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Este
aporte, en entrega inédita, responde a una demanda creciente y a
la conveniencia de enriquecer las visiones y el perfil de este sitio, órgano
digital de la política exterior cubana.
Los trabajos que aparezcan en esta sección reflejan el parecer de
sus respectivos autores y no necesariamente la posición oficial de
la Cancillería cubana.
Europa
está asustada
Por Elsa Claro
En la pacífica Holanda están ocurriendo sucesos extraordi-narios.
Se resalta por la prensa el crimen del cineasta Theo Van Gogh, descendiente
del famoso pintor, y quien poco antes de ser ultimado estrenara en televisión
un filme en el cual criticaba puntos esenciales del Islam. Esa circunstancia
dio pie a suponer que fue alguien de origen musulmán quien lo mató.
Se compruebe o refute la hipótesis parece desproporciona-do y chocante
que las reacciones iniciales del gobierno se dirijan hacia la aplicación
de una política más severa contra los extranjeros. Porque
la ola de violencia que recorre los Países Bajos debe aclararse
se ha cometido esencialmente contra mezquitas, centros de alojamiento
de inmigrantes y escuelas islamistas. De ahí la paradoja en lo
que respecta a posturas oficiales que, de mantenerse, pueden agravar un
asunto bien complejo, muy delicado y hasta peligroso.
Se olvida o subestima, parece, que el asesino del político ultraderechista
Pin Fortuyin en el 2002, era tan blanco y tan nórdico como su víctima,
aunque el discurso xenófobo extremista del occiso, bien hubiera
podido suscitar las iras de aquellos a quienes atacaba.
No hay responsabilidad política en quienes pretenden hacer carrera
tomando con frivolidad asuntos tan serios. Temas que se vinculan a otros
problemas existentes y los acrecientan. Holanda, en este momento, es uno
de los “enfermos” de Europa debido a la recesión, la
baja productividad laboral, el envejecimiento de la población y
diversos avatares económicos. Al capitalismo le cuesta admitir
que tiene malas rachas, pero las padece.
La situación presente es objeto de debate y se compara con la que
hubo en los años ochenta, pero en aquella fecha los ánimos
para que los extranjeros se insertaran a la sociedad eran altos y ahora
no lo parece. La coalición derechista en el poder asumió
procedimientos de extradición tan irregulares que hasta provocó
las críticas del Consejo Europeo. Se trata de repatriaciones masivas
de solicitantes de asilo o la expulsión de residentes. A veces
se hacen redadas policiales intimidatorias, con uso de la fuerza y de
castigos físicos o vejaciones, según ha denunciado Amnisty
International.
La UNICEF destapó hace poco sucesos inconcebibles para nación
de tal desarrollo y tradiciones: 3 000 menores ejercen la prostitución
sin que el gobierno se inquiete demasiado en luchar contra el tráfico
de menores.
Lamentablemente es solo una parte de los entresijos que incrementan los
recortes realizados a la asistencia social. Las medidas neoliberales que
se implementan están provocado protestas en ciudades importantes,
pero sin lograr hacer mella en los planes estatales que incluyen la privatización
de servicios básicos y límites en su disfrute para los menos
favorecidos.
Se presentan, encima, incongruencias como la anunciada revisión
de los pensionados por discapacidad, con el propósito de que todos
aquellos que la comisión médica estime, se reincorporen
al trabajo.
La jubilación, que puede asumirse a los 65 años, va a ex-tenderse
y por extravagante que resulte, cuando en la pasada primavera el gabinete
holandés hizo públicos sus proyectos, no excluyó
la posibilidad de ampliar la cuota de emigrantes para que contribuyeran
a equilibrar la falta de mano de obra y la creación de fondos de
retiro.
El plan entra en abierta contradicción con lo que fomentan y crea
grandes temores dentro de la Unión Europea. Desde Bruse-las y como
clamor de una reunión internacional sobre migración que
tuvo como sede una ciudad holandesa, se hizo un dramático llamado
a la tolerancia y a una cordura que no parece arraigada en quienes deciden
y pasan por alto que cuando se fabrican fantasmas algún especto
real sale del armario, por bien guardado que esté.

