![]() |
CUBAMINREX abre un nuevo espacio de opinión a cargo de prestigiosos profesionales de la información.
Este
aporte, en entrega inédita, responde a una demanda creciente y a
la conveniencia de enriquecer las visiones y el perfil de este sitio, órgano
digital de la política exterior cubana.
Los trabajos que aparezcan en esta sección reflejan el parecer de
sus respectivos autores y no necesariamente la posición oficial de
la Cancillería cubana.
Muchas
situaciones son obra de la traviesa casualidad, pero otras tienen tanta
peste a bravata que ninguna máscara les sirve, ni siquiera las antigás.
Una declaración oficial del gobierno norteamericano calificó
de provocación las primeras emisiones de Telesur. Considerar un ataque
el libre ejercicio del criterio por parte de quienes cansonamente insisten
en decir que defienden esa práctica casi casi da risa
En nombre de esa libérrima concepción que a fin de cuentas
es un corsé que ajustan a sus conveniencias, emitieron en una de
las principales cadenas de televisión, la ABS News, una entrevista
con Shamil Basayev, un terrorista adecuadamente clasificado en su condición
por la ONU y tipo que no se escondió nunca para admitir las atrocidades
que ha cometido, incluyendo la masacre de Beslán, en Osetia del Norte.
Aunque no es original este tipo de actos, darle tribuna a un extremista
cuando se dice encabezar una batalla contra ese azote, inquieta sobre todo
cuando George W. Bush cambia de vocabulario y comienza a referirse no al
terrorismo sino a la ”lucha por nuestros valores” o a "pelea
global contra los enemigos de la libertad".
Con la ampliación de su estrategia hegemónica y el cambio
de vocabulario la Casa Blanca continúa desmarcándose del resto
de las naciones (excepto de su equivalente británico que imita el
nuevo estilo) en aplicación mantenida de su unilateralidad que no
respeta ni a los mejores de sus socios.
Es posible que el Kremlin haya tomado conciencia de lo antojadiza y acomodaticia
que es la política norteamericana y sin renunciar a dudosas afinidades,
fragüe apoyos realistas en su entorno geográfico inmediato.
¿Será un buen rezago de otros tiempos aspirar al multilateralismo
que aúna y fortifica?
Por lo uno o por lo que fuere, desde el 2002 Rusia se ha enlazado en compromisos
con China y la India, aliados respetables y a no dudarlo con innegable potencialidad.
En términos de mayor amplitud extendió sus vínculos
hacia las naciones del Asia-Pacífico, incluyéndose en la membresía
de la ASEAN.
Si se toma uno de los comunicados conjuntos firmados entre Moscú,
Beijing y Nueva Delhi, a dos o a tres manos, se tiene entre lo principal
que el duo-trío aboga porque “Los países deben poder
decidir de manera autónoma sobre sus asuntos internos, y los asuntos
internacionales deben ser resueltos a través del diálogo y
de consultas basadas en el multilateralismo” como expresa la declaración
firmada por el presidente ruso Vladimir Putin y el presidente chino Hu Jintao,
al término de una visita oficial de este último a inicios
de julio.
En documentos anteriores también se insiste en que se debe renunciar
a la confrontación, la instauración de monopolios de poder
o dominio de los asuntos mundiales pues cada país debe tener asegurado
el derecho a elegir su propio camino y a participar en asuntos internacionales
en calidad de iguales, pues las diferencias y desencuentros deben resolverse
por medios pacíficos, en los órganos mundiales creados para
ello, y no a través del posturas individualistas, la coerción
o la fuerza.
Todas las encuestas de los últimos 5 años en particular, indican
un vigoroso rechazo popular en todos los continentes al gobierno Bush y
sus tácticas de mandamás violento y sórdido. Y eso
quiere decir algo. Allá él si no quiere enterarse.

