Declaración de Pedro Núñez Mosquera, Representante Permanente de la República de Cuba en el Tema 70 a) Fortalecimiento de la coordinación de la asistencia humanitaria de emergencia que prestan las Naciones Unidas. 64 AGNU. Nueva York, 19 de agosto de 2010.
Sr. Presidente:
En primer lugar, Cuba desea expresar sus condolencias por las víctimas ocasionadas por el grave desastre que ha tenido lugar recientemente en Pakistán producto de las intensas lluvias y, en consecuencia, las inundaciones más fuertes en los últimos ochenta años que han afectado prácticamente todo el territorio de esa nación hermana. La magnitud de la catástrofe puede verse en las 1 600 personas que han resultado muertas y en los más de 20 millones de damnificados, de ellos 3,5 millones de niños que corren el riesgo de contraer graves enfermedades.
Según se ha señalado, nuestros hermanos pakistaníes podrían tener muchos más fallecidos, si la comunidad internacional no les ofrece de inmediato la ayuda que necesitan.
Cuba, pequeño país en desarrollo, ha contribuido modestamente en la asistencia a muchos países en casos de desastres. Hace pocos años, nos unimos al pueblo pakistaní y trabajamos junto a él en ocasión del terremoto que lo azotó. Como parte de esa cooperación, hoy más de 900 jóvenes pakistaníes se forman como médicos en las universidades cubanas.
Continuaremos brindando, en la medida de nuestras posibilidades, el apoyo de nuestra principal riqueza: el capital humano creado por la Revolución y nuestras mejores experiencias.
Lamentamos las pérdidas de vidas humanas y materiales causadas por fenómenos meteorológicos que han afectando a miles de personas en el planeta, en particular a los países del Sur. En ese sentido, reafirmamos la importancia de que se cumplan los compromisos en materia de ayuda oficial al desarrollo, así como que se impulsen programas de las Naciones Unidas encaminados a apoyar de forma efectiva los esfuerzos de las autoridades nacionales de los países en desarrollo.
Cada día más observamos con gran preocupación las consecuencias del cambio climático y el desequilibrio ecológico que generan el incremento de los desastres naturales y el aumento de emergencias humanitarias en diversas partes del mundo. De ahí la importancia de trabajar de forma acelerada en alcanzar un acuerdo más ambicioso sobre el cambio climático que salvaguarde el Convenio Marco sobre el Cambio Climático y su Protocolo de Kyoto y que tome en cuenta el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas.
Cuba considera de vital importancia que se continúe fortaleciendo la capacidad de convocatoria y el liderazgo de la Estrategia Internacional de Reducción de Desastres, como órgano coordinador de los esfuerzos en esta esfera internacional. Y, así mismo, se compromete a seguir colaborando en el Equipo de Naciones Unidas para la Coordinación en Casos de Desastres (UNDAC).
Reafirmamos la importancia de la cooperación internacional en el área de asistencia humanitaria y a la vez, reiteramos el rol que le corresponde al Estado en la iniciación, organización, coordinación y prestación de asistencia humanitaria dentro de su territorio cuando el país ha sido afectado por desastres naturales, en correspondencia con lo dispuesto por la Asamblea General, y el Marco de Acción de Hyogo para 2005-2015.
Cuba reafirma que la asistencia humanitaria debe llevarse a cabo con el pleno respeto de los principios rectores reconocidos en la emblemática resolución 46/182 y rechaza la imposición de conceptos ambiguos que sean fácilmente manipulables para justificar cualquier acción y atentar contra los principios de soberanía, integridad territorial y la no interferencia en los asuntos internos de los Estados.
Es sumamente necesario que sean los Estados, en situaciones de necesidad de asistencia humanitaria, quienes soliciten y den el consentimiento para recibir dicha asistencia humanitaria, de acuerdo a los principios y propósitos establecidos en la Carta de las Naciones Unidas; sin que se tergiversen o sean condicionados.
Sr. Presidente:
Cuba es un país que regularmente es afectado por eventos meteorológicos y conocemos por experiencia propia los grandes perjuicios humanos y materiales que pueden ocasionar tales eventualidades climatológicas, por lo que hoy deseamos manifestar nuestra solidaridad con Pakistán.
Las autoridades nacionales en coordinación con la ONU han identificado que las prioridades de asistencia inmediata son el abastecimiento de alimentos, agua potable y su purificación, tiendas y servicios médicos, además de que es necesario restaurar el acceso con la reparación de las vías y redes de comunicación dañadas.
Se ha identificado la importancia de dar seguimiento a la situación sanitaria ante la posibilidad de que haya un brote de enfermedades causadas por el agua contaminada, como el cólera y la diarrea. Por otro lado, es fundamental brindar apoyo a las autoridades pakistaníes para responder al período de recuperación y reconstrucción lo antes posible.
Para nuestro país la única forma de enfrentar la furia devastadora de la naturaleza es que pongamos los recursos de que dispone el planeta al servicio de los más afectados, sin mezquinos intereses comerciales ni egoísmos nacionales. Se impone la solidaridad y la cooperación internacional.
Muchas gracias.