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Los trabajos que aparezcan en esta sección reflejan el parecer de
sus respectivos autores y no necesariamente la posición oficial de
la Cancillería cubana.
EE.UU.
VATICINIOS 2005
Por Elsa Claro
Si a escala mundial el segundo mandato de George Doblevé Bush provoca
tensas especulaciones, dentro de los propios Estados Unidos hasta los neoconservadores
que patrocinaron y escoltan los controvertidos pasos imperiales, comienzan
a preguntarse si podrán mantener sus proyectos.
El consabido estancamiento en la ocupación de Irak y el respaldo
generalizado a Kofi Anam que hizo naufragar –al menos de momento-
el plan para quitarse un crítico de en medio, son factores que se
suman a las incertidumbres que suscita la economía norteamericana
y que, entre otros aspectos, hace que unos cuantos políticos estén
hablando de llevar a EE.UU. hacia cierto realismo que cuente con los demás
países a la hora de asumir políticas, sobre todo las que tienen
resonancia e implicaciones mundiales.
Ese hipotético retorno al multilateralismo obligaría en el
terreno de la economía a coordinar estrategias y en el de la política
a que sea en los marcos de unas Naciones Unidas remozadas que se adopten
las determinaciones de envergadura.
El fundamentalismo ideológico de Bush y sus más cercanos colaboradores
hace poco probable un horizonte así pues el “capital político”
recibido el 2 de noviembre tiene como refuerzo a los países este-europeos
abiertamente pro-estadounidenses que son miembros de la OTAN y por ello
facilita a la Casa Blanca el uso de la fuerza para empeños como los
emprendidos en el anterior cuatrienio.
A pesar de esas remarcadas señales no es imposible que Washington
intente cierto consenso con sus socios europeos o asiáticos. Es tema
que quedó pendiente del 2004 y una necesidad no bien comprendida
en la Casa Blanca pero que como hace cojear a la unipotencia, les obliga
a reconsiderarlo. Si las tratativas llevan a un fin lógico, pueden
esperarse acciones más discretas y una aproximación táctica
entre poderosos.
En medios académicos se ventilan estas y posibilidades menos probables
como la persuasión a través de recursos económico-financieros.
Es decir, frenar un poco la unilateralidad de Estados Unidos para que se
vea forzado a tener en cuenta o compartir con otros gobiernos si decide
agredir o saquear.
Analistas de varias publicaciones norteamericanas aseguran que buena parte
de los bancos centrales de las naciones petroleras del Medio Oriente, además
de Rusia y China, están aumentando sus reservas en euros y no en
dólares. ¿Se trataría de una maniobra destinada a erosionar
la hegemonía mundial de la divisa estadounidense? No parece existir
una concertación, pero es muy posible que se trate de una especie
de movimiento defensivo plural.
Uno de los propósitos de la Unión Europea al crear el euro
fue lograr estabilidad en su sistema monetario luego de derrumbes dañinos
y oscilaciones casi permanentes provocados por los especuladores que se
valen de los manejos de la Reserva Federal estadounidense sobre el dólar.
La creación de esa divisa común era indispensable para consolidar
el pacto integracionista del viejo continente y en otros términos,
también resulta un no declarado mecanismo para no depender tanto
de Washington.
Si algo pudiera inducir al realismo de marras de que está urgido
el gabinete Bush es que ese recurso se empleara para frenar la prepotencia
que ha centuplicado este mandatario.
Si los países de Europa y Asia (ejemplifican los especialistas) que
cuentan con grandes reservas en dólares comenzaran a venderlos, el
billete verde se depreciaría tanto que se pondría en jaque
una economía con un déficit interno enorme y que se sostiene
gracias a los flujos financieros externos logrados con esa emisión-compra
de la divisa que desde la Segunda Guerra Mundial se emplea como patrón
del comercio en todo el orbe.
Cada vez que se bajan las tasas de interés cambiario, los dólares
que figuran en los bancos centrales, comprados a precio superior, se deprecian
también. Luego es una especie de plusvalía que el estado norteamericano
le extrae tanto a naciones pobres como a las ricas, solo con determinar
qué precio tiene el dinero.
De ahí la importancia del euro y el “poder de convencimiento”
con que pudiera emplearse para que la administración Bush ganara
en realismo y mesura política. Parece, sin embargo, que la invasión
de Iraq , aparte de una evidente guerra de rapiña, fue una advertencia
a Europa para que no intentara destronar al dólar. Se ha planteado
por algunos politólogos. No todos aceptan el criterio, pero a semejanza
del río cuando suena, también estas apreciaciones algo traen
en sus entrañas.
Los vaticinios para el 2005 no son buenos. No falta quien apueste por una
crisis financiera global si EE.UU. no actúa con la debida responsabilidad
monetaria pues las vinculaciones de la economía global provocan no
solo contagios sino verdaderas y quizás incontrolables epidemias.

