Respuesta a Resolución 64/38 “Medidas para evitar la adquisición por terroristas de armas de destrucción en masa”
EE.UU, 21 de junio de 2010.- La Misión Permanente de la República de Cuba ante las Naciones Unidas saluda muy atentamente a la Oficina de Asuntos de Desarme y tiene el honor de referirse a la resolución 64/38 titulada “Medidas para evitar la adquisición por terroristas de armas de destrucción en masa”, con el objetivo de trasladar a continuación las contribuciones de Cuba sobre la base del párrafo 5 de la parte dispositiva de dicha resolución.
Cuba reitera su más profundo rechazo a todos los actos, métodos y prácticas terroristas en todas sus formas y manifestaciones por quien quiera, contra quien quiera, y donde quiera que se cometan, sean cuales fueren sus motivaciones, incluidos aquellos en los que hay Estados directa o indirectamente involucrados. Todos los actos y acciones terroristas, sin distinción, afectan la vida, la salud, los bienes y la seguridad de personas inocentes, violan la soberanía y la integridad territorial de los Estados, ponen en peligro el funcionamiento y la estabilidad de las instituciones nacionales, causan graves daños a la infraestructura productiva y a la actividad económica de los Estados y acentúan la desestabilización de la situación internacional, creando nuevos focos de tensión y provocando, en ocasiones, conflictos internacionales.
Cuba ha sido víctima del terrorismo de Estado desde hace más de cincuenta años, con el fin de destruir el orden político y social que ha elegido libremente el pueblo cubano, en pleno ejercicio de su derecho a la autodeterminación. En tales intentos, el territorio de Estados Unidos de América ha sido utilizado de forma sistemática y permanente para financiar y organizar actos terroristas de diversa índole contra Cuba y para entrenar a sus perpetradores.
Las armas de exterminio en masa nunca han formado parte de nuestra estrategia de defensa nacional. Cuba no posee, ni tiene intención de poseer, armas de exterminio en masa.
Como parte del cumplimiento cabal de nuestras obligaciones internacionales Cuba cuenta con un sistema eficaz, predecible y confiable para la aplicación a nivel nacional de convenios internacionales como la Convención sobre Armas Biológicas (CAB), la Convención sobre Armas Químicas (CAQ), el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP), y en el Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe (Tratado de Tlatelolco).
Es oportuno señalar que Cuba participa en los 13 Convenios y Protocolos internacionales existentes en materia de terrorismo, entre ellos la Convención Internacional para la Represión de los Actos de Terrorismo Nuclear.
La adhesión a estos instrumentos internacionales reitera el compromiso cubano en la lucha contra el terrorismo y constituye una demostración fehaciente del compromiso de nuestro país con la implementación de la Estrategia Mundial de la ONU contra el terrorismo, adoptada en septiembre de 2006.
La pertenencia a dichos instrumentos internacionales, unido a la férrea voluntad política del Estado cubano en su lucha contra el terrorismo y por la eliminación de todas las armas de exterminio en masa, han coadyuvado a la adopción e implementación de regulaciones nacionales por parte de nuestros órganos legislativos y las instituciones gubernamentales pertinentes, que han hecho posible honrar nuestros compromisos internacionales.
En diversas ocasiones, el Gobierno de la República de Cuba ha informado públicamente sobre la existencia de dicha legislación y de las instituciones nacionales pertinentes. Vale la pena señalar los documentos informativos presentados por Cuba en el marco de la Convención sobre Armas Biológicas, la Convención sobre Armas Químicas, el Tratado de No Proliferación Nuclear o los informes requeridos por las Resoluciones del Consejo de Seguridad 1373 (2001) y 1540 (2004); todos de fácil acceso a través del sitio web de las Naciones Unidas.
Cuba reitera su denuncia de que en el territorio cubano de Guantánamo se encuentra ubicada, en contra de la voluntad del pueblo y el Gobierno cubanos, una base naval de los Estados Unidos de América, en cuya porción de territorio el Estado cubano no ejerce la jurisdicción que le corresponde. Cuba desconoce si los Estados Unidos de América ha instalado, posee, mantiene o tiene la intención de instalar armas de exterminio en masa o materiales en ese territorio ilegalmente ocupado. Por lo tanto, Cuba no asume responsabilidad alguna respecto de dicho territorio a los efectos de los convenios internacionales.
Las bombas atómicas lanzadas por el Gobierno de los Estados Unidos de América contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaky, un acto de terror y genocidio, constituyen claro ejemplo de las catastróficas consecuencias que estas armas pueden causar a la humanidad. El empleo actualmente de este tipo de armas y otras de exterminio en masa en actos terroristas tendría efectos devastadores, debido al enorme poder destructivo que han alcanzado estos armamentos.
Los Gobiernos de Estados Unidos de América y de otras potencias nucleares se oponen a la negociación inmediata de la eliminación total de las armas nucleares y su prohibición. No aceptan establecer un plazo de tiempo determinado para alcanzar esos objetivos ni negociar una convención que propicie dichas eliminación y prohibición. Los resultados finales de la Octava Conferencia de Examen del TNP lo corroboraron y dejaron muy claro que continúa existiendo una gran distancia entre la retórica y las buenas intenciones que se repiten una y otra vez por parte de algunos Estados poseedores de armas nucleares y los compromisos y pasos que en realidad están dispuestos a asumir.
Aunque el Plan de Acción sobre Desarme Nuclear adoptado contiene elementos positivos, su contenido continúa siendo limitado e insuficiente. Los modestos progresos alcanzados en la reciente Conferencia de Examen del TNP deben servir de acicate para continuar trabajando en todos los foros posibles a favor del desarme nuclear y la plena aplicación de todas las disposiciones de éste Tratado.
Cuba está dispuesta a iniciar de forma inmediata negociaciones para la adopción de una Convención sobre desarme nuclear y así lo ha hecho saber, en capacidad nacional o como parte de declaraciones y documentos del Movimiento de Países No Alineados, o del Grupo de los 21 en la Conferencia de Desarme.
Es preocupante que aún queden por destruir más del 50 por ciento de las armas químicas declaradas. Resulta pertinente que los Estados que han declarado poseer armas químicas garanticen el pleno cumplimiento de sus compromisos de destrucción de sus arsenales antes de la fecha tope de la prórroga final fijada para el 29 de abril de 2012. El cumplimiento de dicha obligación es indispensable para el logro de los objetivos y propósitos de la Convención sobre las Armas Químicas y resultaría un aporte significativo a los esfuerzos internacionales para que esas armas de exterminio en masa no caigan en poder de terroristas.
La única manera plenamente eficaz de eliminar el peligro que entrañaría las armas de exterminio en masa en manos de terroristas es mediante su total eliminación y proscripción. Ninguna medida para impedir la ocurrencia de actos terroristas con armas de exterminio en masa podrá ser suficiente y efectiva en tanto exista ese tipo de armamentos
La genuina cooperación internacional, sin discriminaciones de ningún tipo y basada en un marco de legitimidad internacional, en el respeto irrestricto a los principios del Derecho Internacional y a los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas constituye una herramienta efectiva para prevenir y combatir todos los actos de terrorismo.
La Misión Permanente de la República de Cuba ante las Naciones Unidas aprovecha la oportunidad para reiterar a la Oficina de Asuntos de Desarme el testimonio de su más alta y distinguida consideración.
Nueva York, 21 de junio de 2010.
(Cubaminrex)