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CUBAMINREX abre un nuevo espacio de opinión a cargo de prestigiosos profesionales de la información.
Este
aporte, en entrega inédita, responde a una demanda creciente y a
la conveniencia de enriquecer las visiones y el perfil de este sitio, órgano
digital de la política exterior cubana.
Los trabajos que aparezcan en esta sección reflejan el parecer de
sus respectivos autores y no necesariamente la posición oficial de
la Cancillería cubana.
ONU:
EXPEDIENTES ABIERTOS
Por Elsa Claro
¿Será finalmente la Tasa Tobin que gra-va las acciones especulativas
o una tarifa arancelaria sobre las ventas de armas las que resuelvan el
problema del hambre? El me-canismo no es tan importante como que se cumpla
el objetivo evitando repetir la de-clinación de tan importante asunto.
Hay una desagradable experiencia. El Proyecto del Milenio, signado en el
2000 y refrendado en Monterrey dos años después, perdió
rápido sus lustres sin lograr que to-dos empujaran el carro con igual
fuerza (de más de 6 mil millones de dólares que debie-ron
reunirse y ser trasladados a naciones subdesarrolladas, apenas se consiguió
la mi-tad). Y como toda enfermedad que no tratada se agrava, se deriva la
urgencia de asumir políticas cargadas de realismo y eficacia.
Este es un tema muy vinculado a eso casi amorfo ya y no pocas veces usado
de comodín para disertaciones vacuas sobre globaliza-ción.
Se inserta en la agenda del 59 período de sesiones de la ONU, en
relación –más obligadas que casuísticas- con
asuntos como el migratorio, abordado de forma excluyente y poco constructiva
por el norte industria-lizado que se encierra como si jamás hubiera
emigrado hacia esos mismos sitios que fueran la fuente de sus actuales riquezas
y desde donde llegan otros ahora, buscando un mejor vivir.
Es simple: el hambre desplaza, desarrai-ga y mata. La existencia de mil
millones de personas en extrema pobreza es una vergüenza mundial pero
como a cambio se llenan ciertos bolsillos, no intranquiliza demasiado al
que anda ahíto, arropado con excesos.
De que es imposible continuar soslayando esa dramática realidad hay
constancia en el interés general suscitado por la Cumbre del Hambre
en New York promovida por el presi-dente brasileño y apoyada por
otros inicia-dos: Chile, Francia, España y que ha sensi-bilizado
a tantos otros.
Jaques Chirac había encargado a un grupo de expertos el análisis
de cómo resolver es-te asunto y por eso llegó al cónclave
con conclusiones específicas, como que son nece-sarios 50 mil millones
de dólares anuales para ir erradicando de forma gradual y a largo
plazo, el problema de la pobreza cuyo avance es devastador: Hoy padecen
hambre 842 millones de personas, según informes de la propia ONU
y sin contar la desnutrición o los fallecimientos por esa causa o
por en-fermedades curables. Si persisten las ten-dencias actuales, esas
cifras ascenderán.
El presidente norteamericano, George W. Bush, quien tuvo a su cargo una
altisonante intervención, es un individuo ferozmente opuesto a cualquier
tipo de “arancel humani-tario”. Aunque habla mucho de paz mientras
hace guerras, prefiere ignorar lo que no po-cos están descubriendo
y es que en tanto no se alcance una equidad razonable en el pla-neta, no
será posible erradicar otros gran-des males –el terrorismo
entre ellos- ni garantizar una paz real y duradera.
Es debido a eso que cuestiones importan-tes, pero muy supeditados a la solución de los citados, pueden tener escasa evolución en esta cita internacional, lamentablemente.
El Grupo de Contacto para Kosovo bus-cará el modo de darle mayor estabilidad y perspectivas a esa región y otro tanto es el propósito del llamado Cuarteto de Madrid (Estados Unidos, Rusia, Naciones Unidas y la Unión Europea) quienes tienen una misión ca-si imposible: reactivar la casi olvidada Hoja de Ruta que debería contribuir a que desciendan los niveles del conflicto israe-lo-palestino.
Habrá
reuniones regionales entre lati-noamericanos y otras de naciones árabes,
pe-ro los grandes objetivos citados corren pa-recido peligro, o sea, las
objeciones nor-teamericanas pueden lastrarlos o desviar el buen curso que
pudiera lograrse.
De la misma manera en que Bush se opone a contribuir a la erradicación
del hambre, también mantiene inalterable sus ayudas di-rectas o indirectas
a Tel Aviv. Verdad de Perogrullo que quien se aviene de forma des-mesurada
a una de las partes no puede ser un imparcial mediador.
Los
erráticos proyectos para el Medio Oriente anunciados con alarde y
arrogancia por Bush y destinados a remodelar la zona a su gusto, siempre
bajo pretextos “democrati-zadores” dan fe de cuán poco
puede lograrse mientras imperen esas predisposiciones y no haya quien las
rebata con suficiente vigor.
Si hiciere falta de modelo puede tomarse a Iraq. Dicen los de la Casa Blanca
que allí hay en estos momentos democracia, pero la situación
tanto en ese país como en toda la zona es más inestable que
antes de la ocupa-ción.
Parecido sucede en los Balcanes, donde Washington hizo tanto para destruir
un país formado por seis repúblicas que terminó creando
varios conflictos so pretexto de arreglar uno. El que piense que ese es
caso cerrado se equivoca. Tampoco tiene muchas posibilidades de evolucionar
con signo posi-tivo.
Es oportuno resaltar entonces lo dicho por Kofi Annan al darle apertura al actual período de sesiones, cuando afirmó que aque-llos que buscan la legitimidad deben primero respetarla y aquellos que invocan la ley in-ternacional tienen que atenerse a ella. Bien expresado pero ¿será igualmente atendido?
Como antesala del aniversario 60 de su creación, este año supone además que de ma-nera oficial o fuera de contexto, seguirán adelantándose pasos sobre las nuevas estruc-turas (en particular las del Consejo de Se-guridad)que se espera tenga el organismo mundial. Parece que entre los miembros de la comisión encargada de proponer las nuevas reglas y las aspiraciones de unos cuántos no hay total coincidencia. Eso no es lo peor, claro. Siempre se puede arribar a algún acuerdo. Lo malo es que este se logre sobre la base de concesiones por lo general polí-ticamente costosas.
En
la mente de muchos (quizás en algunos pasos o criterios muy reservados),
están las cercanas elecciones de EE.UU. y la angustia que crea suponer
que haya que sufrir cuatro años más de política intervensionista
en el planeta, con toda la gravísima inseguridad y las enormes amenazas
que ello concita.

