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Cincuenta años de guerra mediática. “Operación Verdad”: Victoria de las ideas

Dentro de pocos días el año 2008 llegará a su final. Comenzará el 2009 y muchos gloriosos hitos históricos arribarán a su cincuentenario entre ellos la “Operación Verdad”, batalla de ideas iniciada el 21 de marzo de 1959 en multitudinaria concentración que reunió a millón y medio de cubanos frente al entonces Palacio Presidencial para respaldar a la justicia revolucionaria, defender y apoyar su revolución. Las calumnias e infamantes acusaciones de estas campañas para desprestigiar la justicia revolucionaria, para confundir y dividir al pueblo que los mass media norteamericanos habían lanzado de forma inusitada y sin precedentes había que enfrentarlas de forma enérgica. La respuesta del apoyo del pueblo fue contundente. Comenzaría así toda una ofensiva revolucionaria para divulgar la verdad de Cuba, una batalla que se ha mantenido a lo largo de 50 años.
Entre los países en los que fue más intensa la campaña de difamación estuvo México porque interesaba destruir los lazos de hermandad y apoyo entre los dos pueblos. Era por tanto necesario presentar ante el hermano pueblo la verdad; por este motivo, se envió una delegación oficial a ese país con el objetivo de difundir la verdad de Cuba el prestigio su pueblo y de la justicia revolucionaria.

Fidel se dirigiría al pueblo allí reunido y al resto del mundo con argumentos contundentes:
(…) “Los que creyeron que a través del monopolio de los cables internacionales, los que creyeron que sembrando mentiras y calumnias por doquier iban a debilitar nuestra Revolución, iban a desacreditar a nuestro pueblo, para después lanzarse sobre él cuando lo encontrasen débil, se equivocaron, porque la Revolución está hoy más firme y está hoy más fuerte.
(…) “Cuando se asesinaba aquí a docenas de compatriotas todas las noches, cuando los jóvenes aparecían asesinados con un tiro en la sien, cuando los patios de los cuarteles se llenaban de cadáveres, cuando nuestras mujeres eran violadas, cuando los niños eran asesinados, cuando en las embajadas penetraban las hordas policíacas para asesinar a 10 asilados en unos minutos, no se hacían esas campañas contra Cuba, ni se levantaban allí los congresistas, salvo raras excepciones, a acusar a la dictadura. (…)
(…) “Campañas contra el pueblo de Cuba, sí, porque quiere ser libre; campañas contra el pueblo de Cuba, sí, porque no solo quiere ser libre políticamente, sino económicamente libre también; campañas contra el pueblo de Cuba, porque se ha convertido en un ejemplo peligroso en toda la América; (…) “¿Por qué se ha lanzado esta campaña contra Cuba, la campaña más infame, más criminal y más injusta que se ha lanzado contra ningún pueblo? ¿Por qué? ¿Por qué cuando apenas habían transcurrido cuatro o cinco días del triunfo, las agencias de cables internacionales y determinados congresistas americanos iniciaron el barrage de difamación contra el pueblo cubano? El propósito es claro. Nuestra Revolución pudo presentarse en el mundo como un modelo de revoluciones; la caballerosidad del Ejército Rebelde para con el enemigo no tuvo precedentes en la historia de las revoluciones y de las guerras; (…)
(…) “Este pueblo no es un pueblo bárbaro, ni es un pueblo criminal…
(…) “Las potencias aliadas castigaron a los criminales de guerra después de la Segunda Guerra Mundial y tenían menos derecho que nosotros, porque ellos castigaron de acuerdo con una legislación posterior. Nosotros estamos castigando a los criminales de guerra de acuerdo con una legislación anterior al delito, en juicios públicos, mediante tribunales de hombres honestos. (…)
(…) “Si Estados Unidos desea ser justo, si Estados Unidos desea respetar los sentimientos del pueblo de Cuba, debe acceder a la extradición de los criminales de guerra, porque esos no son delincuentes políticos; no se puede llamar delincuentes políticos a los que violaron mujeres, porque la violación de una mujer no tiene nada que ver con la política; no se puede llamar delincuentes políticos a los que arrancaron ojos, porque arrancar ojos humanos no tiene nada que ver con la política; no se puede llamar delincuentes políticos a los que asesinaron a niños y ancianos, a los que torturaron sin piedad a miles y miles de compatriotas, porque la tortura no tiene nada que ver con la política, … (…) “Y los millones de pesos que se han robado para depositarlos en bancos norteamericanos, que nos los devuelvan (…)
(…) “Por tanto, el pueblo de Cuba tiene derecho a reclamar la devolución de los asesinos, de los torturadores y, además, la devolución del dinero que se han robado, porque es del pueblo, porque salió de nuestros bolsillos. (…)
(…) “Nosotros, los cubanos, podemos sentirnos orgullosos de una revolución que surge al mundo sin ansias de dominio, sin propósito de explotación ni de dominación de otros pueblos, sino que nace al mundo como ejemplo, con una aspiración de justicia, de justicia amplia, de justicia honda, dentro del más extraordinario sistema de respeto a las libertades humanas que ha conocido el mundo. (…) Nuestra Revolución hay que defenderla como se defiende, no algo de Cuba, sino algo de América. (…)
(…) “¿Qué se hizo en Hiroshima y Nagasaki? ¡Ah!, en nombre de la paz se bombardearon dos ciudades y se mataron a más de 300 000 seres humanos. Nosotros no hemos fusilado a ningún niño, nosotros no hemos fusilado a ninguna mujer, nosotros no hemos fusilado a ningún anciano; sin embargo, en Hiroshima y en Nagasaki murieron 300 000 seres humanos de la población civil. ¿En nombre de qué? ¡Ah!, pues se decía que para lograr la paz, (…)
(…) “nosotros no hemos hecho objeto de agresión a nadie, que la Revolución Cubana no ha atacado a ningún pueblo, y que ha sido en cambio el pueblo cubano el que, por el simple hecho de haberse librado de la tiranía con muchos sacrificios, se ha visto objeto de la más criminal, la más canallesca y la más cobarde campaña contra sí. (…)
(…) “Hay que estar unidos para defender los intereses de la patria, que están por encima de todos los demás intereses. Pero al mismo tiempo ir trabajando dentro y haciendo, no solo justicia contra los criminales, sino también justicia social”. (Cubaminrex-Dirección de Gestión Documental)

Fragmentos de la nota del 2 de marzo de 1959, enviada al Ministerio de Estado por José Massip, Embajador de Cuba en México, en la que relata parte de las actividades llevadas a cabo por la delegación cubana que participó en la “Operación verdad” en ese país.

Pie de ilustración: Fragmentos de la nota del 2 de marzo de 1959, enviada al Ministerio de Estado por José Massip, Embajador de Cuba en México, en la que relata parte de las actividades llevadas a cabo por la delegación cubana que participó en la “Operación verdad” en ese país.

 

Fragmentos de la nota del 2 de marzo de 1959, enviada al Ministerio de Estado por José Massip, Embajador de Cuba en México, en la que relata parte de las actividades llevadas a cabo por la delegación cubana que participó en la “Operación verdad” en ese país.

Pie de ilustración: Fragmentos de la nota del 2 de marzo de 1959, enviada al Ministerio de Estado por José Massip, Embajador de Cuba en México, en la que relata parte de las actividades llevadas a cabo por la delegación cubana que participó en la “Operación verdad” en ese país.

Fragmentos de la nota del 2 de marzo de 1959, enviada al Ministerio de Estado por José Massip, Embajador de Cuba en México, en la que relata parte de las actividades llevadas a cabo por la delegación cubana que participó en la “Operación verdad” en ese país.

Pie de ilustración: Fragmentos de la nota del 2 de marzo de 1959, enviada al Ministerio de Estado por José Massip, Embajador de Cuba en México, en la que relata parte de las actividades llevadas a cabo por la delegación cubana que participó en la “Operación verdad” en ese país.

 

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