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Cambio Climático y Seguridad Alimentaria: Los Recursos Hídricos

La situación actual del acceso a los servicios de agua y aguas residuales (saneamiento) es tensa, en especial en los países más pobres.

Para que se tenga una idea de los efectos de las consecuencias de los problemas ambientales, incluido el cambio climático, sobre la disponibilidad de agua, se ha registrado que durante un período de diez años, de 1992 a 2001, el 90% de todos los desastres naturales fueron de origen meteorológico o hidrológico.

Es importante hacer notar que sobre el uso sostenible de los recursos hídricos influyen una serie de factores relacionados en primer lugar, con los insostenibles patrones de consumo y producción impuestos por las sociedades más ricas, así como las cuestiones relacionadas con los asentamientos humanos, la distribución de la riqueza, los usos industriales y agrícolas del recurso hídrico, la formulación de políticas adecuadas, entre otros.

En el contexto nacional, nuestro país realiza ingentes esfuerzos para explotar sosteniblemente los recursos hidráulicos del país, profundizando en la aplicación de políticas y acciones encaminadas al uso racional y eficiente del agua, junto con la elevación de la cultura hidráulica y ambiental, tanto entre los profesionales, instituciones y órganos de gobierno dedicados a su manejo, como en toda la población, para mitigar así los efectos de su carestía relativa, en un contexto climático complejo que está determinando la ocurrencia más frecuente de fenómenos extremos (sequías prolongadas y huracanes).

Como resultado de la política hidráulica del país, hoy el 95.6 % de la población cubana tiene acceso al agua potable (47% en 1959), mientras el 95% accede al saneamiento (39% en 1959).

EVALUACIÓN DEL TEMA EN EL CONTEXTO NACIONAL.

- Disponibilidades de agua.

De acuerdo con fuentes publicadas (Voluntad Hidráulica, Año XXL, 2002), los recursos hidráulicos potenciales (RHP) del Archipiélago cubano se evalúan en un total de 38,1 kilómetros cúbicos, de ellos: 6,4 subterráneos en 165 unidades hidrogeológicas y 31,7 superficiales en 632 cuencas hidrográficas.

Los recursos hidráulicos aprovechables (RHA) se evalúan en alrededor de 24 kilómetros cúbicos anuales, correspondiendo el 75 % a las aguas superficiales y el 25 % a las subterráneas.

Los recursos hidráulicos disponibles (RHD) ascienden a 13,68 kilómetros cúbicos. El desarrollo de la infraestructura hidráulica permite poner a la disposición de las demandas económicas, sociales y ambientales, el 57 % de los recursos aprovechables.

El importante desarrollo hidráulico cubano, que en un período de 40 años ha elevado sus capacidades de embalse en alrededor de 200 veces, ha estado en función de asegurar las crecientes demandas del incremento de las áreas de riego, de satisfacer las necesidades del aumento de la población y con ello del suministro seguro de agua y saneamiento, con su impacto positivo en los altos niveles de salud y baja mortalidad infantil, a elevar el desarrollo industrial y turístico, así como a la protección del medio ambiente.

Al ser los recursos hídricos de la cuenca, el eje articulador de las políticas de desarrollo económico, social y de protección ambiental, el desarrollo hidráulico ha estado relacionado también, de manera dinámica e intensa, con otros componentes ambientales principales, tales como los suelos y bosques, en función de alcanzar la seguridad alimentaria y de satisfacer los requerimientos de la salud pública, industria y los servicios, en general.

- Indicadores de evaluación de las disponibilidades.

Tomando como referencia el Indicador clásico de Disponibilidad (IcD) y los recursos potenciales, aprovechables y disponibles cubanos, teniendo en cuenta el número de habitantes del país (11 177 743 habitantes, según el Censo de 2002), se tienen los per cápita expuestos en la tabla siguiente:

Tabla 1. Índice clásico Cuba

CUBA RH Potenciales RH Aprovechables RH Disponibles
IcD
(m3/hab/año) 3 400 (Bajo) 2 140 (Bajo) 1 220 (Bajo)

Como se observa, de acuerdo con la clasificación WRI (1986), se transita desde un valor de 3 400 a 1 220 m3 por habitante por año, clasificados como Bajo en todos los casos. Este indicador toma como referencia básica las fuentes de alimentación del recurso agua en cada país. En el caso cubano, sólo las precipitaciones.

Estos resultados pudieran indicar que se requeriría continuar con los esfuerzos para alcanzar mayores por cientos de aprovechamiento de los recursos hídricos para poder satisfacer así las demandas y elevar el valor del Índice, todo ello, sobre la base de nuevas inversiones para el aseguramiento de la cantidad y calidad de agua en todo el país. Esto resulta objetivamente difícil en función del uso sostenible del recurso, a tenor del conocimiento de los problemas y características de nuestro desarrollo hidráulico, de la satisfacción básica actual de esas demandas, de los problemas de pérdidas importantes en la conducción y canalización del recurso y del uso general de las aguas en el país, así como de las carencias relativas de agua en áreas determinadas.

Un camino cierto para alcanzar la sostenibilidad del recurso, en cualquiera de los escenarios, es el de profundizar en la aplicación de políticas y acciones encaminadas al uso racional y eficiente del agua, junto con la elevación de la cultura hidráulica y ambiental, tanto entre los profesionales, instituciones y órganos de gobierno dedicados a su manejo, como en toda la población, para mitigar así los efectos de su carestía relativa, en un contexto climático complejo, que está determinando la ocurrencia más frecuente de fenómenos extremos (sequías prolongadas y huracanes). En el mismo sentido, se deben continuar realizando acciones con vista a mejorar el manejo de los recursos disponibles, así como incrementar estas disponibilidades mediante el uso eficiente del agua, promoviendo a su vez, la reutilización y reciclaje, medidas todas que también están encaminadas a la adaptación y mitigación ante los cambios climáticos.

Las acciones que se vienen decidiendo por el Gobierno cubano y ejecutándose por las instituciones especializadas relativas a nuevas inversiones vinculadas a la rehabilitación de redes en la capital del país y capitales provinciales (La Habana, Camagüey, Las Tunas, Santiago de Cuba, Holguín), la construcción y completamiento de acueductos, obras de saneamiento y otras, se enmarcan en las medidas para alcanzar una mayor eficiencia en el empleo del agua doméstica y con ello, elevar de manera relativa sus disponibilidades reales.

- Usos de las aguas.

En 2004 se emplearon 5 625 300 m3 por año para todos los usos, de ellos 71,5 % de fuentes superficiales y 28,5 % de fuentes subterráneas. El riego agrícola consumió el 43%, el abastecimiento a la población el 24%, la industria el 7% y otros, el 26%.

En 2007, se emplearon 5 655 200 m3, según el cumplimiento del Plan del Uso del Agua. Originalmente se planificó una cifra cercana a los 7 km3. Este se cumplió al 81 % y se entregaron un total de 264 millones de metros cúbicos más que en 2006. Del total del volumen entregado, el 65.1 % correspondió a las aguas superficiales y el 34.9 % a las aguas subterráneas.
El abasto a la población registró una entrega de 1128.1 hm3 para un 49.4 % del total entregado y un cumplimiento del 98.6% de lo planificado con este destino.

En general, puede decirse que la estructura del uso de las aguas en Cuba responde a la siguiente distribución: 60 % riego; 20 % población; 8 % industria; 12 % otros usos, empleando anualmente volúmenes entre 5 y 7 km3. La estructura del uso de las aguas se corresponde con un país que depende de su actividad agropecuaria.

- Infraestructura hidráulica y coberturas

- Infraestructura hidráulica de Cuba: 239 presas, 730 micropresas, 61 derivadoras, 6 grandes estaciones de bombeo, 1300 km de obras de protección, 760 canales magistrales.

- Capacidad de embalse: 9 000 millones de m3 en 2007 frente a 48 millones de m3 en 1959.

- Acueductos: 2 194 lugares con acueducto, 20 764 Km de redes, 2 375 estaciones de bombeo, 59 plantas potabilizadoras, 1 999 estaciones de cloración.

- Alcantarillado: 476 lugares con alcantarillado, 4862 Km de colectoras, 121 estaciones de bombeo de aguas residuales, 8 plantas de tratamiento de aguas residuales, 303 lagunas de estabilización.

- Cobertura: Agua Potable, 95.6 % de la población en 2007 frente al 47% en 1959; Saneamiento: 95% de la población frente al 39% en 1959.

PROYECCION INTERNACIONAL DE CUBA EN RELACION AL TEMA.

Como ya se ha apuntado, los debates internacionales sobre el aprovechamiento de los recursos hídricos son intensos y en muchas ocasiones controversiales. El agua y su utilización constituye uno de los elementos esenciales de las agendas de desarrollo sostenible en cada país.

A tenor de las acciones que se realizan en nuestro entorno nacional, Cuba defiende las siguientes posiciones para la cooperación internacional en el tema:

- El reconocimiento de que son derechos fundamentales de la Humanidad, el acceso al agua potable, a la alimentación y al saneamiento ambiental, en condiciones de equidad, sin discriminación y en la cantidad y calidad suficiente.

- El agua es un recurso intensamente afectado por la variabilidad y el cambio climático y a su vez, un medio a través del cual las anomalías climáticas y los cambios en el clima inciden y se amplifican en la economía, la sociedad y las condiciones ambientales, sobre todo de los países, localidades y comunidades más vulnerables. Los cambios en la disponibilidad del agua se traducen de manera directa en impactos económicos y sociales, en diferente extensión y características.

- La necesidad de sensibilizar a todos acerca de la escasez de recursos hídricos determinada por los efectos negativos del cambio climático. Tanto la agricultura, como la acuicultura y otras formas de producción de alimentos, se verán seriamente afectadas por el cambio climático, agravando la situación de la seguridad alimentaria.

- Una garantía básica para los países en desarrollo en el enfrentamiento consecuente de los cambios climáticos y su repercusión en el recurso agua y la seguridad alimentaria, es el desarrollo y mantenimiento de una infraestructura hidráulica sostenible, capaz de proporcionar las cantidades de agua necesarias con la calidad requerida, a la economía, sociedad y las condiciones ambientales.

- El reconocimiento de la importancia primordial de alcanzar niveles superiores en la eficiencia del uso del agua, mediante la introducción sistemática de tecnologías adecuadas y sostenibles, lo que impone que el flujo de inversiones internacionales hacia los países en desarrollo, en condiciones solidarias y de equidad, se plantee como requisito esencial lograr o mantener la seguridad alimentaria y garantizar el saneamiento adecuado.

- La importancia de la consolidación del enfoque de la gestión integrada del recurso hídrico (GIRH), adecuada a las condicionales de cada país, teniendo a la cuenca hidrográfica como unidad básica de manejo.

- La prioridad que debe concederse al fortalecimiento de la cooperación internacional para crear, desarrollar o continuar fortaleciendo las capacidades humanas y de infraestructura en los países en desarrollo en el área del manejo de los recursos hídricos, su adaptación al cambio climático y la disminución de riesgos y vulnerabilidades a nivel local. Son necesarios recursos nuevos y adicionales. Es necesario potenciar también la cooperación Sur-Sur en este ámbito.

(Cubaminrex-DAM)

 

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