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Intervención del embajador Rodolfo Benítez Verson,  encargado de Negocios a.i de Cuba ante las Naciones Unidas, en el plenario de la Asamblea General, en ocasión de celebrarse el primer aniversario de la adopción de la Resolución sobre el derecho humano al agua y al saneamiento. Nueva York, 27 de julio de 2011.
Señor Presidente:
Cuba saluda la participación en este debate del querido compañero Evo Morales Ayma, Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia. Apoyamos plenamente su intervención y le agradecemos por el liderazgo mantenido por su país y él en lo personal en temas de altísima relevancia para la comunidad internacional, como el que debatimos hoy.  
La cuestión del agua se encuentra en el centro mismo de la supervivencia de la humanidad. Como sabiamente se afirma: “El Agua es Vida”.
La resolución 64/292 sobre “El derecho humano al agua y al saneamiento” adoptada hace un año,  a iniciativa del Estado Plurinacional Bolivia, marcó un momento histórico.  Por primera vez, la Organización de Naciones Unidas reconoció el derecho al agua potable y al saneamiento como un derecho humano esencial.
Mientras hacemos discursos en esta sala, existen en nuestro planeta más de  884 millones de personas sin acceso a fuentes de agua potable  y 2 600 millones de personas, de ellos casi 1000 millones de niños, no tienen acceso a servicios  de saneamiento básico.
No podemos aceptar de manera pasiva que cada año mueran más de 3 millones y medio de personas debido a enfermedades transmitidas por agua contaminada y que una de cada 8 personas en el mundo no disponga de agua potable.
Si no actuamos con rapidez y eficacia, más de 3.000 millones de personas sufrirán en el año 2025 las consecuencias de la escasez de agua.
La mayoría de la población del planeta vive en países en desarrollo, donde  el principal uso del  agua está relacionado con la agricultura. Por tanto, la  escasez de agua, determinada entre otras razones por el cambio climático en los recursos hídricos, hará que la agricultura, la acuicultura y otras formas de producción de alimentos, se vean seriamente afectadas, agravando la ya complicada seguridad alimentaria de los países en desarrollo.

La cooperación internacional debe ser fortalecida para contribuir al desarrollo de infraestructuras, la creación de capacidades humanas en el área de la gestión de los recursos hídricos e hidráulicos, la adaptación al cambio climático,  así como la innovación y la transferencia de tecnología para mejorar el acceso a los recursos hidráulicos y al saneamiento.
Deben crearse fondos y mecanismos financieros que no estén sujetos a los dictados discriminatorios y condicionantes del Banco Mundial y del Fondo Financiero Internacional. Estos fondos, patrocinados o no por las Naciones Unidas, deben suministrar recursos tangibles, tanto financieros como tecnológicos, para propiciar el incremento de la cobertura de agua potable y saneamiento ambiental, la producción agrícola y acuícola, la gestión integrada del agua y el manejo sostenible de ecosistemas.

Señor Presidente:

Cuba, que desde 1995 alcanzó el Objetivo de Desarrollo del Milenio referido al uso del agua potable y el saneamiento,  considera que el acceso al agua constituye un derecho humano fundamental. En nuestro país, el Estado es el responsable en la gestión y control del agua y del saneamiento, así como en el estudio, evaluación, ejecución y supervisión de proyectos.

Nuestro país ha llevado adelante numerosas acciones para garantizar el derecho humano al agua y al saneamiento, entre las que se incluyen:

  • Mejora del abastecimiento y la calidad del agua, incrementando su uso racional.

 

  • Reducción en un 30% del volumen de agua en los procesos productivos.
  • Disminución anual de la tasa de morbilidad atribuible a las enfermedades de origen hídrico.

 

  • Abastecimiento de agua potable a más del 96 % de la población.
  • Incremento de la cobertura, niveles de cloración y calidad del agua potable.

 

  • Desarrollo de sistemas de alerta temprana para la sequía.

A pesar de los avances,  como ocurre con el resto de los países en desarrollo, Cuba  enfrenta disimiles desafíos en el enfrentamiento al Cambio Climático, los desastres naturales y la escasez de agua.

El criminal bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba por más de medio siglo, ha traído como consecuencia importantes limitaciones y obstáculos para acceder a nuevas tecnologías y productos de la industria del agua y sus beneficios, así como para lograr una mayor  capacitación  profesional en estos temas.
Señor Presidente:
Cuba no apoya los esquemas de privatización del agua ni los mecanismos de mercado que intentan promover  las trasnacionales y países desarrollados como supuesta solución a la escasez de recursos naturales, en particular de los recursos hidráulicos. La triste realidad es que los recursos naturales, incluyendo el agua, son objeto de compra y venta falsamente regulada de forma despiadada por el mercado y en muchas ocasiones, bajo los intereses de grandes transnacionales, a costa del beneficio y acceso equitativo al uso del agua por la sociedad.
El acceso al agua potable y  al saneamiento en condiciones de equidad, sin discriminación y en la cantidad y calidad suficientes, constituye un derecho fundamental de los seres humanos y no debe ser manipulado como una oportunidad más para la obtención de ganancias.
La internacionalización del problema del agua hace imprescindible que las Naciones Unidas se conviertan en el  principal foro para debatir y alcanzar acuerdos, mediante consensos  sobre el tema del agua y el saneamiento.
Cuba continuará defendiendo sin descanso el derecho al agua potable y al saneamiento como un derecho humano esencial.
Muchas gracias.
(Cubaminrex- Embacuba Naciones Unidas)

 

 

 

        

 

 


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