Intervención del Embajador Rodrigo Malmierca Díaz, Representante Permanente de Cuba, durante el debate del Consejo de Seguridad bajo el tema de la agenda “Amenazas a la paz y la seguridad internacionales causadas por actos terroristas”. Nueva York, 25 de marzo de 2008.
Señor Presidente:
A nombre de la delegación cubana, quisiera felicitarlo a usted y a su equipo de trabajo por la labor desplegada en la Presidencia del Consejo de Seguridad durante el mes de marzo.
Señor Presidente:
La lucha contra el terrorismo es un tema que rebasa ampliamente el marco del Consejo de Seguridad. Esta problemática constituye una prioridad para todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas amantes de la paz, y no solo para aquellos que de manera permanente o temporal, forman parte de este órgano.
Para Cuba, la lucha contra el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, constituye una prioridad. Nuestro país jamás ha permitido ni permitirá que su territorio sea utilizado para acciones terroristas contra ningún Estado, sin excepción.
Estamos firmemente convencidos de que sólo una auténtica y eficaz cooperación internacional, que permita prevenir y combatir todos los actos de terrorismo podrá proporcionar una respuesta efectiva y sostenible al flagelo del terrorismo a nivel global.
Señor Presidente:
Desde hace años nuestra delegación ha estado presentando asiduamente al Consejo de Seguridad y a su Comité Contra el Terrorismo información detallada sobre el actuar terrorista contra Cuba de varios individuos y organizaciones, así como sobre la protección o tolerancia cómplice que les brinda el Gobierno de Estados Unidos. No obstante, no nos consta que se haya tomado acción alguna, siquiera para evaluar la información presentada, o que se haya iniciado alguna investigación sobre los incumplimientos por parte de Estados Unidos de varias resoluciones adoptadas por este órgano.
En más de una ocasión hemos intervenido en esta sala para alertar sobre la liberación del terrorista internacional Luis Posada Carriles. Una y otra vez solicitamos la adopción de medidas concretas para evitar que se consumara tan repudiable acto, que es ahora una realidad. El Comité Contra el Terrorismo ha sido informado al respecto de manera oportuna y detallada.
Posada Carriles, catalogado con justeza como el más connotado terrorista del hemisferio occidental, fue liberado el pasado año, a pesar de existir pruebas suficientes que lo involucran con algunos de los hechos más infames del siglo XX, entre los que se incluyen el derribo del vuelo 455 de Cubana de Aviación en 1976, el escándalo Irán-Contras y las bombas en centros turísticos de La Habana en 1997.
A pesar del reconocido tenebroso accionar terrorista de Posada Carriles, el Gobierno estadounidense tan sólo lo acusó de delitos migratorios de menor cuantía. Ese habría sido el momento oportuno para procesar a este connotado terrorista por su voluminoso historial. Las pruebas sobran. Los documentos desclasificados del Buró Federal de Investigaciones (FBI) y la Agencia Central de Inteligencia (CIA), así como las propias confesiones de Posada, son evidencias suficientes para encausarlo como un confeso terrorista.
Hoy no nos cabe duda alguna de que la verdadera intención fue impedir que se hicieran públicos los detalles de sus acciones vandálicas mientras actuaba bajo las órdenes de la Agencia Central de Inteligencia. Los secretos que Posada Carriles conoce saldrán a la luz pública más tarde o más temprano. La verdad no podrá ocultarse eternamente.
Una nueva cortina de humo fue desplegada el pasado 6 de noviembre cuando el Gobierno de Estados Unidos presentó una apelación al Tribunal Federal por la liberación de Posada Carriles. Este hecho constituye una nueva maniobra para enmascarar la culpabilidad de este terrorista internacional confeso. En esa apelación se obvia cualquier referencia a su voluminoso expediente terrorista. Insisten en tratar el caso como un simple delito migratorio. Con ello, aseguran la libertad definitiva del terrorista y la desaparición de todos los cargos en su contra.
Cuba comparece una vez más ante el Consejo de Seguridad para denunciar y condenar de la manera más enérgica, la complicidad y absoluta responsabilidad del Gobierno de los Estados Unidos con la liberación de este individuo.
El próximo mes de octubre se cumplirán treinta y dos años del monstruoso acto terrorista cometido por Posada Carriles y sus secuaces contra un avión de pasajeros de Cubana de Aviación, como resultado del cual perdieron la vida 73 civiles inocentes.
Vale recordar que otro de los responsables de la voladura en pleno vuelo del avión cubano, Orlando Bosch, también disfruta de plena libertad en Miami, mientras hace declaraciones públicas enorgulleciéndose de sus múltiples actos terroristas contra el pueblo de Cuba. Al mismo tiempo, en Miami y otras ciudades de este país continúan operando de manera abierta organizaciones terroristas que realizan actividades de reclutamiento, entrenamiento, recaudación de fondos, compra de armas, planificación y ejecución de actos de terrorismo contra nuestro país.
En otra prueba de complicidad de las autoridades norteamericanas con las actividades terroristas contra Cuba, hace tan sólo unos días un grupo de colaboradores de Posada Carriles, entre ellos los terroristas Santiago Alvarez y Osvaldo Mitad, fueron sentenciados a risibles penas por obstruir la justicia al negarse a declarar contra Posada, cuando tenían que haber sido juzgados, según las propias leyes norteamericanas, por terrorismo.
La resolución 1373 del Consejo de Seguridad llama a todos los Estados a abstenerse de organizar, instigar y apoyar actos terroristas perpetrados en otro Estado o de participar en ellos, así como de permitir actividades organizadas en su territorio a fin de cometer dichos actos, al tiempo que solicita, entre otras medidas, que se vele por el enjuiciamiento de toda persona que participe en este tipo actos. ¿Esto no vale para Estados Unidos?
Y mientras terroristas confesos y sin escrúpulos permanecen en libertad, las autoridades estadounidenses mantienen secuestrados, en cárceles de alta seguridad, a cinco cubanos luchadores contra el terrorismo que sólo trataban, con elevado altruismo y valor, de obtener información sobre los grupos terroristas ubicados en Miami para prevenir sus actos violentos y salvar vidas de ciudadanos cubanos y estadounidenses. Una vez más, Cuba exige la liberación inmediata de Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, Antonio Guerrero y René González.
Señor Presidente:
Cuba reitera su solicitud al Consejo de Seguridad y su Comité Contra el Terrorismo, para que atiendan de manera expedita la detallada información que les ha sido proporcionada por nuestro país y se adopten todas las medidas pertinentes en correspondencia con las resoluciones relevantes aprobadas. En cumplimiento de esas resoluciones este órgano debe exigir al Gobierno de los Estados Unidos juzgar de inmediato a Luis Posada Carriles por sus actos terroristas o extraditarlo a la República Bolivariana de Venezuela, cuya justicia lo reclama desde hace años.
La lucha contra el terrorismo ha de realizarse de forma plena. Al terrorismo hay que rechazarlo bajo cualquier circunstancia. No será posible erradicar el terrorismo si solamente se condenan algunos actos terroristas mientras se silencian, toleran o justifican otros, o sencillamente se manipula el tema para promover mezquinos intereses políticos.
Los dobles raseros y la impunidad no pueden prevalecer al abordar este sensible tema. El Consejo de Seguridad no puede seguir haciendo silencio cómplice ante esta grosera afrenta a las víctimas del terrorismo en todo el mundo.
Como lo ha hecho hasta el momento, Cuba continuará cumpliendo estrictamente con lo estipulado en las Resoluciones adoptadas por el Consejo de Seguridad, incluyendo aquellas relacionadas con la cuestión del terrorismo, y mantendrá su cooperación con los órganos subsidiarios creados en virtud de las mismas. Al mismo tiempo, esperamos que sin más demora, este órgano haga uso efectivo de la copiosa y detallada información suministrada por Cuba.
Muchas gracias