Discurso del representante permanente de cuba ante la Organización de las Naciones Unidas, Embajador Pedro Núñez Mosquera, en el tema 70 sobre el “Fortalecimiento de la coordinación de la asistencia humanitaria y de socorro en casos de desastre que prestan las Naciones Unidas, incluida la asistencia económica especial”, y 70 b) “Asistencia económica especial a determinados países o regiones.” Nueva York, 14 de diciembre de 2011
Sr. Presidente:
Cuba reafirma que la asistencia humanitaria debe llevarse a cabo con el pleno respeto a los principios reconocidos en la resolución 46/182, y a los principios de humanidad, imparcialidad y neutralidad.
La solicitud y el consentimiento de los Estados necesitados de asistencia humanitaria es un requisito indispensable para su implementación. La Carta de las Naciones Unidas debe ser respetada, y sus propósitos y principios no pueden ser vulnerados o tergiversados, restringidos o condicionados. En este sentido, rechazamos la imposición de conceptos ambiguos no acordados, para justificar acciones contrarias a los principios de soberanía, integridad territorial y no injerencia en los asuntos internos de los Estados.
Sr. Presidente:
Cuba tiene una vasta experiencia en el acondicionamiento y organización del país para hacer frente a los fenómenos naturales, lo que deriva en la muestra de avances sustantivos en varias de las metas planteadas en el Plan de Acción de Hyogo.
Es conocida la experiencia y el papel central que juega el gobierno cubano en la iniciación, organización, coordinación y prestación de asistencia humanitaria dentro de nuestro territorio, cuando el país ha sido afectado por desastres naturales, reduciéndose considerablemente los devastadores daños humanos y materiales.
Contamos con un efectivo sistema de Defensa Civil encargado de velar por el cumplimiento de las medidas, las normas y convenios internacionales, en los que Cuba es parte, relativos a la protección civil. Las lecciones aprendidas a lo largo de estos años han permitido a Cuba reforzar los marcos normativos, legislativos e institucionales para la reducción de los riesgos de desastres.
Asimismo, se han reforzado las capacidades locales para la evaluación y monitoreo de los riesgos, así como la eficacia de los sistemas de alerta temprana a nivel nacional y local. También ha sido clave la introducción de temas sobre riesgos de desastres en los programas de estudio del sistema de enseñanza.
Todas estas acciones se ejecutan de forma coordinada y sobre la base de una estrecha colaboración de las instituciones gubernamentales, no gubernamentales y la sociedad cubana en su conjunto, con un papel activo de los medios de comunicación. Además, el conocimiento y los resultados de investigaciones de las instituciones académicas y científicas se encuentran a disposición del Sistema de la Defensa Civil.
Cuba ha realizado estudios de vulnerabilidad sobre los peligros naturales, incluidos sequía e inundaciones. En la parte oriental del país, se ha iniciado un proyecto para mejorar el monitoreo de las cuencas. Se han instalado instrumentos para registrar las lluvias, el flujo de las corrientes en los ríos y en las presas. Estos datos permiten pronosticar las condiciones de inundaciones, así como la situación de las presas en relación con la amenaza a la población que se encuentra aguas abajo, la cual es evacuada si los niveles de agua en la presa exceden un determinado nivel.
A pesar de todos estos esfuerzos, la fuerza de la naturaleza se ha hecho sentir con todo rigor debido a los cambios que están teniendo lugar a nivel global. En los últimos cinco años, Cuba ha sido afectada por varios eventos meteorológicos de gran intensidad provocando graves daños a la economía cubana.
Para el futuro, se pondrá mayor énfasis en los programas de modelación sobre tsunamis y el cambio climático. También se planifica la expansión de los Centros de Gestión para la Reducción de Riesgos hacia todo el país y el establecimiento de un número más amplio de Puntos de Alerta Temprana en comunidades vulnerables, con esfuerzos propios y la cooperación internacional
Señor Presidente:
El sistema de las Naciones Unidas y la comunidad internacional tienen una responsabilidad esencial con los países en desarrollo para ayudarlos a mejorar sus capacidades de respuesta ante los desastres naturales. La vía más directa sería que los países desarrollados cumplieran con sus compromisos en materia de ayuda oficial al desarrollo.
Es importante continuar desarrollando las capacidades humanitarias y el fortalecimiento de las instituciones vinculadas directamente a la asistencia humanitaria en el terreno. Entre otras cosas, es importante dotarlas de un mayor acceso a nuevas tecnologías, los recursos financieros y los conocimientos científicos-técnicos necesarios.
Cuba considera necesario continuar con el fortalecimiento de la capacidad de convocatoria y el liderazgo de la Estrategia Internacional de Reducción de Desastres, como órgano coordinador de los esfuerzos en el área internacional
Señor Presidente,
En materia de aportes de Cuba a los esfuerzos humanitarios internacionales, resaltamos que tenemos un experto en el Equipo de Naciones Unidas para la Coordinación en casos de Desastres, y, además, participamos activamente en la Tercera Reunión de la Plataforma Global sobre Reducción del Riesgo de Desastres, celebrada el pasado mayo, en Ginebra.
Cuba reitera su disposición a seguir apoyando de forma solidaria y desinteresada a los países afectados por desastres naturales que lo necesiten. Ejemplo de ello es la labor desarrollada por el Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias “Henry Reeve”, que ha logrado un despliegue territorial extenso en las zonas de desastre, con el establecimiento de los Hospitales Integrales de Campaña, capaces de dar amplia respuesta a las exigencias asistenciales de la población damnificada.
En material de Gestión de Reducción de Riesgo, nuestro país tiene acuerdos de cooperación con varios países y trabaja en proyectos conjuntos con países hermanos de América Latina y el Caribe.
Cuba continuará promoviendo decididamente la asistencia humanitaria para todos los necesitados en cualquier rincón del mundo, como una cuestión de ética y de principio, rechazando todo intento de manipulación con fines políticos o de lucro.
Muchas gracias.
(Cubaminrex/Embacuba ONU)