Palabras pronunciadas en el acto de entrega de la obra del
Centro de Información y Documentación de la ACNU, 19 de julio de 2011.
Compañeros Ministro y Viceministros que presiden este acto,
Compañeros del Consejo de Dirección del MINREX,
Cro. Ing. Norberto Pérez, Delegado del MICONS en la ciudad,
Cro. Ing. Hermes Rojas, Director de la ECOA-40
Cros. Trabajadores
Asociados y amigos presentes:
En el año 2003 cuando discutíamos en la ACNU los objetivos de trabajo para el año siguiente, se valoró la necesidad de ampliar nuestro Centro de Documentación, con la perspectiva de perfeccionar sus servicios, modernizándolos y diversificando su labor con servicios nuevos. En los últimos tiempos el Centro era objeto de un flujo importante de profesores y estudiantes universitarios, graduados que preparaban sus tesis, periodistas, investigadores, en fin, de un número importante de usuarios cuya labor social era necesario apoyar, lo que requería una evaluación cuidadosa y, consecuentemente, la definición de una línea de desarrollo para el Centro en busca de mayor calidad y eficiencia acorde con los fines de nuestra organización. Surgió entonces el gran problema: no era posible plantearse el desarrollo del Centro en el espacio reducido en que venía funcionando, lo que nos obligaba a buscar soluciones para la ampliación del pequeño edificio situado en el patio de la ACNU. Empresa nada fácil dadas las dificultades del país con las construcciones; sin embargo, al no encontrar otra solución, fue la determinación que adoptamos en la disposición de encarar las dificultades.
Lo primero que hicimos fue contactar con el entonces Presidente de la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba (UNAICC), compañero Julio Salgado, organización que como socio colectivo de la ACNU se había destacado entre nuestros asociados por su activismo y colaboración y pedirle ayuda para que analizaran cómo podríamos encarar la ampliación del Centro. Salgado acogió con entusiasmo la idea y buscó a su vez la colaboración de ingenieros y arquitectos pertenecientes a la UNAICC para la realización de esa labor. El arquitecto Rolando Guevara Muñiz; los ingenieros civiles Humberto Costales Sentí y, Humberto Costales González, el ingeniero eléctrico Rolando Bojielt Muñoz y el ingeniero hidráulico Lázaro Fernández Moreno, rodeados de otros compañeros de su profesión, pusieron manos a la obra y en estrecho contacto con nosotros trabajaron arduamente durante algunos meses, al cabo de los cuales, en mayo de 2004 pusieron en nuestras manos el proyecto técnico ejecutivo, con planos y detalles, haciendo una donación de su trabajo como aporte de la UNAICC.
Todos nos enamoramos del proyecto, pues ofrecía el máximo de posibilidades de crecimiento a partir del espacio del terreno donde estaría enclavado; respetaba el entorno armonizando con las edificaciones circundantes y la propia sede de la ACNU y la integración del local del Centro en uso al proyecto resultaba adecuada.
Se basó el proyecto en un moderno sistema constructivo, que utilizaría componentes esenciales de importación.
Habíamos dado el primer paso: contábamos con un proyecto que, aunque ambicioso era la meta constructiva a lograr.
Un nuevo paso, fue buscar el presupuesto para la obra. Solicitamos la ayuda al MINREX para que a través suyo y con su respaldo, presentáramos una exposición al Ministerio de Finanzas y Precios explicando la necesidad y utilidad social de la obra. Aunque la respuesta no fue inmediata, se logró incluir en el año 2007 un presupuesto nacional. El presupuesto total fue de 492 mil pesos, con un componente de 69,5 % en moneda nacional y un 30.5 % en CUC, cuya ejecución sería fiscalizada por la dirección de Finanzas del MINREX, Órgano de Relación de la ACNU.
No voy a cansarlos dando detalles de todos los pasos intermedios que fue necesario emprender para la aprobación del proyecto arquitectónico. Baste decir que ha sido de conformidad con la ley y las normas y nuevas regulaciones de Planificación Física a la que fue necesario someter el proyecto y discutirlo posteriormente ante una comisión, donde fue aprobado.
En el año 2009, fue posible comenzar los trabajos de construcción de las bases del nuevo edificio y se iniciaron las licitaciones a las empresas exportadoras españolas para los elementos que debían ser importados. Veíamos con optimismo que, al fin, se iniciaría la construcción, sin embargo, surgirían nuevas dificultades que esta vez nos parecían infranqueables. La situación difícil de la economía del país obligó al gobierno a adoptar medidas severas, entre ellas, la suspensión de importaciones que no fueran las imprescindibles. Nuestra inversión en divisas quedaba afectada con la medida. Las bases del edificio, que no dependían de las importaciones, fueron terminadas. Fue lo único que pudimos avanzar en esta etapa. No perdimos el optimismo, llegaría el momento en que sería autorizada la importación. Y así fue. El pasado año 2010 nos fue permitido importar los materiales ya señalados, se efectuaron las contrataciones correspondientes y en diciembre, comenzaron a llegar.
La Empresa ECOA 40 reinició sus trabajos, esta vez con un nuevo equipo de trabajadores, al que queremos reconocer por su disciplina y dedicación y la calidad del trabajo realizado, muy especialmente señalamos al jefe del colectivo de ejecución, el cro. Arnaldo Pazos Céspedes, en su incansable batallar por la excelencia.
La brigada inició su labor en enero de este año. Fue fiel cumplidora del cronograma de trabajo trazado y en menos de seis meses completó su tarea. Semanalmente, efectuamos chequeos con la participación del delegado del MICONS en la ciudad, el cro Ing. Norberto Pérez; la subdirectora de la Dirección administrativa del MINREX, cra. Nilda Hernández Valdés, sin cuya actuación se habrían incrementado las dificultades, dadas sus capacidades gestora y resolutiva; la dirección de la ACNU en las personas del director y el sub director; representantes de la ECOA 40, el jefe de colectivo de ejecución cro. Pazos y otros factores necesarios. También contamos con la presencia del arquitecto Rolando Guevara y el Ing. Humberto Costales cuando esta se hizo necesaria. Respecto a ellos deseo resaltar cómo se mantuvieron fieles al proyecto, a pesar de los años transcurridos. A todos, nuestro reconocimiento y sincero agradecimiento. Hoy podemos contemplar el resultado de ese esfuerzo común, donde tantas voluntades se aunaron para hacer realidad un propósito de progreso, de desarrollo, en beneficio de nuestra sociedad. Garantizar el financiamiento y ejecución de esta obra ha sido sin dudas una muestra del apoyo de la revolución a tareas que contribuyen al desarrollo social y a facilitar la información y comprensión de las situaciones que, en el ámbito de la política internacional, suceden a diario.
La construcción de este edificio no constituye un fin en sí mismo. El Centro de Información y Documentación de la ACNU es solo un medio para un propósito superior: hacer del Centro un punto focal al que sea necesario acudir para los temas de su especialización. A esos fines, el próximo paso será dotarlo de moderna tecnología que le permita brindar un servicio altamente especializado. Es una tarea que no podrá hacerse en un día, pero espero que no tarde tanto como la construcción del edificio. Se trata de alcanzar una calidad y diversificación en los servicios que preste, que redunde en una ampliación y reforzamiento del trabajo de la ACNU para defender los principios de la Revolución y cooperar en la divulgación de los temas de política exterior, en la defensa de los principios y objetivos de la Carta de las NN.UU. en la lucha por la paz, y el desarme nuclear, entre otros.
Trabajaremos sin tregua por enriquecer las bases de datos y la ampliación de información especializada. Así mismo, la biblioteca del Centro será objeto de igual especialización, eliminando temáticas que corresponderían a otro tipo de biblioteca.
Se ha elaborado una primera versión de un Reglamento para el Centro que ha de regir el desarrollo de su trabajo. En él se recogen los servicios a prestar y las responsabilidades que tendrán los usuarios, que deberán cumplimentar determinados requisitos para acceder a los servicios del Centro.
Quiero mencionar a las dos compañeras trabajadoras del Centro, Miriam Álvarez y Beatriz Castillo, que desde el mes de octubre del año pasado han tenido que trabajar en difíciles condiciones, pues al tener que trasladar todos los fondos del centro hacia un pequeño salón de la sede central de la ACNU para facilitar la construcción, han tenido que trabajar rodeadas de bultos, cajas de libros, etc., apenas sin espacio para moverse; también debo mencionar a una compañera y dos compañeros del área administrativa que han apoyado el trabajo de la Brigada: Sonia Llauradó, trabajadora de la limpieza, abastecedora de agua y café “extra” a los brigadistas; el Administrador Amado Polo y Rodolfo Flóres, en múltiples tareas de apoyo.
De igual modo menciono a los vecinos de la ACNU, que han sufrido las inevitables molestias de una construcción tan próxima a sus casas y que en gesto de solidaridad que agradecemos, han sobrellevado esos inconvenientes amistosamente.
Dejo para el final nuestro reconocimiento y agradecimiento más profundo al Ministerio de Relaciones Exteriores, nuestro Órgano de Relación, por su efectiva participación en este proyecto; ayuda que, sin su concurso y empeño tal vez no habría podido materializarse.
Estén seguros Ministro y compañeros del MINREX que ante el reto de la nueva etapa de trabajo que se inicia para el Centro de Información y Documentación (CID) la labor será fructífera y contará con igual esfuerzo y entusiasmo de todos los compañeros de la ACNU.
Gracias a todos por su asistencia.
(Cubaminrex- ACNU)