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El bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba y su impacto en laSseguridad Alimentaria del pueblo cubano

La Asamblea General de las Naciones Unidas ha condenado en los últimos 16 años el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, y ha aprobado igual número de resoluciones que piden su levantamiento, con el apoyo de una abrumadora mayoría de los Estados Miembros.

A contrapelo de la voluntad expresa de la comunidad internacional, las autoridades de Washington han continuado adoptando nuevas sanciones económicas; han recrudecido la persecución a la actividad de las empresas y las transacciones financieras internacionales de Cuba, incluidas aquellas destinadas a realizar pagos a los organismos de las Naciones Unidas; han robado marcas comerciales y cifras millonarias de los fondos cubanos congelados en los Estados Unidos; han adoptado represalias contra los que comercian con la isla o se vinculan con ella a partir de intercambios de naturaleza cultural o turística; han aplicado presiones sobre sus aliados para obligarlos a subordinar las relaciones con Cuba a los propósitos de “cambio de régimen” que sirven de guía a la política de hostilidad de los Estados Unidos de América; y han impuesto una escalada sin precedentes en el apoyo financiero y material a las acciones dirigidas al derrocamiento del orden constitucional cubano.

Todo lo anterior ha sido facilitado por la estricta aplicación del plan del Presidente Bush para la recolonización de Cuba, aprobado el 6 de mayo de 2004, y de las medidas contenidas en su actualización del 10 de julio de 2006, en la que se incluye un acápite secreto de acciones encubiertas.

Bajo esa política nacieron y han vivido las dos terceras partes de la población cubana. Los cubanos han tenido que padecer, sobrevivir y desarrollarse en las particularmente difíciles condiciones que le impone la única superpotencia, que busca el aniquilamiento de la resistencia y el ejemplo de dignidad y soberanía de la nación cubana.

AFECTACIONES A CUBA.

El daño económico directo causado al pueblo cubano por su aplicación, a partir de cálculos estimados, había superado los 89.000 millones de dólares[1] en la primavera del año 2007. Esta cifra no incluye los daños directos ocasionados a objetivos económicos y sociales del país por los sabotajes y actos terroristas alentados, organizados y financiados desde los Estados Unidos. Tampoco incluye el valor de los productos dejados de producir o los daños derivados de las onerosas condiciones crediticias que se le imponen a Cuba.

Los daños directos al pueblo cubano y el impacto negativo de su aplicación extraterritorial constituyen los principales obstáculos al avance de los proyectos y programas en curso para el desarrollo económico y social del país. A las conocidas afectaciones directas que dicha política tiene para la economía y la sociedad cubana, se suma el marcado efecto extraterritorial, que con las Leyes Torricelli y Helms-Burton y el plan Bush para la anexión de Cuba, alcanzó niveles sin precedentes. Las leyes y regulaciones de este tenor siguen provocando cuantiosas afectaciones y perjuicios, tanto a Cuba como a terceros países, a los que se coarta el derecho de beneficiarse plenamente de las oportunidades que genera la economía cubana.

Las disposiciones extraterritoriales de esta política prohíben:

a) Que subsidiarias norteamericanas que se encuentran en terceros países mantengan cualquier tipo de transacción con empresas en Cuba;

b) Que empresas de terceros países exporten a los Estados Unidos productos de origen cubano o productos que en su elaboración contengan algún componente de ese origen;

c) Que empresas de terceros países vendan a Cuba bienes o servicios, cuya tecnología contenga más de un 10% de componentes estadounidenses, aunque sus propietarios sean nacionales de esos países;

d) Que entren a puertos estadounidenses buques que transporten productos desde o hacia Cuba, con independencia del país de matrícula;

e) Que bancos de terceros países abran cuentas en dólares norteamericanos a personas jurídicas o naturales cubanas o lleven a cabo transacciones financieras en dicha moneda con entidades o personas cubanas;

f) Que empresarios de terceros países realicen inversiones o negocios con Cuba en propiedades vinculadas a las reclamaciones de ciudadanos estadounidenses o personas que, habiendo nacido en Cuba, adquirieron esa ciudadanía.

En el período comprendido entre mayo de 2006 y mayo de 2007, al menos 30 países sufrieron los efectos de la extraterritorialidad de la política del bloqueo, entre ellos Alemania, Australia, el Brasil, el Canadá, el Reino Unido, los Países Bajos, Suecia, España, Finlandia, el Japón, México, Noruega y Suiza. La extraterritorialidad del bloqueo ha sido llevada a tal extremo que ciudadanos cubanos residentes en terceros países han sido obligados a retirar sus cuentas bancarias o amenazados con la cancelación de las mismas en instituciones locales que han sido adquiridas o tienen algún tipo de vínculo con bancos norteamericanos.

Se estima que en 2006 las afectaciones al comercio exterior cubano superaron la cifra de 1.350.388.000 dólares. Las mayores afectaciones se registraron por la imposibilidad de acceder al mercado de los Estados Unidos. En el caso de las importaciones que Cuba realiza, no sólo se encarecieron como resultado de mayores precios, de la utilización de intermediarios y de la necesidad de triangulación para determinados productos, sino también por la transportación desde mercados más distantes, con el consiguiente incremento de los fletes y seguros. Adicionalmente, la necesidad de mantener elevados inventarios para garantizar la estabilidad de los suministros de insumos industriales, equipos y productos para consumo directo obligó a adquirir grandes volúmenes de mercancías que tuvieron que ser almacenadas, provocando la inmovilización de recursos y sobre gastos a las empresas cubanas.

Respecto a las afectaciones financieras derivadas del alto riesgo adjudicado a Cuba por su condición de país bloqueado por los Estados Unidos, las mismas ascendieron a 184.534.000 dólares en el 2006. Cuba sigue enfrentando difíciles condiciones de financiamiento, en términos generalmente más onerosos que los ofrecidos como promedio en el mercado internacional.

Las afectaciones al comercio exterior cubano, debido a la prohibición del uso del dólar estadounidense en las transacciones internacionales, alcanzaron un monto de 75.198.000 dólares. En el período entre mayo de 2006 y abril de 2007, en sólo tres de los bancos comerciales cubanos las pérdidas registradas por este concepto, que implica la compraventa de dólares con un alto riesgo y el efecto de la variabilidad de los tipos de cambio, fueron de alrededor de 28,9 millones de dólares.

AFECTACIONES A LA SEGURIDAD ALIMENTARIA DEL PUEBLO CUBANO..

En el período de mayo de 2006 a abril de 2007, el bloqueo provocó afectaciones en el sector de la alimentación que alcanzaron un valor que supera los 258 millones de dólares. Su incidencia negativa se refleja no sólo en las restricciones que se imponen a las limitadas importaciones cubanas de alimentos desde los Estados Unidos y de subsidiarias norteamericanas en terceros mercados, sino, fundamentalmente, en su impacto negativo en la producción de alimentos para el consumo de la población. Con una cifra similar al impacto de esas afectaciones, Cuba hubiese podido adquirir para la alimentación de la población cubana alrededor de 180.000 toneladas métricas de fríjol de soya, 72.000 toneladas métricas de aceite de soya, 300.000 toneladas métricas de maíz y 275.000 toneladas métricas de trigo.

Sólo a modo de ejemplo puede referirse que el país tiene que abastecerse de arroz y granos en un volumen superior al requerido; de no existir el bloqueo, pudiera importarlos en breves plazos desde los Estados Unidos. Lo anterior impone tener que disponer de mayores capacidades de almacenamiento. En el 2006, los inventarios en exceso de estos productos se valoraron en 28.829.000 dólares, incurriendo en un gasto adicional de 5.765.000 dólares para mantener esos inventarios. El almacenamiento de estos productos por un período tan prolongado en las condiciones de un clima tropical provocó que se perdieran, por plagas, aproximadamente 189.462 dólares.

Entre las situaciones que revelan la incidencia de la extraterritorialidad en el sector de la alimentación se encuentran las siguientes:

a) En octubre de 2006 la Empresa Refinadora de Aceite de Santiago de Cuba solicitó la adquisición de juntas de placas de intercambiadores de calor Sima-27 al proveedor Neruda Internacional Ltd. Después de realizado el contrato, el fabricante API Schimidt-Bretten GmbH & Co. KG de Alemania, retiró del aeropuerto las mercancías por ser una subsidiaria norteamericana.

El proveedor, Neruda, trató de materializar lo pactado en el contrato a través de una empresa de otra nacionalidad, lo que no prosperó, ya que la compañía alemana nuevamente frenó el embarque, basada en las regulaciones del bloqueo. Ello provocó que la empresa refinadora cubana continuara la producción durante tres meses sin realizar el cambio de juntas, afectando los rendimientos y la calidad del producto terminado, con una disminución de la capacidad de producción en la refinadora que implicó una afectación de unos $264.000 dólares;

b) Ante la imposibilidad de adquirir 40 bombas Wilden y sus accesorios, necesarias para la fabricación de yogurt de soya, así como 30 compresores de refrigeración marca Sabroe para la industria láctea, las empresas cubanas incurrieron en un gasto adicional de un 25% y un 22%, respectivamente, que en su conjunto ascienden a unos 711.000 dólares.

En el caso de las bombas Wilden, éstas son producidas solamente por los Estados Unidos y comercializadas por subsidiarias de ese país en el mundo. Los compresores marca Sabroe pertenecían a una compañía que fue adquirida por una firma norteamericana, lo que obligó a procurar otra marca comercial para sustituirlos;

c) La empresa mixta Coracan, de capital cubano-canadiense, constituida para la producción y comercialización de alimentos de preparación instantánea, se vio afectada a partir de la cancelación de las operaciones de apertura de cartas de crédito por parte de un banco radicado en un tercer país, en respuesta a las regulaciones de su casa matriz en los Estados Unidos, que le impedían hacer pagos por concepto de embarques destinados a Cuba. Ello representó para la empresa un incremento de sus gastos financieros en un 80%. Con posterioridad, un hecho similar con otro banco provocó una pérdida para esta empresa de unos 49.500 dólares.

En el caso de los productos agrícolas, fundamentalmente alimentos, que bajo estrictas medidas de supervisión y otorgamiento de licencias caso por caso Cuba importa de los Estados Unidos, el Gobierno norteamericano ha mantenido e intensificado sus acciones para tratar de limitar al máximo dichas compras y crearles obstáculos.

Ello ha provocado que las afectaciones a tales transacciones en 2006 sobrepasaran los $62,8 millones de dólares, como resultado, entre otros factores, de la ausencia de relaciones bancarias directas entre Cuba y los Estados Unidos, de la aplicación de un mecanismo complicado y dilatado de licencias para la exportación y transportación de las mercancías y para los viajes de los ejecutivos estadounidenses a Cuba, y de los demorados procedimientos para que especialistas cubanos veterinarios y fitosanitarios, entre otros, viajen a los Estados Unidos para visitar las instalaciones productivas de manera consistente con la práctica del comercio internacional.

A lo anterior se ha sumado la práctica de tratar de embargar productos agrícolas y alimentarios adquiridos por Cuba en el mercado norteamericano mediante órdenes judiciales emitidas por tribunales de los Estados Unidos.

Al propio tiempo, el gobierno de los Estados Unidos ha bloqueado las comunicaciones entre la empresa cubana Alimport y las compañías estadounidenses proveedoras de productos agrícolas y alimentarios impidiendo el adecuado funcionamiento del servidor earthlink@abuse.earthlink.net, lo que durante el 2006 creó una dificultad adicional para las transacciones entre ambos países.

A pesar de la autorización del Gobierno de los Estados Unidos para vender productos agrícolas a Cuba, se mantiene la imposibilidad de acceder a ese mercado para la compra de agroquímicos (herbicidas y plaguicidas). Por consiguiente, la empresa cubana importadora de productos químicos Quimimport tiene que realizar la contratación de estos productos en terceros mercados, lo que en muchas ocasiones no garantiza la adquisición del producto. Por ejemplo, se ha tratado de contratar el herbicida Plateau directamente con la firma alemana BASF Ag, pero ésta alega que el ingrediente activo de este herbicida es de origen estadounidense y no puede ser vendido a Cuba, ni desde Alemania, ni desde sus sucursales en América Latina.

Los Estados Unidos representan el 41% del mercado mundial del ron y en su territorio se comercializan 16 millones de cajas de los rones premium, en cuya clasificación se encuentra la marca cubana Havana Club. Sin embargo, el bloqueo prohíbe el acceso de esa prestigiosa marca a ese país. Por consiguiente, la firma Havana Club International ha tenido que desarrollar la distribución de este producto accediendo solamente al 59% del mercado mundial. Si se considera solamente el por ciento de participación de Cuba en el mercado mundial de rones premium, se estima que de tener acceso al mercado de los Estados Unidos Cuba podría vender aproximadamente 1,1 millones de cajas adicionales, que permitiría ingresar unos 47 millones de dólares a la economía cubana.

Debido al proceso judicial seguido para reclamar los derechos de propiedad industrial por registro y uso de la marca Havana Club tras el burdo robo de la misma, la parte cubana ha incurrido en gastos que ascienden a más de 1 millón de dólares.

Entre otras afectaciones, que están directamente vinculadas a la alimentación, se puede citar el impacto financiero sobre el sector del transporte, que en el mismo período ascendió a 208,8 millones de dólares. Asimismo, el valor total de las afectaciones a la industria pesquera fue de 6.231.000 dólares. Sólo en una de las empresas de esta industria, PROPES, la afectación por el riesgo país representó entre el 10% y el 20% del total de las importaciones realizadas en 2006, para un total de 3.685.000 dólares.

A consecuencia del bloqueo, las exportaciones cubanas de azúcar se vieron afectadas por la imposibilidad de participar en el mercado de importación de los Estados Unidos, las condiciones de riesgo país y la imposibilidad de utilizar el dólar estadounidense como moneda en las transacciones comerciales. El porcentaje del total de las importaciones de los Estados Unidos que podría representar el producto cubano, teniendo en cuenta las importaciones contra cuotas de ese país en 2006, es del 22,8% si se toman en cuenta los valores históricos de la década de 1950. Las afectaciones por la imposibilidad de participar en el mercado de los Estados Unidos, analizando sólo el azúcar que se podría exportar atendiendo al porcentaje antes mencionado, ascienden a 59.375.000 dólares.

El bloqueo también ha afectado la participación de Cuba en los organismos internacionales. Por ejemplo, en franca violación de lo que establece la Organización Mundial del Comercio y el Codex Alimentarius, a pesar de que Cuba está comercializando alimentos para el consumo humano procedentes de los Estados Unidos, las autoridades norteamericanas mantienen la prohibición de intercambio de criterios regulatorios entre las autoridades sanitarias de ambos países.

Siendo Cuba un país miembro del Codex Alimentarius desde 1981, el Gobierno estadounidense entorpeció la participación de la delegación cubana en su 38ª Reunión del Comité sobre Higiene de los Alimentos, celebrada en diciembre de 2006 en Houston, Estados Unidos. Los especialistas cubanos no pudieron asistir, por la entrega de las visas una vez concluido el evento. En dicha reunión debía analizarse el sistema de lactoperoxidasa en leche y productos lácteos destinados a la comercialización internacional, el cual emplea un producto patentado por Cuba.

Otra muestra de la irrespetuosa conducta del Gobierno de los Estados Unidos en sus relaciones con los organismos internacionales fue la arbitraria decisión de las autoridades norteamericanas de impedir la participación de una experta cubana en la Reunión de Jefes de Contratos de Investigación, CUB/12667, de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación/Organismo Internacional de Energía Atómica, que se celebró en abril de 2007 en la Universidad de Illinois, en Chicago, Estados Unidos.

A pesar del bloqueo, el pueblo cubano no renunciará a su soberanía ni al disfrute de su derecho a la autodeterminación y continuará avanzando en el perfeccionamiento de la sociedad justa y solidaria que viene construyendo por 50 años y que brinda su ayuda desinteresada a otros pueblos del mundo, incluido el de los Estados Unidos. Tampoco renunciaremos a nuestro desarrollo económico, cuyos avances son palpables a pesar de los efectos adversos del bloqueo económico, comercial y financiero a que se ve sometido.

(Cubaminrex- DAM)

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