CubaMinrex. Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba

  English   RSS Cubaminrex  

Nota Verbal. Foro Social

La Misión Permanente de la República de Cuba ante la Oficina de las Naciones Unidas y los Organismos Internacionales con sede en Ginebra saluda atentamente a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y se complace en remitir los comentarios del Gobierno de la República de Cuba en relación a la Nota GV 0431, de fecha 17 de mayo de 2010, mediante la cual se solicita información en virtud de la resolución 13/17, del Consejo de  de Derechos Humanos titulada: “El Foro Social”.

El Gobierno de la República de Cuba concede especial importancia a la realización cada año del Foro Social, como un espacio único dentro del sistema de Naciones Unidas para el diálogo y el intercambio abierto de puntos de vista sobre diferentes temas seleccionados entre los más diversos actores de la comunidad internacional.

El Foro Social es una iniciativa singular que permite la participación activa de una amplia gama de organizaciones y sectores de la sociedad civil, incluyendo las organizaciones de base conformadas por campesinos, mujeres y muchos otros grupos, que encuentran en el Foro el escenario idóneo para que su voz sea escuchada en relación con diferentes temas de actualidad que les atañen directa o indirectamente.

Es por ello que Cuba ha asumido la presentación cada año de esta iniciativa en el Consejo de Derechos Humanos, convencida de la utilidad y la importancia de estos debates.

Este año, el Foro Social estará dedicado a un tema de la más absoluta  actualidad: los efectos negativos del cambio climático en el pleno disfrute de los derechos humanos.

El cambio climático es hoy una realidad que representa un gran desafío para la supervivencia de la vida en el planeta.

La interdependencia en términos ecológicos hace que el cambio climático sea un problema difícil de enfrentar. Si bien sobre este hecho relacionado con las emisiones de gases de efecto invernadero, es difícil predecir el real alcance de su impacto, hoy la ciencia conoce lo suficiente como para aseverar que los riesgos que se asocian a él son grandes y potencialmente catastróficos.

Es una realidad que casi todos los derechos se ven amenazados por el cambio climático. Este fenómeno presenta nuevos riesgos para la salud, amenaza a recursos alimenticios y de agua, destroza las tierras y los medios de subsistencia, y provoca migraciones forzosas y conflictos, por sólo citar algunos ejemplos.

Es por ello que el Foro del 2010 resultará una excelente oportunidad para debatir, de conjunto con la sociedad civil y otros sectores, acerca de las medidas y acciones para atender esta cuestión a los diferentes niveles: local, nacional, regional e internacional, entre otras importantes aristas de este fenómeno.

Lamentablemente, la participación en el Foro de una gama de organizaciones no gubernamentales y de base, así como de amplios sectores de la sociedad civil, no siempre es posible debido a la carencia de recursos para enviar a sus representantes. Es por ello que apoyamos la posibilidad de crear un fondo de contribuciones voluntarias de las Naciones Unidas, para proporcionar recursos a esas organizaciones a fin de que puedan participar en las deliberaciones y hacer aportaciones a ellas.

Cuba considera que el venidero Foro Social será un espacio útil, que permitirá a todos los interesados abordar la importancia de lograr una mejor comprensión del vínculo entre el disfrute de los derechos humanos y la protección del medio ambiente.

Para el Gobierno de Cuba la crisis del cambio climático es consecuencia del prolongado e insostenible patrón de producción y consumo de los países desarrollados, del sistema económico, financiero y de comercio internacional dominante que es profundamente injusto e inequitativo, y de la aplicación e imposición al resto del mundo de un modelo de desarrollo absolutamente depredador.

La falta de voluntad política de los países industrializados para cumplir plena y efectivamente sus compromisos y obligaciones bajo la Convención y el Protocolo de Kyoto, agudizan la incapacidad de la comunidad internacional para enfrentar el cambio climático.

Según los Resúmenes de los Grupos de Trabajo que sesionaron en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra, celebrada del 20 al 22 de abril del 2010 en Cochabamba, Bolivia: la temperatura promedio de la Tierra creció en 0.74º C entre 1906 y 2005; las últimas dos décadas del siglo XX fueron las más calurosas de los últimos 400 años y posiblemente las más calurosas en varios milenios.

En el transcurso del siglo XXI el promedio de la temperatura mundial podría aumentar en más de 6º C, lo que equivaldría al cambio de temperatura ocurrido desde la última era glacial, durante la cual gran parte de Europa y América del Norte se encontraban cubiertas por más de un kilómetro de hielo.

El 76% de las emisiones acumuladas de gases de efecto invernadero se han originado en los países desarrollados, que representan solamente el 20% de la población mundial, con lo que contrajeron una deuda climática con los países en desarrollo y las futuras generaciones al sobre-consumir el espacio atmosférico. Ello entraña tanto una deuda de emisiones como una deuda de adaptación.

Los efectos actuales y futuros del calentamiento global ponen en riesgo la existencia misma de varios Estados insulares en desarrollo y otras zonas costeras bajas; provoca el retroceso y pérdida de los glaciares; afecta los recursos hídricos y ocasiona la disminución de las fuentes de agua potable; ocasiona una mayor frecuencia en los huracanes y en los desastres naturales. Si los incrementos de la temperatura global exceden 1,5º a 2,5º Celsius, desaparecerán mayores extensiones de bosques, se extenderán los desiertos y entre un 20% y un 30% de las especies corre el peligro de desaparecer.

Una meta para mantener la temperatura global en 2º C representa admitir la desaparición de varios pequeños países insulares y la incineración de África. Representa aceptar, además, que en el continente más pobre del mundo muchos países verían reducidas sus cosechas hasta un 50%; que entre 70 y 250 millones de personas adicionales tendrán más dificultades para acceder a los servicios de agua potable para el 2020; y que los costos de la adaptación al incremento del nivel del mar pudieran alcanzar entre un 5 y un 10% del producto interno bruto de esos países, lo que resulta totalmente inaceptable.

Un incremento del calentamiento global en más de 2º C, reducirá la producción de alimentos en el mundo en un 40% aproximadamente, lo que incrementaría hasta proporciones dantescas el número de hambrientos en el planeta, que ya sobrepasa la cifra de 1.020 millones de personas.

Como se aprecia en los datos señalados, el cambio climático representa una amenaza inmediata y de gran alcance para la población y las comunidades de todo el mundo. Tiene innegables consecuencias en el disfrute efectivo de los derechos humanos, comenzando por el derecho a la vida, e incluyendo el derecho a una alimentación adecuada, el derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud, el derecho a una vivienda adecuada, el acceso al agua potable y el saneamiento.

Por otra parte, desde el Protocolo de Kyoto hasta la fecha las emisiones de los países desarrollados se elevaron 12,8%. De ese volumen el 55% corresponde a Estados Unidos. El sistema capitalista no sólo oprime y saquea, sino que además los países industrializados más ricos desean imponer al resto del mundo el peso principal de la lucha contra el cambio climático, olvidando que son ellos los principales responsables de las emisiones de gases pasadas y presentes y, en consecuencia, deben asumir sus obligaciones.

Es por ello que Cuba sostiene la necesidad de salvaguardar el Convenio Marco sobre el Cambio Climático y su Protocolo de Kyoto, así como la defensa del principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas, y aboga por respetar el mecanismo de negociación estipulado en la Ruta de Bali.

Las expectativas de los pueblos del mundo con la 15 Conferencia de los Estados Partes en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, celebrada en Copenhague del 7 al 19 de diciembre de 2009, se vieron frustradas por el egoísmo de una minoría privilegiada y rica, que busca lanzar sobre los más pobres el peso de la carga para salvar a la especie humana, comprometiendo así el derecho de los pueblos y de las generaciones presentes y futuras a un desarrollo sostenible.

La cita de Copenhague constituyó un triste fracaso y un engaño a la opinión pública mundial- El llamado Acuerdo de Copenhague, que ilegítimamente se presenta como su más importante resultado, no aporta soluciones reales a la crítica situación prevaleciente y, por el contrario, la perpetúa. Este fracaso, si no se rectifica con urgencia, contribuirá, para todo fin práctico, a que las condiciones de supervivencia de la especie humana se hagan aún más precarias.

El llamado Acuerdo de Copenhague contiene un compromiso financiero vago e impreciso. Se refiere a un compromiso colectivo por parte de los países industrializados, de aportar 30 mil millones de dólares entre el 2010 y 2012 y establece un objetivo de 100 mil millones anuales para el 2020, para atender las necesidades de los países en desarrollo. Dicho Acuerdo no identifica de dónde provendrán estas sumas ni como serán administradas y usadas. Informaciones ulteriores están mostrando que parte de los 30 mil millones provienen del “reciclaje” de otros compromisos financieros en áreas de la Ayuda Oficial al Desarrollo y no son por tanto recursos nuevos y adicionales.

Los países desarrollados deben emprender acciones para una reducción ambiciosa de sus emisiones, teniendo en cuenta su responsabilidad histórica y mayor capacidad tecnológica y financiera.

La mitigación y la adaptación son las dos direcciones claves para el enfrentamiento global al cambio climático. Sobre esta base debe fomentarse la real aplicación de tecnologías más limpias, menos contaminantes y energéticamente eficientes.

El derecho al desarrollo, como derecho universal e inalienable y como parte integrante de todos los derechos humanos fundamentales, debe ser promovido y protegido en la formulación de políticas para enfrentar los adversos efectos del cambio climático.

De igual forma el derecho al desarrollo ha de hacerse efectivo de forma que se satisfagan equitativamente las necesidades en materia de desarrollo y medio ambiente de la generación actual  y de las generaciones futuras.

La principal prioridad de los países del Sur es el desarrollo económico y social y la erradicación de la pobreza, por lo que debe respetarse el necesario espacio atmosférico que les garantice un desarrollo sostenido y sostenible. 

Los países desarrollados deben reconocer de forma clara la necesidad de los países en desarrollo de asistencia financiera y tecnológica para hacer frente a los peligros del cambio climático, dadas las debilidades de sus economías. Es por ello que defendemos la eliminación de las barreras a la transferencia de tecnologías en condiciones preferenciales a los países en desarrollo.

De igual modo, resaltamos el papel que debe asumir la cooperación internacional en la efectividad y movilización de los recursos financieros y la voluntad política para el combate a los efectos adversos del cambio climático.

En tal sentido, respaldamos la promoción de la inversión en programas de energía sostenible y renovable, así como en la infraestructura que impulsaría la consecución del objetivo de desarrollo sostenible de los recursos y contribuiría a la seguridad energética de nuestros países.

Si bien las adversas consecuencias del cambio climático en el pleno disfrute de los derechos humanos afectan a la comunidad internacional en su conjunto, sus negativos efectos se dejarán sentir con más fuerza en los sectores de la población que ya se encuentran en situación de vulnerabilidad debido a factores como la situación geográfica, la pobreza, la edad, el género, la condición de indígena o minoría y la discapacidad.

Por ello Cuba respalda la adopción de medidas e iniciativas para hacer frente a los efectos del cambio climático en el pleno disfrute de los derechos humanos a nivel local, nacional, regional e internacional, y considera que como parte de dichas medidas se debe atender particularmente a los grupos más vulnerables, en especial a las mujeres y los niños.

Esperamos que el Foro Social sirva de escenario para analizar la necesidad de fortalecer los esfuerzos internacionales en el combate a los efectos negativos del cambio climático en el pleno disfrute de los derechos humanos, y contribuya a la reivindicación del derecho de la humanidad a existir.

La Misión Permanente de Cuba aprovecha la oportunidad para reiterar a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos el testimonio de su consideración.
   

 

                                                                                   Ginebra, 30 junio del 2010

 


<< Atrás

Copyright © Ministerio de Relaciones Exteriores

Escribir al WebmasterEscribir al Webmaster