, en términos de ofrecer información sobre las salas verdes y otras consultas bilaterales. También agradecemos su declaración de compromiso con el carácter multilateral de las negociaciones. Sin embargo, transparencia no es participación real y efectiva de todos los miembros, ni negociación multilateral.
Existen mandatos de los párrafos 48 y 49 de la Declaración Ministerial de Doha que establecen que las negociaciones estarán abiertas a todos los miembros, se deben conducir de manera transparente para facilitar la participación efectiva de todos y asegurando beneficios para todos y que las decisiones se deben tomar solamente por los miembros de la OMC.
En esta Organización caracterizada y destinada a velar por las normas jurídicas que ha creado, la observancia escrupulosa de sus propias reglas y principios de negociación en y por todas las instancias debe ser una premisa fundamental de su trabajo.
Observamos con preocupación la proliferación y creciente influencia de reuniones informales de participación reducida para tratar cuestiones trascendentales, la ausencia de textos escritos y con antelación de importantes cuestiones sobre proceso y sustancia que deben ser aprobadas por todos los Miembros, así como el desconocimiento por algunos Presidentes de los órganos de esta organización del sentir de un número importante de delegaciones
A veces da la impresión que estamos en esta Organización en un monólogo o diálogo de sordos, en el que lo que dicen unos pocos es tomado más en cuenta que lo que plantean otros o la mayoría de los Miembros.
Sr. Presidente:
Las discusiones de algunas cuestiones en sala verde con un grupo reducido de países no debieron haber tenido lugar, pues se refieren a temas acordados por los Ministros en Hong-Kong. En realidad, constituyen una revisión y reinterpretación de los mandatos. El alcance de la primera etapa del proceso horizontal fue convenido por los Ministros en el Declaración de Hong-Kong que establece que las modalidades en agricultura y el acceso a los mercados no agrícolas (NAMA) y nada más, deben ser acordadas primero.
Algunos coordinadores de grupos, miembros, presidentes y Usted hoy, como Presidente del Comité de Negociaciones Comerciales, han hecho referencia a la redacción de un texto para las negociaciones de servicios, cuando las modalidades en esta área están ya establecidas en el anexo C de la Declaración de Hong-Kong y no existe mandato para un texto documento nuevo o para la vuelta al benchmarking. No existe tampoco espacio para modificar el mandato pues no existe consenso para esto y en lo único que estamos todos de acuerdo es en hacer un informe de situación.
Exigir, como lo hacen algunos países desarrollados, que haya resultados negociados en la extensión de las indicaciones geográficas y en paralelo al establecimiento de las modalidades en Agricultura y NAMA es otro intento de imposición arbitraria. No existe mandato para esto, ni se supone que se modifiquen las decisiones de los Ministros. No podemos ser rehenes de los designios o necesidades de algunos miembros desarrollados por muy poderosos que sean, en detrimento de los intereses de otros miembros.
Los últimos meses se han dedicado prácticamente a ver cómo se consiguen acomodar las sensibilidades de los países desarrollados en Agricultura, como se logra modificar el mandato en Servicios, o como se acomodan temas en la agenda que no forman parte de la Ronda. Todo ello mezclado a una retórica mediática que poco favor hace a quienes la impulsan.
El máximo esfuerzo por impulsar esa agenda contrasta visible y lamentablemente con la falta de interés y de avances en los temas sustanciales para los países en desarrollo, es decir, con el olvido del compromiso asumido de dedicar esta ronda al desarrollo.
Sr. Presidente:
Las negociaciones en la OMC han progresado, pero muy lentamente, básicamente a expensas de las flexibilidades mostradas por los grupos de países en vías de desarrollo y en algunos temas han retrocedido. No existe ninguna señal clara de convergencia en las modalidades.
Los miembros hemos reiterado en varias oportunidades, que un proceso horizontal solo sería posible, si solo quedan pendiente de acordar alrededor de una decena de cuestiones. Hoy no están dadas las condiciones para pensar, ni decidir el inicio del proceso horizontal. Insistir en esto obligaría a una negociación donde los países en desarrollo no tendrían conocimiento de las concesiones que realizarían los países desarrollados.
Están por definir cuestiones centrales por las que fue lanzada esta Ronda para equilibrar las inequidades de la Ronda Uruguay, que benefician a los países desarrollados, en particular en la agricultura. Entre esas cabe mencionar la reducción efectiva y sustancial de la ayuda interna de los países desarrollados que distorsiona el comercio y el establecimiento de disciplinas en caja verde que les impida burlar los compromisos de reducción de los subsidios, la ausencia de techos arancelarios efectivos, la Salvaguardia especial del artículo 5 del Acuerdo sobre Agricultura, la simplificación y la progresividad arancelaria, etc.
No es posible hacer concesiones en agricultura y otras áreas sin conocer los datos y los contingentes arancelarios para el acceso a los mercados de los países desarrollados, que siguen siendo una incógnita por el tema de los productos agrícolas sensibles, así como sin entenderse la compleja metodología propuesta por un reducido grupo de países en su mayoría desarrollados.
No sabemos cómo los presidentes podrán presentar textos revisados, cuando siguen sin resolverse la mayoría de las diferencias. No es solo cuestión de dar más tiempo, sobre lo que todos los miembros hemos dicho reiteradamente que no se deben fijar nuevos calendarios de fechas artificiales. Se necesita también que haya voluntad política para honrar los mandatos y los compromisos adquiridos en Doha y Hong-Kong con el desarrollo.
Esperamos que más adelante, cualquier proceso horizontal, incluyendo a nivel Ministerial, una vez que la mayoría de las cuestiones estén maduras y hayan sido resueltas, será convocado para todos los miembros, no solo en grupos de pequeño formato o cualquier otra forma de democracia representativa y no en forma una reunión ministerial menos que plena en la que solo participen algunos.
La diversidad de estructuras arancelarias y de situaciones económicas, incluso dentro de los miembros de un mismo grupo o alianza de países y el hecho de que en muchos temas, no existen prácticamente agrupaciones de países, hacen que un grupo de miembros no sea representativo de los intereses de todos.
Sr Presidente:
Reiteramos que la desestabilización de los mercados financieros internacionales no tiene nada que ver con la situación del comercio mundial que ha crecido sostenidamente en los últimos años, tanto en países desarrollados, como subdesarrollados.
El comercio no es la causa de la inestabilidad de la economía mundial y no es por tanto, su cura. La inestabilidad internacional tiene sus raíces, entre otras cuestiones, en la especulación monetaria y financiera de los países desarrollados desconectada de la producción y el comercio real.
Por el contrario, la liberalización del comercio y la pérdida cada vez mayor de los espacios de política económica nacional de los países en desarrollo como consecuencia, entre otras, de los acuerdos de la OMC son las causas fundamentales por las que un número importante de esos países se convirtieron en importadores netos de alimentos, muchos de los cuales son también importadores de petróleo.
La seguridad alimentaria de estos países en desarrollo está en peligro no solo por el incremento en espiral, sin precedentes, de los precios de los alimentos y los combustibles, sino también por las negociaciones agrícolas de la OMC que en la práctica reducirán la ayuda alimentaria y los créditos a las exportaciones.
Obviamente, no se puede poner en peligro la estabilidad económica, política y social de un grupo importante de países subdesarrollados por consideraciones puramente mercantilistas.
Continuamos comprometidos con la conclusión exitosa de esta Ronda de negociaciones, pero no a cualquier precio. Estamos comprometidos con la culminación del proceso, no como un fin en sí mismo, sino con resultados que cumplan con el mandato de esta Ronda que es que el desarrollo.
Que los países en desarrollo seríamos los que más perderíamos con la fracaso de la Ronda, no significa que debamos aceptar la conclusión de la Ronda a cualquier precio.
Muchas gracias.