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la conveniencia de enriquecer las visiones y el perfil de este sitio, órgano
digital de la política exterior cubana.
Los trabajos que aparezcan en esta sección reflejan el parecer de
sus respectivos autores y no necesariamente la posición oficial de
la Cancillería cubana.
¿EUROPA
VS. EE.UU.?
Por Elsa Claro
Los europeos no pueden permitirse actos soberanos sin que del otro lado
del Atlántico se les mueva el piso a cónsules y emperadores.
En las oficinas de asesores y funcionarios allegados al presidente norteamericano
hay sobresalto. Cierto que ellos están seguros de que los europeos
son aliados, pero ¿hasta qué punto?
Uno que otro detalle revela que buscan aliviar la dependencia que sobre
ellos pesa desde hace 60 años. Eso provoca desasosiego en Washington.
Cierto que durante las giras de Condolezza Rice y del propio Bush al Viejo
Continente, no hubo nada muy fuera de lo común que llamara a suspicacias
por parte de la Casa Blanca, pero apenas volver la espalda como aquel que
dice, se encontraron con un insolente suceso: Europa considera que deben
levantarse las sanciones sobre la venta de armas a China.
La secretaria de Estado andaba a la sazón en una gira por Asia en
el momento en que se reunían en París Jaques Chirac, Gerhard
Schroeder, José Luis Zapateo y Vladimir Putin.
En tránsito hacia Beijing ella dijo en tono áspero que era
EE.UU. y no Europa quien se encarga de la defensa del Pacífico. ¿Defensa?
Las guerras del área (dos en Corea, una muy larga en Viet Nam) han
sido impulsadas por gobiernos norteamericanos y no para salvaguardar, sino
para cometer agresiones.
Todavía no se sabe si el mayor disgusto lo provocó que no
sea Washington quien decida cuándo se debe dejar el castigo o si
se trata de una puja comercial (según The Economist, alrededor del
6.7 % de las importaciones chinas de armas procede de Estados Unidos, frente
al 2.7 % de Europa). Que varíe esa proporción no les hace
gracia. Puede también que por separado o junto con las consideracione$
de ese tipo, el acercamiento a Moscú traiga consigo elucubraciones
y recelos.
Enterarse que hay proyectos económicos (en particular los de carácter
energético) y posibilidades de intercambio científico y cultural
entre los dos mayores estados (Francia y Alemania), otro (España)
que se atrevió a retarlos (retirada de las tropas de Iraq) y una
potencia nuclear (Rusia)que por algún motivo quieren tener bajo control,
es, sencillamente intolerable.
En realidad si Los Cuatro se encaminan hacia mecanismos de seguridad interna
y exterior comunes, como avanzaron en ese encuentro que antecede a otro
en mayo, o si se materializa lo de la venta de suministros militares a China,
el team Bush tendrá, por fuerza, que ser un poquito menos unilateral.
Parece que ese es uno de los objetivos que persiguen los del Viejo Continente
con estos preludios, pues las declaraciones al final del encuentro giraron
en torno a “la solución multilateral de los problemas mundiales”
Desde al año pasado, además, Chirac expuso el tema de los
pertrechos al gigante asiático argumentando que Europa tenía
que escoger entre sus intereses estratégicos y los de Estados Unidos.
Parece que optaron por lo que les toca e interesa, digo, si en definitiva
cumplen con lo recién anunciado en este encuentro y que, entre muchas
interpretaciones y notables silencios, destaca un intento de buscar, no
antagonismos, sino contrapesos al desproporcionado poder norteamericano
y a tan egoísta y unipersonal ejecutoria.