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  OPINION

 

 
 

2006

ENERO

Occidente vs. Islam

Bush presenta a una sociedad desencantada
el estado de la Unión

Cruzada intelectual

El papel de la prensa alternativa: muralla contra
la manipulación de la realidad.
El caso de la emigración cubana hacia Estados Unidos

El silencio de Reporteros Sin Fronteras

Carnaval en Nueva Orleans

IRÁN: El peligro de un nuevo conflicto militar

Aliento contra la usurpación

El mundo es en blanco y negro

La política norteamericana de los muros

Bush: “Fue un año muy bueno”

Revolución cubana: fantasías
y realidades

Europa: las cicatrices de una dama indigna

El viento gira al Sur

El País de la infamia

2005

Cruzada intelectual

RESISTENCIA Y NACIÓN

Por: Lisandro Otero

El papel de los intelectuales en la formación de un molde social nuevo ha sido cuestionado muchas veces. En ninguna otra parte se vio tan claramente el destino combativo que les estaba reservado como en la Europa de los años treinta. La guerra civil española y el combate antifascista y luego la Segunda Guerra Mundial y la ocupación nazi forzaron a muchos hombres de pensamiento a postergar la pluma para integrar las filas de las vanguardias  de la acción.

Tras finalizar la Primera Guerra Mundial el mundo se entregó a una fiesta perpetua para olvidar los horrores que había sufrido. Fue el tiempo de “la generación perdida”, los años locos del jazz. La literatura se hundió en los conflictos morales de la pequeña burguesía. Pero pronto la traición de los militares españoles, conducidos por Franco, forzó una toma de conciencia. Una verdadera oleada de solidaridad se volcó hacia la república española.

“La decisión de resistir fue un acto de autodescubrimiento y de autoafirmación. Como todos los compromisos con una causa, puso en claro relieve las lealtades individuales”, afirmó John D. Wilkinson en su libro “La resistencia intelectual en Europa”.  La decisión de rebelarse fue una victoria interna de cada quien sobre sus propias limitaciones. Era un desafío al nuevo orden impuesto por la violencia, un rechazo al marco político que se estaba forzando con la intimidación y el crimen.   

Goebbels inducía a los intelectuales a actuar “de acuerdo con sus raíces” y a tomar sus temas de acuerdo con las nuevas virtudes patrióticas: virilidad, heroísmo, disposición al sacrificio. Era indispensable que en el nazismo los artistas se integrasen a la comunidad nacional de manera estrecha. Goebbels señalaba como  cualidades indispensables del intelectual: “la obediencia antes que la capacidad de juicio, la renuncia de sí mismo antes que la autorrealización”.

El primer síntoma del rechazo colectivo al nuevo orden nazifascista fueron los congresos internacionales de escritores convocados por España en apoyo de la República. Los españoles Valle-Inclán, Alberti, María Teresa León,  Antonio Machado, Buñuel y Max Aub, entre otros, dirigieron esos cónclaves y le dieron su apoyo moral.  

La resistencia se desarrolló en Alemania de una manera mucho más esparcida de lo que usualmente se conoce. La red  Weisse Rose (la rosa blanca) de la Universidad de Munich tuvo poderosas ramificaciones, igual que el Círculo de Kresau. La conspiración militar no se limitó al complot contra la vida de Hitler de Von Stauffenberg sino que se extendió hacia la Abwehr, el eficaz servicio de inteligencia del dictador.

En Italia Pavese, Gramsci y Vittorini, fueron algunos de los  destacados intelectuales que se opusieron a Mussolini. Algunos, como Benedetto Croce, que habían comenzado alentando ciertas esperanzas en torno al fascismo, terminaron criticándolo acerbamente. Mussolini pretendía la creación de un arte nuevo que fuese tradicionalista y moderno.

Hitler envió a París a un embajador culto, caballeroso y sensible que estaba animado del deseo de tender un puente con la intelectualidad francesa, Otto Abetz. El Partido Comunista francés estuvo inmovilizado en los primeros tiempos por el pacto entre Hitler y Stalin. Sartre fue quien  reunió a un grupo de amigos, entre quienes se hallaban Merleau Ponty, Vercors  y Beauvoir  --y el historiador Marc Bloch, quien no tardaría en ser fusilado--, para asumir una actitud de resistencia. El grupo Franc-tireur asumió tareas de proselitismo y persuasión; aún no había llegado la etapa de la acción directa. Cuando se organizaron los maquis, o guerrillas rurales, André Malraux fue uno de sus líderes con el seudónimo de coronel Berger. El grupo citadino fue creciendo cuando se unieron Eluard, Camus y Mauriac. Desde luego, no faltaron los traidores, como Pierre Drieu la Rochelle, quien tras la derrota hitleriana se suicidó.

La Resistencia desarrolló un sentido de misión social, un entendimiento de comunidad y elevó la dignidad y la jerarquía moral de sus miembros. Habían resistido todas las presiones y ese los curtió en la defensa de la patria. La idea de nación se arraigó más entre quienes  habían desafiado la ocupación y la ideología del nazi fascismo. La Resistencia fue un despertar colectivo a la posibilidad de que otro mundo era posible. La pureza de su convocatoria a la liberación sirvió como escuela de virtudes cívicas que tendrían algún efecto en el marco político de la posguerra.

Debido a su composición pluralista aquella unidad momentánea se desarticuló tras la guerra. Pero la Resistencia ha quedado como un ejemplo de la fuerza enorme que pueden generar los hombres de pensamiento y creación  cuando actúan en torno a una idea: lo que ha sido definido como el compromiso intelectual.

gotli2002@yahoo.com

Nota: Las opiniones del Autor no tienen que coincidir necesariamente con las del Consejo Editorial del Sitio Cubaminrex


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  El papel de la prensa alternativa: muralla contra la manipulación
de la realidad. El caso de la emigración cubana hacia Estados Unidos


Salim Lamrani
Rebelión

Las élites mundiales, gracias al control que ejercen sobre las transnacionales de la información, imponen a la humanidad una visión de la realidad minuciosamente regida por un marco ideológico. Las barreras doctrinales existentes se destinan a desechar todo pensamiento alternativo que pondría en tela de juicio la legitimidad del orden mundial actual. Así, el papel de los medios no es ofrecer una información objetiva a los ciudadanos sino defender el orden político, económico y social establecido, por diversos medios eficaces, tales como la propaganda, la desinformación y la censura.

El papel de la prensa alternativa es construir una muralla contra la manipulación de la realidad. Existe un caso de escuela que debería estudiarse en cualquier centro de investigación sobre la desinformación, pues ha alcanzado un nivel de sofisticación inimaginable. Se trata de Cuba, que constituye un caso único visto la diferencia enorme entre la representación ideológica transmitida por los medios occidentales y la realidad del país. La intoxicación mediática para con la problemática cubana es tan eficaz que ha contaminado incluso los sectores más progresistas del mundo desarrollado.

El caso de la emigración cubana hacia los Estados Unidos

Hay numerosos ejemplos pero uno solo basta para demostrar la amplitud de la desinformación organizada por los medios internacionales. El argumento migratorio se utiliza muchas veces para estigmatizar el proceso revolucionario cubano. Según la versión dominante, el número “elevado” de cubanos que han emigrado hacia los Estados Unidos constituye una prueba de la falta de legitimidad del gobierno de La Habana.

Este postulado es avanzado por la mayor parte de los medios internacionales sin que ningún análisis del fenómeno sea considerado como necesario. Ello es realmente sorprendente ya que las estadísticas de la emigración cubana hacia los Estados Unidos están disponibles para el periodo de 1820 a 2003, o sea más de 18 décadas*. ¿Por cuáles razones entonces la prensa internacional no ilustraría su adagio sobre la emigración cubana mediante cifras precisas comparando el periodo prerevolucionario a la época actual? ¿En nombre de qué principio simplificador, una comparación entre los fenómenos migratorios latinoamericano y cubano no se elaboraría para aclarar este debate polémico?

La prensa internacional evita analizar de manera minuciosa y detallada la emigración cubana hacia los Estados Unidos. Teme sin duda, y con razón, que las conclusiones sacadas a partir de los datos de los servicios de emigración estadounidenses contradigan, de la manera más implacable que sea, su famoso postulado y revelen claramente su carácter engañoso e ideológico.

Emigración masiva antes de 1959

Antes de la derrota de Fulgencio Batista en 1959, Cuba emitía más emigrantes hacia Estados Unidos que toda América Central y América del Sur reunidas. Además, la Mayor de las Antillas emitía más emigración que África y Oceanía reunidas y superaba mastodontes demográficos de Asia tales como China, India, Irán, Turquía o Indonesia.

Legislación especial para fomentar la emigración ilegal

En 1966, el Congreso norteamericano adoptó la ley de Ajuste Cubano que otorga a cualquier ciudadano cubano que emigra legal o ilegalmente el estatuto de residente permanente. Esta legislación tiene como objetivo incitar a la emigración ilegal y utilizarla como arma política de desprestigio contra el gobierno cubano. A esta ley, conviene añadir la brutal guerra económica que los Estados Unidos han implementado contra Cuba desde 1960 que afecta enormemente a la población y que constituye un factor de incitación a la emigración.

1993 y el “período especial”

Es importante detenerse en el año 1993. Esta fecha representa el peor momento del periodo especial. En efecto, en 1991 cuando ocurrió el derrumbe de la Unión Soviética, Cuba pudo mantener un poco el comercio con el Este. En 1992, las reservas nacionales permitieron a la población superar las primeras dificultades. Pero en 1993, ya no quedaba nada.

No sería sorprendente descubrir que el año 1993 fuera sinónimo de emigración masiva hacia los Estados Unidos, visto las condiciones económicas y geopolíticas que Cuba tuvo que afrentar. Pero, fue al contrario. En efecto, Cuba emitió sólo 13 666 emigrantes en 1993 menos que Canadá con 17 156, Jamaica con 17 241, El Salvador con 26 818– o sea dos veces más – República Dominicana con 45 420– o sea tres veces más – y México con 126 561, o sea cerca de diez veces más. Así, en 1993, Cuba no ocupó más que el sexto rango de las naciones americanas emisoras de emigrantes.

1994 y la “ola” de balseros

En cuanto a 1994, la fecha es importante en la medida en que fue marcada por la gran ola de balseros. La prensa internacional mediatizó y politizó muchísimo esos eventos que daba la impresión de que toda la población quería marcharse de la Isla. ¿Cuál fue la realidad?

En 1994, Cuba sólo observó 14 727 salidas detrás de Canadá con 16 068 salidas, el Salvador con 17 644 salidas, República Dominicana con 51 189 emigrantes – o sea tres veces más – y México con 111 398 salidas. Cuba se situaba sólo en quinta posición de los países americanos en términos de emisión migratoria hacia los Estados Unidos.

La emigración actual

Es interesante hacer un balance migratorio utilizando los más recientes datos. En el 2003, Cuba sólo fue el origen de 9 304 emigraciones hacia el vecino del Norte. La Perla del Caribe ocupaba en el 2003 sólo el décimo rango en el continente americano en términos de emigración, detrás de Perú (9 444), Canadá (11 446), Haití (12 314), Jamaica (13 384), Guatemala (14 415), Colombia (14 777), República Dominicana (26 205), El Salvador (28 296) y México (115 864). Así, Cuba pasó del segundo rango en 1959 al décimo rango en el 2003.

Politización de la problemática migratoria

Curiosamente, la problemática migratoria nunca se ha politizado para las demás naciones. Por ejemplo, para el año 2003, El Salvador, un país que cuenta una población dos veces inferior (5,75 millones de habitantes) a la de Cuba (11,2 millones), emitió tres veces más emigrantes hacia los Estados Unidos que este país. Sin embargo, nadie jamás ha utilizado este hecho para calificar al régimen político de El Salvador como un régimen totalitario. De la misma manera, República Dominicana observó salidas tres veces superiores hacia los Estados Unidos que Cuba, mientras que sólo tiene 8,5 millones de habitantes. Jamaica que tiene no más que 2,6 millones de habitantes, o sea una población cuatro veces inferior a la de Cuba, emitió más emigrantes hacia Estados Unidos que Cuba. Haití, cuya población se eleva apenas a 6,8 millones de habitantes, o sea dos veces inferior a la de Cuba, produjo más emigración hacia Estados Unidos que la Mayor de las Antillas. Además, estas naciones no disponen de ninguna ley de ajuste y no sufren sanciones económicas. No obstante, nadie se ha atrevido a utilizar semejante argumento para calificar a las autoridades de esos países de regímenes dictatoriales.

Una estigmatización ideológica

Como se puede fácilmente constatar, el argumento migratorio no es válido para estigmatizar a Cuba. Si uno decide politizarlo, sólo puede constatar, visto las estadísticas de 1959 y los datos actuales, que el gobierno cubano es sin lugar a duda uno de los regímenes políticos más legítimos del continente americano. Así, la estigmatización no es sino ideológica y por consiguiente carece de fundamento.

Sólo la prensa alternativa permite contrarrestar este tipo de desinformación orquestada por los medios internacionales.

Notas

* Todos los datos relativos a la emigración cubana y mundial de 1820 a 2003 provienen de Office of Immigration Statistics, « 2003 Yearbook of Immigration Statistics », U.S. Department of Homeland Security, septiembre de 2004, pp. 12-14.

Nota: Las opiniones del Autor no tienen que coincidir necesariamente con las del Consejo Editorial del Sitio Cubaminrex


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El silencio de Reporteros Sin Fronteras

Por Salim Lamrani
Tomado de Juventud Rebelde
26 de enero del 2006

E lsilencio observado por la organización de “defensa de la libertad de prensa”, Reporteros Sin Fronteras (RSF), sobre el periodista sudanés Sami al Hajj suscita numerosas interrogantes en cuanto a la imparcialidad de la asociación que dirige Robert Ménard. Siempre rápida en estigmatizar, a menudo de manera arbitraria, a ciertos países en el punto de mira de Washington tales como Cuba, Venezuela y China, RSF ha ignorado completamente el calvario sufrido por Al Hajj, que trabaja para la cadena de televisión qatarí Al Jazeera.

El 22 de septiembre de 2001, Al Jazeera mandó a un equipo de periodistas, del cual formaba parte Al Hajj, a investigar sobre el conflicto de Afganistán. Después de 18 días de reportaje, el grupo se retiró a Paquistán. En diciembre de 2001, Al Hajj volvió allí con sus colegas para cubrir la investidura del nuevo gobierno afgano. Pero, antes de que pudiera alcanzar la frontera, la policía paquistaní procedió al arresto del periodista sudanés, liberando a los demás miembros del equipo qatarí.

Entregado a las autoridades estadounidenses instaladas en Afganistán, Al Hajj iba a vivir una verdadera pesadilla en la base aérea de Bagram. “Fueron los peores (días) de mi vida”, testificó. Confesó que sufrió abusos sexuales y amenazas de violación por los soldados norteamericanos. También lo torturaron gravemente durante largos meses. Padeció múltiples malos tratos. Lo obligaban a ponerse de rodillas en el suelo durante varias horas. Los perros lo acosaban y lo agredían constantemente. El periodista sudanés también fue encerrado en una jaula y puesto en un hangar glacial para aviones. Explicó cómo sus verdugos le arrancaban los cabellos y los pelos de la barba uno por uno. Sus guardias lo golpeaban regularmente y durante más de cien días no lo dejaron lavarse mientras que su cuerpo estaba cubierto de piojos.

El 13 de junio de 2002, Sami al Hajj fue enviado a Guantánamo. Durante el vuelo lo mantuvieron encadenado y amordazado con una bolsa sobre la cabeza. Cada vez que el cansancio lo vencía, sus guardias lo despertaban violentamente con golpes en la cabeza. Antes de su primer interrogatorio, no le permitieron dormir durante más de dos días. “Durante más de tres años, la mayor parte de mis interrogatorios tenían como objetivo hacerme decir que hay una relación entre Al Jazeera y Al Qaeda”, relató a su abogado.

En el territorio cubano que Estados Unidos ocupa ilegalmente, el reportero sudanés no recibió atención médica ni para un cáncer de la garganta que sufrió en 1998 ni para el reuma que padece. Lo golpearon en las plantas de los pies y lo intimidaron con perros amenazantes. Fue víctima de humillaciones racistas y nunca le autorizaron a disfrutar de los tiempos de recreo a causa de su color de piel. También fue testigo de la profanación del Corán en 2003 y, con sus compañeros de cárcel, se puso en huelga de hambre. La reacción del ejército estadounidense a la protesta fue sumamente violenta: lo golpearon y tiraron por las escaleras, hiriéndolo seriamente en la cabeza. Luego lo aislaron antes de ser trasladado al Campo V, el más severo de todos los centros de detención de Guantánamo, donde lo clasificaron al nivel de seguridad 4, sinónimo de las peores brutalidades.

Este testimonio, abrumador para la administración Bush, que se niega todavía a otorgar el estatuto de prisioneros de guerra a los detenidos de Guantánamo, se agrega a dos declaraciones hechas por otras víctimas a Amnistía Internacional, igualmente acusadoras. No obstante, solo constituyen la parte visible del iceberg. En Guantánamo, el crimen es doble: Estados Unidos inflige las barbaries más inhumanas a personas secuestradas sin pruebas formales, y ocupa por la fuerza una parte del territorio de la nación soberana de Cuba.

La colusión entre RSF y Washington ya se ilustró en el caso del camarógrafo español José Couso, asesinado por los soldados de la coalición. En un informe, la entidad parisina había exonerado de toda responsabilidad a las fuerzas armadas estadounidenses a pesar de las flagrantes pruebas. La connivencia entre RSF y el Departamento de Estado norteamericano era tal que la familia del periodista denunció el informe y pidió a Ménard que se retirara del asunto. La complicidad es también evidente en el caso de Cuba, donde RSF transforma a agentes subvencionados por Estados Unidos en “periodistas independientes”, mientras que la información sobre este tema está disponible y es incontestable.

Antes de la publicación del testimonio divulgado por Amnistía Internacional, Ménard hubiera podido pretender ignorar la existencia de Sami al Hajj. Pero a pesar de la fuerte mediatización internacional de estos nuevos casos de tortura en la base naval de Guantánamo, RSF aún no se ha dignado interesarse por este escándalo y se ha refugiado en un mutismo revelador.

La censura de este nuevo caso de grave violación de la libertad de prensa cometida por la administración Bush solo confirma un poco más el doble discurso de Reporteros Sin Fronteras. Mientras la organización se ensaña de manera desmesurada contra Cuba, mientras que los casos evocados están muy lejos de ser convincentes, permanece silenciosa sobre un flagrante atentado contra la integridad de un periodista, encarcelado y torturado solo porque trabaja para la cadena qatarí Al Jazeera, extremadamente influyente en el mundo árabe y poco complaciente con Washington. La credibilidad de la organización de Ménard, ya fuertemente quebrantada por su trato parcial y sus vínculos con el gobierno de Estados Unidos, está cada vez más débil pues tales omisiones comparadas con la recurrencia obsesiva de ciertos temas como Cuba no pueden ser pura casualidad.

* Periodista y escritor francés

Nota: Las opiniones del Autor no tienen que coincidir necesariamente con las del Consejo Editorial del Sitio Cubaminrex


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Carnaval en Nueva Orleans

Por Deysi Francis Mexidor
Tomado de Juventud Rebelde Digital
17 de enero de 2006

En medio el dolor y la desesperación latente se ha iniciado el Mardi Gras, famosas fiestas carnavalescas de Nueva Orleans, tan célebres como la urbe misma. Pero para buena parte de quienes residen en ese territorio del sudeste de Estados Unidos, el hecho puede sonar como una broma de mal gusto cuando no pocos sostienen que aquello parece “una ciudad en guerra”, “literalmente todavía en huracán”.

La ciudad del blues no encuentra remedio definitivo para los males que le dejó la fuerza de los huracanes Katrina y Rita durante los meses de agosto y septiembre del pasado año: cinco meses después de la tragedia todavía aparecen cadáveres entre los despojos y apenas un tercio de los pobladores han vuelto a sus hogares.

Numerosos barrios se mantienen desolados, en particular, según un despacho publicado por la agencia EFE desde Washington, el célebre Noveno Distrito, cuyos servicios de electricidad permanecen interrumpidos, la basura se acumula por montones y las casas reducidas a escombros, recuerdan a cada instante las jornadas del desastre.

Por su parte, las autoridades locales presentaron un plan de reformas para la restauración que, a todas luces, es rechazado por miles de ciudadanos. Ese plan propone una Nueva Orleans más pequeña que la ciudad de medio millón de habitantes que existía antes del 29 de agosto. Será dotada de modernos servicios, pero excluyen, “dejan fuera” en este rediseño, una parte sensible de las áreas más golpeadas por el meteoro.

El proyecto, como era de esperar, ha exacerbado múltiples opiniones y un profundo malestar, en especial porque los territorios más afectados por la inundación estaban habitados en su mayoría por residentes negros, generalmente los más pobres, quienes ahora se quejan de que el proyecto constituye una velada maniobra para librarse de ellos, tal vez una lección de práctica racista, hija de las acciones promovidas por muchos blancos sureños, fundadores del Ku Klux Klan.

Actualmente, la mayor parte de los que han regresado a sus casas en las llamadas áreas secas de Nueva Orleans como el Barrio Francés, el Garden District, Audubon o el Jefferson Parish son blancos. Los que todavía aguardan por soluciones casi a la intemperie son abrumadoramente negros.

Justo hace poco se ha desatado también un litigio con el gobierno sobre la ubicación de miles de casas-remolques para satisfacer la solicitud hecha a la Agencia Federal de Administración de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) por alrededor de 46 800 familias damnificadas.

Por otra parte, no baja la fiebre de privatización desatada por el huracán Katrina. Las firmas Bechtel, Fluor, Halliburton y Shaw —el mismo grupo corporativo que en los últimos años ha recibido millones de dólares destinados para el restablecimiento de los servicios esenciales de Iraq— se distribuyen a pedacitos Nueva Orleans. Una antológica frase del presidente norteamericano todo lo resume: las tierras destrozadas son “zonas de oportunidad”.

Pero la situación podría complicarse más. De cara a la temporada ciclónica de 2006, que comienza el 1ro. de junio, el cuerpo de ingenieros que interviene en las labores de rehabilitación se queja de que no le queda mucho tiempo para reponer las 170 millas de diques que contendrían la furia de las aguas de presentarse otro evento parecido al Katrina o al Rita.

Para algunos entendidos lo que se está haciendo es aplicar “curitas”, cuando lo inaplazable sería “implementar proyectos que vuelvan seguro a Nueva Orleans”, según dijo a El Nuevo Herald, Ivor van Heerden, un ingeniero civil de la Universidad estatal de Louisana.

Es muy peligroso que ese ya devastado centro turístico y cultural del sur estadounidense tenga que enfrentar el 2006 con similar protección a la de los últimos 30 años, pues aunque “to

do el mundo quiere soluciones a largo plazo de un día para otro, no hay ni tiempo ni fondos para transformar la barreras para junio”, como apuntó uno de los directivos de los trabajos, que incluirán la elevación de la altura original de los diques que se han hundido, sin reemplazar las secciones que sobrevivieron intactas a los embates atmosféricos de 2005.

Mientras, las autoridades siguen pidiendo paciencia a los desamparados. Bush se lava las manos y prefiere que las discusiones sobre si desparecen o no las áreas de negros más pobres quede fuera de discusiones en la Casa Blanca y se circunscriba a las decisiones del gobierno local; y el alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, pica una gran torta morada para marcar el inicio del carnaval número 150, doce días después de Navidad, desoyendo el clamor de las críticas sobre lo improcedente de festejar en medio de tanta destrucción y desconsuelo.

No obstante Nagin es bien pragmático: hay que pensar en la economía. El Mardi Gras, cuya fiesta culminante será el 28 de febrero, atrae a más de 135 000 turistas cada año y es una de las principales fuentes de ingresos de la ciudad.

Además, tampoco hay mucho de qué preocuparse, porque las celebraciones se concentran en el French Quarter, una de las zonas que menos sufrió el embate de Katrina e impiden ver la cara oculta de Nueva Orleans.

Nota: Las opiniones del Autor no tienen que coincidir necesariamente con las del Consejo Editorial del Sitio Cubaminrex


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IRÁN: El peligro de un nuevo conflicto militar

Luis M. García Cuñarro
2006-01-13
Cubadebate

La amenaza de la extensión a Irán del conflicto militar en el ya explosivo Medio Oriente parece que toma cuerpo definitivamente. Francia, Alemania y Gran Bretaña han solicitado el examen en el Consejo de Seguridad de la ONU de la decisión iraní de continuar su programa de investigaciones nucleares y Estados Unidos, sin la decisión del Consejo, como se ha hecho habitual, ya prepara su dispositivo militar para actuar. Está pasando lo que era lógico que pasara: Europa trató de alcanzar los objetivos hasta llegar a la “línea roja” de la acción militar, los pasos siguientes, en lo esencial, los dará Washington.

La génesis aparente del tema se centra nuevamente en la ambigüedad y carácter de la “no proliferación”, que permite un desarrollo nuclear sin límites a los países poseedores de las armas nucleares y restricciones al resto de los países, incluso para el uso de la energía nuclear con fines pacíficos.

Es posible explicar como aparente la génesis del nuevo conflicto, porque tras las explicaciones y expresiones públicas del “problema nuclear iraní” están ocultos múltiples intereses, algunos de larga data, que reflejan los verdaderos hilos que mueven el accionar y la visión occidental hacia Irán.

Para los Estados Unidos, el verdadero “enemigo tradicional” en la región ha sido Irán. Después del surgimiento de la Revolución Islámica iraní, Washington no ha dejado de hostigar a ese país. Detrás de la guerra entre Iraq e Irán el pasado siglo estaba el apoyo estadounidense al propio Saddam Hussein, ahora estigmatizado por los mismos a los cuales sirvió. Pero no solamente Irán ha sido visto como peligro específico para Estados Unidos, sino que, dentro de la estrategia estadounidense para la región, ha tenido una prioridad tradicional el sostén de los intereses de Israel, quien en su papel de potencia regional, considera a Irán como un reto a su accionar. Sumemos sin vacilación a esto que Irán es una potencia petrolera, aporta el 5.2% de la producción mundial y tiene una reserva probada que, a los actuales ritmos de explotación debe durar alrededor de 88,7 años y que sitúa al país en el segundo lugar después de los Emiratos Árabes Unidos.

La inminencia del nuevo conflicto en la región podría tener, sin embargo diversas connotaciones. En el plano regional significa de hecho una extensión del mayor conflicto armado regional del presente: la Guerra de Irak, en circunstancias que aportan complejidad, como son la inestabilidad política interna israelí, el estancamiento del proceso de paz palestino y la propia encrucijada en que Estados Unidos y la coalición enfrentan en la guerra a partir de una insurgencia creciente, un proceso de “democratización” precario y disensiones en las alianzas.

Por otra parte, solamente el anuncio de un conflicto en Irán, independientemente de la magnitud que alcance, incluso solamente la probabilidad de que comience, es un enorme impacto para el mercado petrolero mundial, habida cuenta de la posición privilegiada del país como productor y exportador del crudo y de gas.

En términos concretos, una eventual acción de Estados Unidos contra Irán en el plano militar significaría un enorme reto para la Administración Bush, a pesar de que solamente sería puntualizada, pues los planes agresivos datan de los años 80 del siglo pasado. La dinámica del conflicto se podría concentrar inicialmente en el empleo de los llamados “ataques quirúrgicos” contra blancos seleccionados en el país, y que podrían presentarse como golpes de castigo. Para ello el Pentágono podría emplear los recursos que tiene a la mano en el propio Irak ocupado y que no desempeñan un papel principal en la ocupación del país árabe, como puede ser la aviación de combate.

Si los “golpes quirúrgicos” no producen los resultados políticos deseados entonces las acciones podrían tornarse sistemáticas y alcanzar niveles similares o superiores a los que nos mostró la Guerra Aérea contra Yugoslavia en 1999.

Junto a los golpes aéreos podrían también ser utilizados efectivos de las fuerzas de operaciones especiales norteamericanas para realizar acciones punitivas selectivas contra objetivos claves en Irán. Contingentes de estas fuerzas elites se encuentran en Irak.

Sin embargo, deben ser advertidos determinados riesgos como el que Irán no es Irak. El país persa tiene intacta y desarrollada su capacidad militar; no ha estado sometido a un proceso de desgaste sistemático como sí lo sufrió Irak entre 1991 y 2003; existe un favorable estado de cohesión nacional y se ha estado preparando para un enfrentamiento de este tipo. Ello apunta a que, como en otras oportunidades anteriores, al atacar militarmente a Irán resulta mucho más fácil de identificar el comienzo, más complejo sería determinar la evolución del conflicto y extremadamente difícil avizorar el final.

Iniciar una guerra contra Irán no le conviene a nadie, ni tan siquiera a la propia Administración estadounidense. Las cifras de gastos de guerra, mucho más allá de las cifras públicas y expeditas que se aprueban al Pentágono para sostener las guerras en Irak y en Afganistán, se incrementarían geométricamente y en plazos muy breves. Solamente recordar que conjuntamente con el lanzamiento de un cohete crucero se lanza también un millón de dólares. El precio de la Guerra Tecnológica, que parece ser la modalidad más apropiada a emplear contra Irán en los momentos iniciales, tiene un altísimo costo.

Por otra parte: ¿cómo convencer a la opinión pública norteamericana de desatar un nuevo frente de guerra?, sobre todo si partimos del concepto de que para el pueblo norteamericano se tratará de un conflicto, aún más extraño que el iraquí y el afgano. En tiempos en que en Estados Unidos se trata de asimilar la promesa de Bush de retirar tropas de Irak durante el 2006, iniciar una cruzada militar contra Irán significaría, además de un nuevo desastre en toda la línea para la Administración, una confirmación reiterada de que el callejón de la racionalidad política se cierra cada vez más para Bush y sus asesores allegados.

En estos momentos la solución del problema se define en que Irán debe aceptar las exigencias de Estados Unidos y Europa y detener su programa nuclear.

Por todos los argumentos anteriores la evolución inmediata del conflicto podría ser, en términos generales de la manera siguiente:

 ·    Búsqueda de Occidente de una condena explícita a Irán en el Consejo de Seguridad de la ONU que podría dar paso, en lo inmediato a la imposición de sanciones económicas a ese país por parte Estados  Unidos y de las principales potencias europeas y eventualmente por el conjunto de la Unión Europea. En un plazo mayor, de no tener solución el problema, esas sanciones, como ya se hizo contra Iraq en 1991, pueden extenderse al ámbito de Naciones Unidas.

 ·     Presiones intensas en todos los terrenos contra Irán y una acelerada y creciente campaña mediática contra ese país, de manera que comiencen a sentarse las bases de manipulación de la opinión pública estadounidense y mundial para pasar a la acción militar, si ello se requiere.

Esperemos, por el bien de toda la Humanidad que la cordura y la comprensión primen para enfocar y resolver el conflicto. El Medio Oriente y el planeta en general no admiten muchas más tensiones  como la que podría generar una eventual guerra de agresión contra Irán.

*El Dr. Luis M. García Cuñarro, Vicepresidente del Centro de Estudios de Información de la Defensa, de Cuba.

Nota: Las opiniones del Autor no tienen que coincidir necesariamente con las del Consejo Editorial del Sitio Cubaminrex


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Aliento contra la usurpación

Por Arnaldo Musa
Tomado de Granma,
12 de enero de 2006

En África, beneficiados con la guerra han sido las transnacionales petroleras, los traficantes de diamantes y los vendedores de armas. Ello no ha sido excepción —todo lo contrario— en la República Democrática del Congo (RDC), sumida en una crisis que desde hace once años ha causado la muerte a unos cuatro millones de personas y la violación de los derechos humanos a muchas más.

Nación de algo más de2 000 000 de kilómetros cuadrados y poco más de 54 millones de habitantes, con una mortalidad infantil de 119,5 por mil, una esperanza de vida de solo 41,8 años y 68,7% de analfabetismo, a pesar de sus enormes riquezas minerales.

Quizás un paso para colocar el basamento que haga cesar la continuada guerra fratricida ha sido la celebración y, principalmente, el resultado, del referendo que debía decir Sí o No a una Constitución a la que muchos analfabetos no tuvieron acceso, pero que pudiera hacer llegar la paz al país.

Poco más de once millones de los 25 millones de electores que ejercieron el voto decidieran aceptar la Carta Magna, impulsada primordialmente por el actual Gobierno de transición, liderado por el presidente Joseph Kabila y diputados designados por líderes de las facciones que se enfrentaron en la guerra, alentada por potencias imperialistas.

La Constitución establece las pautas para las elecciones generales previstas para marzo, en las que la edad mínima para concurrir como candidato a la presidencia se redujo de 35 a 30 años. Asimismo, el primer mandatario será quien designe al primer ministro, quien saldrá del partido que obtenga la mayoría en el Parlamento.

El texto constitucional establece el acceso en igualdad de oportunidades de las mujeres al Gobierno y a posiciones en la Administración del Estado. Pero quizás donde se hallan las mayores aprensiones es que la Carta Magna pretende descentralizar la autoridad, dividir el vasto país en 25 provincias semiautónomas según criterios étnicos y culturales, cada una con una asamblea provincial elegida para un periodo de cinco años y con competencias en salud, educación y trabajos públicos.

Sus partidarios aseguran que es un texto fiel a la realidad del país, mientras que sus detractores temen que la descentralización dispare los sentimientos separatistas en las provincias del este, ricas en minerales.

De todas maneras, la Constitución fue aprobada y ello premia el esfuerzo de Kabila, quien ha logrado capear las grandes divergencias entre los grupos que integran el Gobierno de transición que encabeza, tras el asesinato de su padre, Laurent Desiré-Kabila.

INESTABILIDAD, HIJA DE LA INJERENCIA

La injerencia imperialista se intensificó desde que se descubrió que la nación poseía el 80% de la tantalita mundial, un mineral denominado el oro del siglo XXI. Este, ligado con otro mineral, colombo, forma el coltan, del que se extrae un metal empleado en la fabricación de potentes celulares y misiles balísticos intercontinentales.

La más reciente inestabilidad comenzó en 1994 en el este de la RDC, con el éxodo masivo de hutus ruandeses, entre ellos autores del genocidio en su país, quienes posteriormente volvieron a incursionar en Ruanda, lo que fue un pretexto para la entrada de tropas de este país al territorio congolés, entonces llamado Zaire. El movimiento al respecto contribuyó al derrocamiento del dictador Mobutu Sese Seko.

La situación empeoró con la falta de control en la provincia de Kinshasa, la proliferación de grupos armados y el aumento de las tensiones entre los principales grupos étnicos de los 365 que conviven en el país. A partir de 1999 se firmaron acuerdos de paz, luego incumplidos, intensificándose un conflicto en el que llegaron a participar, de una u otra manera, 11 estados africanos. Aquel año Naciones Unidas envió observadores, que luego integraron una fuerza militar de presunta mediación. En menos de un año intereses antimobutistas conquistaron Kinshasa y cambiaron el nombre del país (de Zaire a República Democrática del Congo).

En el poder estaba Laurent Desiré-Kabila, quien fue asesinado en el 2001, porque a los ojos imperialistas se proyectó como un nuevo Lumumba, cuando exigió a las multinacionales el pago de los impuestos por el saqueo de las riquezas mineras y haber financiado a los mercenarios de Mobutu a cambio de la concesión de explotaciones en condiciones muy ventajosas en el este del país.

Al asesinado Laurent-Desiré Kabila lo sucedió su hijo Joseph, actual Jefe de Estado y Gobierno, como ya enunciamos, de un Gobierno de transición instaurado en julio del 2003 e integrado por todos los antiguos grupos beligerantes que habían firmado un año atrás el denominado Acuerdo Global e Inclusivo.

El respaldo a la Constitución está considerado por los entendidos como la mejor opción en estos momentos para crear una base que evite que la República Democrática del Congo siga desangrándose y sufriendo por la muerte de sus hijos en inútiles guerras promovidas por quienes usurpan sus riquezas.

Nota: Las opiniones del Autor no tienen que coincidir necesariamente con las del Consejo Editorial del Sitio Cubaminrex


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El mundo es en blanco y negro

Por Dee Dee Myers*
Tomado de Juventud Rebelde
12 de enero del 2006

George Bush está hablando nuevamente y yo no tengo la más mínima idea de qué es lo que está diciendo. No es que esté mutilando su sintaxis. Eso es normal. Y si bien es tan gracioso como desconcertante, en general creo saber lo que él quiere decir (aunque debo confesar que quedé perpleja al escuchar la frase “cada vez más nuestras importaciones provienen del exterior”).

Bush está hablando sobre Iraq, lo cual siempre crea confusión en personas como nosotros, a quienes nos gustan que las palabras se correspondan con los hechos. Está diciendo que “no aceptará ninguna otra cosa que no sea una victoria total”. Y me pregunto ¿qué diablos significa una victoria total? ¿Significa acaso que grandes cantidades de soldados estadounidenses permanecerán allí hasta que Iraq sea una democracia plenamente funcional, con una economía dinámica y la voluntad política para contribuir a expandir la libertad por todo el Oriente Medio? Eso pudiera demorar aproximadamente cien años. ¿O es que acaso significa que nos quedaremos allí hasta tanto alistemos a los oficiales y efectivos policiales suficientes para poder decir seriamente que ellos pueden ocuparse de su propia seguridad? Eso pudiera significar una reducción significativa en el número de efectivos, en el momento oportuno para evitar una derrota total en las elecciones parciales del próximo año. Simplemente no lo sé.

Pero este es un sentimiento que me es familiar. Creo saber el significado de algo, hasta que lo escucho en boca de George Bush.

Mis problemas con las palabras de Bush comenzaron desde mucho antes. Cuando se postuló para presidente en el año 2000, Bush dijo ser un “conservador compasivo”. Creí que entendía el significado de compasión y de conservadurismo por separado, pero al unir ambos vocablos bien pudiera producirse una fusión en frío, un concepto que, debo confesar, no acierto a comprender. Cinco años después, aún estoy tratando de darle vueltas al asunto. Me imagino que la reducción de los impuestos sobre los ingresos, las propiedades y las ganancias capitales sean la parte compasiva, ya que estos recortes realmente han ayudado a los ricos, quienes pasaron tiempos muy difíciles durante los años del gobierno de Clinton. O quizá esa sea la parte conservadora, porque estoy absolutamente segura de que el hecho de añadir 2,4 trillones de dólares a la deuda nacional no lo es. “Unidor” es otra palabra que me causa problemas. Bush dice que es uno de ellos. Garantizado: hizo una campaña encaminada a dividir el país, ¿pero quién podría culpar a un hombre de querer ganar? Mucho antes él había decidido que se olvidaría de la creación de un consenso amplio para su segundo mandato. Ese tipo de discurso es para los afeminados como John Kerry. Bush quería una victoria apretada, el 50 por ciento más uno y eso fue lo que consiguió. Pero después de las elecciones dijo que quería ser el presidente de todos, incluso de los tontos que no votaron por él. Y nos acogió simplemente para que cambiáramos de opinión y que todos pudiéramos estar de acuerdo. Fue algo muy generoso de su parte.

Mi lista de palabras y conceptos que se prestan a confusión crece por día. La palabra “competencia” está en la lista. George Bush nos prometió que era el primer presidente Licenciado en Administración de Empresas, y que dirigiría la Casa Blanca con una eficiencia a toda prueba. Y es muy reconfortante oírle decir que desde Iraq hasta Nueva Orleans, el gobierno está haciendo “un trabajo fenomenal”. Ídem para la tortura. El Presidente dice que Estados Unidos no tortura. Vaya, qué alivio. Si tan solo pudanancias récord, mientras que los consumidores estadounidenses enloquecen ante los incrementos récord de los precios del petróleo.

Quisiera poder tener la capacidad que tiene Bush para mandar a callar todas esas voces que tengo en mi cabeza. Quizá necesite imitar su mirada estrábica; sin dudas parece haber tenido el efecto deseado en las agencias de prensa. Yo también quiero creer que el mundo es en blanco y negro, que todos los problemas tienen soluciones simples, y que las dudas son para los débiles y los pusilánimes. Yo también deseo ignorar la complejidad y reír ante hechos contradictorios. Yo también deseo tener nuevamente 14 años.

*Dee Dee Myers es analista política, comentarista y ex secretaria de prensa de la Casa Blanca durante el gobierno de Clinton.

Nota: Las opiniones del Autor no tienen que coincidir necesariamente con las del Consejo Editorial del Sitio Cubaminrex


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La política norteamericana de los muros

Por Néstor Núñez
Tomado de ARGENPRESS
9 de enero de 2006

¡La gran paradoja! Mientras Washington y sus aliados se dieron históricamente a la tarea de satanizar el defensivo muro de Berlín, como la barrera creada por el comunismo internacional para cercar a los pueblos del Este europeo y evitar su contacto con el 'mundo libre', son ellos los que ahora, derribado aquel valladar, viven encantados con la edificación de barreras por todas partes.

Con los desperdicios bélicos de la titulada primera guerra del Golfo, estableció la Casa Blanca una cerca metálica a lo largo de su frontera con México, en la cual instaló artilugios de detección, luces infrarrojas y otros medios capaces de captar los movimientos del más insignificante de los insectos.

Su objetivo era evitar el paso al 'mundo libre' de los ciudadanos del otro trozo del 'mundo libre', el subdesarrollado y dependiente, con la salvedad, desde luego, de los cubanos, al fin y al cabo privilegiados como carne de cañón de la mal intencionada propaganda política contra el primer estado socialista en el hemisferio.

Pero lo cierto es que los muros vuelven a erigirse, esta vez con otro sello, el del imperio. Washington y sus acólitos sienten verdadera afición por tales estructuras.

José María Aznar los levantó en Ceuta y Melilla para evitar que los ciudadanos africanos llegaran a esos anacrónicos enclaves de ultramar de paso hacia la España continental.

Los sionistas de Tel Aviv los extienden a lo largo de los asentamientos palestinos para encerrar aún más en la miseria y la humillación a los desterrados árabes.

Y la propia Casa Blanca vuelve a la carga de su lado de la frontera con el resto de América Latina.

El muro existente frente a México será reforzado y extendido todavía más a tenor con la ley anti inmigrante denominada de Protección Fronteriza, Antiterrorismo y Control de Inmigración, recién aprobada por la primera potencia del orbe.

El mencionado paredón es apenas una parte de ese enjambre de disposiciones, que además apunta contra los extranjeros ya presentes en territorio norteamericano y contra quienes le ofrecen albergue o empleo.

Se trata del intento de frenar lo que resulta inevitable, cuando en el Sur la miseria y el abandono, verdaderos generadores de las corrientes migratorias hacia el Norte opulento, parecerían entronizarse como un mal eterno.

Por lo pronto los gobiernos de los polos subdesarrollados han puesto el grito en el cielo, y recuerdan que mientras le convino Washington permitió la llegada de foráneos como mano de obra barata y discriminada. Ahora, sin embargo, por mera jugarreta política, la rechazan y persiguen.

No son otra cosa que las trampas impuestas por la relación de dependencia que el capitalismo ha establecido en un planeta requerido ya de cambiar de una vez.

Nota: Las opiniones del Autor no tienen que coincidir necesariamente con las del Consejo Editorial del Sitio Cubaminrex


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Bush: “Fue un año muy bueno”

Por Max J. Castro
Tomado de Progreso Semanal
5 de enero de 200

El fin de año es un buen momento para reflexionar y sacar cuentas. El Presidente George W. Bush hizo eso mismo al terminar 2005 y dijo –justo antes de salir nuevamente de vacaciones– que había sido un buen año para el pueblo norteamericano.

Uno tiene que preguntarse en qué planeta ha estado viviendo el presidente para pensar que ha sido un bueno año, visto el caos y las muertes en Irak el año pasado.

¿Ha valido la pena? Cuando esta guerra electiva era lanzada en la primavera del 2003 –en medio del júbilo triunfal de los neoconservadores, el apoyo de una manipulada mayoría del pueblo norteamericano y la aquiescencia del Congreso, incluyendo a la mayor parte de los demócratas–, escribí una columna en The Miami Heralden la que cuestionaba si la guerra se consideraría tan justificada una vez que el costo total para este país quedara claro.

Aún no ha llegado ese momento; la guerra continúa sin que se avizore el fin y el precio pagado continuará creciendo por largo tiempo. Pero ya la mayor parte de los norteamericanos han llegado a comprender que la respuesta a mi pregunta es un resonante “¡No!”. No valió la pena el costo de decenas de miles de iraquíes y norteamericanos muertos y heridos. No valió la pena los cientos de miles de millones de dólares que pudieron haber sido usados para mejorar un número incontable de vidas en el país y en el extranjero. No valió la pena el precio moral de lanzar una guerra ilegal y por lo tanto ganarse el desprecio del mundo.

En 2003, mientras las imágenes de “impacto y sorpresa” llenaban nuestras pantallas y los reporteros incrustados apenas podían contener su entusiasmo, me pregunté si había una forma diferente, menos costosa de separar a Saddam Hussein de sus anunciadas armas de destrucción masiva, las que esta administración nos aseguró que él tenía. ¿Y por qué el dictador iraquí no usaba su armamento más poderoso aún cuando sus tropas se enfrentaban a una derrota cierta y sus ciudades eran devastadas desde el aire?

Los analistas de la inteligencia norteamericana habían llegado a la conclusión antes de la guerra que era improbable que Hussein usara sus ADM, a no ser que fuera atacado. Pero Bush había actuado fuera de toda razón y sin la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU. ¿Por qué no respondía Hussein?

Ahora también sabemos la respuesta a esas preguntas. Es más, no había necesidad de hacer la guerra a Irak para que se desarmara, porque ya Saddam lo había hecho. Había habido otro método. Las inspecciones de armas de la ONU realizadas años antes habían logrado persuadir a Saddam de que destruyera sus ADM. La nueva ronda de inspecciones realizadas justo antes de la guerra (inspecciones ridiculizadas y vilipendiadas por la administración Bush) no había encontrado armas porque no existían. Saddam no tenía armas para lanzar. El dictador había estado diciendo la verdad; el presidente no.

Los apologistas de Bush y los débiles demócratas se resisten a declarar el simple hecho de que la administración mintió. ¿Cómo debemos considerar cuando altos funcionarios declaran, como hechos incuestionables, tanto la existencia como la localización de armas no existentes?

La credibilidad de Estados Unidos no ha sido la única baja, en el “buen año” de 2005, murieron en Irak 844 soldados norteamericanos. Ese es casi el mismo número (848) que murieron en 2004. Compárese esa cifra con los 485 que murieron en 2003, el año de la invasión y de la declaración de Bush de “misión cumplida”. La realidad desnuda es que cada año de la ocupación está produciendo casi el doble de muertos que los producidos en la invasión.

El hecho de que el número de norteamericanos muertos en 2005 no haya variado casi en comparación con la cifra del año anterior, puede sugerir que la guerra se ha convertido en un mortal empate. La realidad puede que sea aún peor. Una razón por la cual las muertes de norteamericanos no ha aumentado es que ahora los insurgentes están buscando principalmente blancos iraquíes, y con una eficacia letal. Una segunda razón es que casi seguro con la experiencia la medicina del campo de batalla ha mejorado. La cifra de norteamericanos heridos en Irak fue 15% más alta en 2005 que en 2004. La mayoría de los heridos parece que sobreviven. Pero la guerra no está perdiendo impulso, y el total de bajas norteamericanas en Irak fue más alto que nunca en 2005, ese excelente año para el pueblo norteamericano.

Entre marzo de 2003 y el fin del 2005, en Irak han muerto 2 178 norteamericanos y 15 955 han sido heridos.Eso es más de 18 000 bajas. ¿Cuándo terminará? Estados Unidos –y el mundo – no puede darse el lujo de muchos más años buenos como estos.

Nota: Las opiniones del Autor no tienen que coincidir necesariamente con las del Consejo Editorial del Sitio Cubaminrex


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Revolución cubana: fantasías y realidades

Por Francisco Corteza
Tomado de WDS
3 de enero de 2005

Para los analistas de la situación cubana, la fantasía más evidente que de Cuba se ha dicho en los últimos años no se expuso en La Habana sino en Washington cuando el presidente norteamericano, George W. Bush, dijo que se convertiría en el primer mandatario estadounidense en cinco décadas en visitar la capital cubana en una llamada "Cuba libre".

La candorosa "profecía" de Bush no podría estar más caduca ahora que nunca antes, incluyendo momentos muy complejos para la Isla, entre otros la invasión de un contingente paramilitar preparado por Estados Unidos en la localidad costera cubana de Playa Girón en 1961 y en la Crisis de los Cohetes en octubre de 1962.

Bush, eso sí, ha cumplido algunas de las promesas hechas a sectores extremistas anticubanos en su país, generalmente asentados en Miami, Florida tras ganar la presidencia de la nación en medio de una situación electoral muy ambigua precisamente en ese estado del sur de la Unión, entre otras fortalecer el fracasado bloqueo que se mantiene contra Cuba desde hace más de 40 años y aplicar medidas adicionales de fuerza contra el gobierno de La Habana.

En 2005, después de un programa anticubano más o menos constante iniciado en el 2000 desde la Casa Blanca, la revolución que triunfó en la Isla del Caribe el primero de enero de 1959 y que desde ese primer momento fue rechazada -y atacada- por los gobiernos estadounidenses, no deja de enfrentar problemas, algunos de ellos difíciles y profundos, pero la esencia del proceso que se abrió hace 47 años no solo sobrevive sino que se está reforzando.

El sistema que se aplicó en este país caribeño bajo el mando del actual presidente, Fidel Castro, prometió siempre transformar y mantener una sociedad que favoreciera, contra viento y marea, a los más humildes.

En medidas que ninguna acción de los gobiernos norteamericanos -incluyendo dos especialmente anticubanos como el Ronald Reagan y el del propio Bush hijo- pudo impedir, la revolución cubana nacionalizó los intereses económicos norteamericanos que controlaban la economía del país, estructuró sistemas de acceso gratuito general en cuanto a educación y salud pública, llevó a cabo una exitosa campaña de alfabetización, terminó con la extrema miseria en el país, aseguró alimentación subsidiada por el estado a los cubanos, bajó al mínimo los alquileres de las viviendas y promocionó la entrega de estas a sus moradores, además de lanzar planes para levantar barrios y poblados enteros, entre otros muchos programas hasta ese momento desconocidos en Latinoamérica.

Tras derrumbarse la Unión Soviética y los sistemas socialistas europeos a inicios de la década de los años 90, Cuba cayó en una crisis económica que parecía abismal. Especialmente en Washington, se esperó entonces el desplome del proceso cubano.

No será necesario decir que tal desplome no sucedió. Es verdad que las respuestas a la situación -y ello lo han admitido las autoridades cubanas- provocaron secuelas sociales muy complejas que, de acuerdo con afirmaciones del propio Castro, ponen en peligro la propia existencia de la revolución, que podría ser destruida "desde dentro" especialmente por la corrupción.

En 2005 fue denunciado por el propio presidente cubano con particular énfasis ese estado de cosas, pero es claro que ya se venían combatiendo esta y otras situaciones que podían derivar en una catástrofe. Durante el año que termina el esfuerzo cubano en campos como la atención a la salud pública desbordó totalmente las fronteras de la Isla para internarse en América Latina y en países en desarrollo de Ásia y África.

La economía nacional cubana creció en 2005 en más de un 11 por ciento especialmente por el peso en ella de los programas sociales.

Los planes oficiales en Cuba para 2006 pasan por el incremento del nivel de vida de la población, la puesta en orden de la sociedad y la economía, un mayor control estatal sobre todos los sectores y recursos del país, y proyecciones más intensas de los programas que tienen como base en la Isla la solidaridad humana hacia los cubanos y también hacia el mundo.

Una piedra angular para la base de ese esfuerzo social y económico cubanos el año próximo será la revolución energética propuesta por Fidel Castro ante el parlamento del país este mes y aprobada por esa entidad legislativa. Esta vez Cuba pretende convertirse en modelo energético para el mundo mediante un proyecto que combina el ahorro de combustibles con inversiones y nuevas estructuras de abastecimiento de energía en la Isla.

El presidente de Cuba dijo ante la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento) que "para mediados del 2006 nos sobrará electricidad''. Anunció que este país dispondrá para julio próximo de un millón de kilovatios adicionales a la actual capacidad de generación eléctrica instalada, de 3,200 megavatios. "Tendremos cuatro veces la capacidad que vamos a necesitar'', afirmó.

Un programa de inversiones en la rama valorado en mil millones de dólares está asegurando la compra e instalación de grupos electrógenos por provincias, para terminarse así con un sistema nacional unificado de distribución que se apoyaba en viejas termoeléctricas y obsoletas.

De lograrse todos los objetivos anunciados, Cuba habrá pasado de ser un país que sufrió en los últimos tres años, especialmente, de prolongados cortes eléctricos que a veces se extendían a ocho horas diarias, a otro en el cual se haya extirpado el problema de los "apagones" y los déficits de energía.

Los escépticos en torno a estos programas se han reactivado, tal como sucedió a inicios de la década pasada, cuando el Período Especial -basado en un programa de ahorro hermético, principalmente, y en medidas como la apertura al dólar, a más inversiones extranjeras y al turismo internacional- comenzó a operar.

La realidad es que quedaron desde entonces en el camino los pronósticos de hecatombes, rebeliones populares y desarticulación del proceso cubano. Otro vaticinio esfumado fue el de la desaparición de la influencia de la revolución cubana en América Latina, donde en la última década surgieron gobiernos de presidentes elegidos para aplicar transformaciones sociales y económicas lejanas a las viejas estructuras en la región y de alguna manera cercanas al ejemplo cubano.

Y las más conocidas fantasías sobre lo que ha sucedido, sucede y sucederá en Cuba siguen confinadas, principalmente, a la famosa "sala oeste" de la Casa Blanca en Washington.

Nota: Las opiniones del Autor no tienen que coincidir necesariamente con las del Consejo Editorial del Sitio Cubaminrex


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Europa: las cicatrices de una dama indigna

Con más penas que glorias, el viejo continente deja atrás otro año, en el que frustraciones y escándalos confirman la falsedad de sus pregonadas virtudes y la plena subordinación a los caprichos de Washington

Por Luis Jesús González
Tomado de Trabajadores
2 de enero de 2005

A lo largo de 12 meses, los gendarmes de la vieja Europa contemplaron con asombro la quiebra de sus aspiraciones, el resurgimiento de la violencia y el descrédito de sus falsos postulados, confirmación de que la verdadera unidad descansa en algo más que una moneda común y la supresión de las fronteras geográficas.

El incremento de la familia europea con la inclusión de una decena de nuevos miembros y el rechazo de franceses y holandeses a la Constitución Europea marcaron la primera mitad de la temporada, caracterizada por la incorporación de varias naciones del antiguo bloque socialista, con más aspiraciones que aportes al camino de la integración continental.

Expresión del ideario neoliberal, la propuesta de Carta Magna europea tropezó con las dudas y temores de franceses y holandeses ante un documento elaborado con recetas comerciales y económicas, cuyas propuestas poco hacían por reducir las diferencias entre los ciudadanos del bloque.

Según el eurodiputado belga Jean Luc Dehane, uno de los propulsores de la Constitución Europea , el 2005 no ha sido un año próspero y su rechazo a la propuesta constitucional estanca la búsqueda de la total integración, mientras los críticos de la Carta Magna del Viejo Continente consideran que su aceptación implicaría la pérdida de soberanía, especialmente por la introducción de cambios sin una verdadera participación de la ciudadanía.

La desaceleración del ritmo de crecimiento económico, el aumento del desempleo y la adopción de medidas neoliberales colocó el famoso estado de bienestar europeo en su punto más bajo, lo que repercute en las condiciones de vida de millones de personas.

Al peligro de estancamiento desatado por el fracaso del proyecto constitucional, siguió el recrudecimiento del flujo migratorio desde el sur y un nuevo auge de la xenofobia, extremos equidistantes de un mismo trayecto, pero con idéntico punto de partida, muchas veces olvidados por los discursos y decisiones de los legisladores de Estrasburgo.

Mientras el enclave español en Melilla vivió varias jornadas de tensiones, centenares de emigrantes africanos buscan en el sur de Italia alivio a las carencias materiales impuestas por desastres naturales y guerras tribales, evidencia de que las causas de la emigración ilegal jamás podrán resolverse con muros y leyes.

Las explosiones sociales registradas en Francia durante una buena parte de noviembre, las que estuvieron a un paso de extenderse a otros estados europeos, manifiestan la necesidad de atajar la onda expansiva de la miseria entre los emigrantes y sus descendientes.

Apegada a un discurso único, la vieja Europa deja el 2005 envuelta en una madeja de contradicciones. Si bien las urnas cambiaron el color de varios gobiernos, en Alemania las variaciones electorales implicaron el género, con Angela Merkel convertida en la primera mujer al frente del gabinete, otros prosiguieron en el poder, como el principal seguidor de la política belicista de Washington, el premier británico Tony Blair, quien aseguró su presencia en Dowing Street por un tercer mandato, lo que refuerza la obediencia del bloque europeo a la batuta norteamericana.

No conforme con circular en la órbita de Estados Unidos, Europa tiró por la borda sus ancestrales argumentos en defensa de los “derechos humanos” y se suma en calidad de cómplice al secuestro y tortura de sus propios ciudadanos bajo el manoseado pretexto de la “lucha contra el terrorismo”.

De poco sirvieron las justificaciones y excusas de la Secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, para lavar las manos de varios gobiernos de ambos lados del Atlántico en esta nueva versión de terrorismo de Estado.

El 2005 deja a la vieja Europa en una posición muy poca digna, con el agravante de que el lugar de sus gloriosas medallas del pasado lo ocupan ahora las cicatrices de la vergüenza.

Nota: Las opiniones del Autor no tienen que coincidir necesariamente con las del Consejo Editorial del Sitio Cubaminrex


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El viento gira al Sur

Por Lídice Valenzuela
Tomado de Trabajadores
2 de enero de 2005

Sin optimismos exagerados, pero mirándose a sí misma más que al Norte, América Latina continuará en este 2006 en busca de nuevos caminos políticos, agotado ya el esquema económico neoliberal impuesto por Estados Unidos.

La asunción este mes al gobierno de Evo Morales, el primer presidente indígena de Bolivia, quien posee un programa encaminado a mejorar la calidad de vida de más del 80% de la población pobre de ese riquísimo país, fue la muestra mayor de que las políticas tradicionales están obsoletas en América Latina.

La victoria de Morales, líder del Movimiento al Socialismo (MAS), con más del 54% de los votos, resume el sentimiento de millones de seres que, durante el año que concluyó, se manifestaron en las calles latinoamericanas para protestar contra las fórmulas neoliberales.

La marcha protagonizada por millares de personas durante la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata contra el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), un proyecto norteamericano derrotado por las posiciones dignas de Venezuela y otros países, resulta un referente obligado al hablar del protagonismo de los movimientos sociales en el área.

De Mar del Plata salió el presidente estadounidense, George Bush, con el rabo entre las piernas, pues su política hegemonista pudo poco ante las firmes posiciones de algunos de los presidentes de la región.

Igualmente el pasado año la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, fracasó al tratar de imponer al candidato de Estados Unidos a la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA), en una decisión colectiva sin precedentes en el seno de esa agrupación, tradicional servidora de las administraciones norteamericanas.

La fuerza de los movimientos sociales y de izquierda y el interés colectivo de cambios políticos también se expresó en las elecciones parlamentarias —por citar dos ejemplos—de Venezuela y Argentina, donde los presidentes Hugo Chávez y Néstor Kirchner recibieron el espaldarazo popular.

Mientras Estados Unidos continúa en su manifiesto interés de asegurar su patio trasero en América Latina (donde existen, entre otros recursos naturales, petróleo, gas, hierro, agua y enormes extensiones despobladas), algunas de las naciones más importantes de la región mostraron en el 2005 su interés por encaminarse hacia una integración económica, en cuya base prime la solidaridad y el respeto a la soberanía de las naciones.

Fue en ese contexto que comenzó el despegue de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), un proyecto unionista fortalecido en los últimos meses, con la creación de corporaciones internacionales petroleras, como PETROCARIBE, y PETROSUR.

La entrada de Venezuela como socio oficial del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) constituyó otro momento importante en ese proceso.

El ALBA, que entreteje una red de solidaridad entre los países, tiene hasta ahora su expresión mayor en los acuerdos suscritos entre Venezuela y Cuba en el 2005, que van más allá del área económica.

Una nueva revolución en la región lo constituye la disposición cubana de promover un programa mediante el cual recibirán atención oftalmológica gratuita 5 millones de latinoamericanos y caribeños pobres cada año.

Cuba, con un enorme capital humano, ha puesto a disposición de América Latina y el Caribe su personal médico, mientras Venezuela lo hizo en la infraestructura. Hasta ahora, millares de personas han sido operadas en hospitales cubanos, mientras que en escuelas de Medicina, tanto en Cuba como la que comenzará en la tierra de Bolívar, se formarán anualmente millares de médicos de América Latina y el Caribe para laborar en comunidades pobres de sus respectivos países.

De igual manera, otro hito importante lo constituyó la declaración de Venezuela como territorio libre de analfabetismo mediante el método cubano Yo, sí puedo, en tanto otros centenares de personas aprendieron a leer y escribir con similar fórmula en México, Bolivia y Nicaragua, entre otros países.

Este año que comienza otras elecciones presidenciales tendrán lugar en una decena de países, las que los pronósticos apuntan a una consolidación del pensamiento progresista, clara evidencia de que en la región soplan vientos de cambios.

Nota: Las opiniones del Autor no tienen que coincidir necesariamente con las del Consejo Editorial del Sitio Cubaminrex


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El País de la infamia

Por Antonio Maira
Tomado de Juventud Rebelde Digital
3 de enero de 2006

Día 26 de diciembre. Página 5, titular: “El FBI ha instalado detectores de radiación nuclear en mezquitas sin orden judicial”; subtítulo: “La Casa Blanca reconoce que la operación de espionaje electrónico es de gran amplitud”. Gran titular de contraportada a cuatro columnas: “El ‘Gran Hermano’ cubano”; subtítulo: “Castro colocará GPS en coches estatales para vigilar que ahorren gasolina”. El País habla al parecer sobre dos hechos de espionaje del Estado contra los ciudadanos: uno en Estados Unidos, el otro en Cuba. Por supuesto el ciudadano que lee u ojea el periódico tiene ocasión de comparar ambos hechos y, sobre todo, de comprobar la exquisita objetividad de este periódico de “tendencia progresista”. La realidad encubierta detrás de la información suministrada es sin embargo muy diferente. También lo es, naturalmente, el juicio posible sobre la moralidad de Falsimedia.

La noticia procedente de EE.UU. es realmente un caso de espionaje policial ilegal, masivo y anticonstitucional. Sin embargo el diario reduce enormemente su importancia, la noticia completa es cuidadosamente manipulada.

El titular —pieza fundamental de toda noticia— tal como está redactado parece una información más sobre “pequeñas irregularidades” policiales que favorecen la vigilancia antiterrorista contra grandes atentados. Aunque coloca a los lectores ante un hecho gravísimo de criminalización de un colectivo religioso ninguna palabra apunta en esa dirección. La repetición en los medios de noticias sobre la utilización de los lugares para el culto musulmán como escenario de llamadas incendiarias a la yihad y para el reclutamiento terrorista, justifica el hecho de espionaje del FBI, tal como está publicado en El País. Tampoco la ausencia total de incitaciones a la violencia desde las mezquitas de EE.UU. sometidas a vigilancia antiterrorista provoca ningún escándalo mediático en Falsimedia.

Por lo demás la parte fundamental de la información —que confirma la criminalización y señala un atentado contra la seguridad de personas que pueden ser secuestradas, detenidas y enviadas a Guantánamo o centros similares— es escondida tras los titulares. El espionaje se ha realizado también por rastreo electrónico, vigilancia directa y violación clandestina de domicilios, en todas las casas habitadas por musulmanes en las zonas sometidas a vigilancia: Washington y algunas otras grandes ciudades como Nueva York, Chicago, Seattle, Las Vegas y Detroit. Miles de hogares han sido allanados por todos los medios posibles. Como no es muy probable que una vigilancia intensiva de este tipo mantenida durante años pase inadvertida, es seguro que las familias musulmanas se han sentido perseguidas, violentadas, humilladas y señaladas como criminales. Si funcionase bien la memoria de Falsimedia, El País nos recordaría que decenas de miles de personas de esta religión, ciudadanos o no de EE.UU., pero con residencia legal, fueron interrogadas sin orden judicial y muchas de ellas encarceladas clandestinamente durante meses en territorio estadounidense.

La noticia procedente de Cuba no tiene nada que ver con ningún espionaje policial sobre los ciudadanos. En Cuba, el Gobierno ha lanzado una campaña contra la corrupción, contra los robos de gasolina y otros carburantes y contra la utilización indebida de bienes públicos por miembros de la burocracia estatal. Presentada esa realidad con objetividad informativa, el efecto en España puede ser demoledor. La corruptocracia borbónica no puede soportar que “el castrismo” movilice recursos estatales y humanos en la lucha contra el fraude. La realidad cubana es mucho menos soportable como contraste cívico cuando el Estado cubano convierte la campaña contra la corrupción en una tarea educativa. Son jóvenes cubanos —11 000 trabajadores sociales que también se ocupan de tareas tan granhermanísticas como el cuidado de ancianos o de enfermos crónicos, o de actividades como el estímulo a la creación cultural, o la distribución a las familias de bienes entregados gratuitamente por el Estado revolucionario— los que se van a ocupar del control de los recursos públicos.

La comparación de titulares y contenidos entre ambas noticias, que necesariamente va a realizar el lector, tiene la función de profundizar el engaño sobre Cuba, y de encubrir al Gran Hermano global.

El problema de la dictadura, la gran amenaza para el mundo, el ataque sistemático y general a los derechos humanos, el detestable sistema policial y carcelario —nos dice una y otra vez El País—, no está en EE.UU., sino en Cuba. (Fragmentos. Tomado de Insurgente)

Nota: Las opiniones del Autor no tienen que coincidir necesariamente con las del Consejo Editorial del Sitio Cubaminrex


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