Fayad Jamís: poeta, pintor, diplomático cubano, hombre de su tiempo.
Nació en un remoto caserío llamado Ojo Caliente en Zacatecas, México, en octubre de 1930. Hijo del libanés Yunes y de la mexicana Concha, llegó a La Habana en 1936 a los 6 años de edad junto a su familia, con la esperanza de que su padre encontrara trabajo. Luego de un año en la capital comenzaron su peregrinar por la Isla: Florida, Palma Soriano, Contramaestre, Las Cruces, Aguacate, Bayamo… y por fin en Guayos, provincia en la antigua provincia de Las Villas --hoy en el municipio Cabaiguán, provincia de Sancti Spíritus-- encontró la familia Jamís un lugar donde establecer hogar desde 1943. A los 18 años, el joven pudo demostrar sus dotes para la pintura mostrando una colección de dibujos a plumilla sobre temas coloniales, su primera exposición personal, en la feria ganadera de Santi Spíritus. Al año siguiente, 1939, inició su quehacer literario con la publicación de Brújula, un libro de poemas que fue vendido con antelación, por suscripción popular antes de ser publicado, para pagar su costo.
En Guayos, muy joven aún, fue jefe de redacción de Superación (1948) y de Acción (1949). El 5 de octubre de este año, urgido por la ansiedad que le producía su necesidad de expresarse en las artes plásticas y en la poesía, se instaló en la capital, en la calle Reina 153. La penuria económica que lo condujo a pasar hambre y frío, templó su carácter y forjó su determinación para superar los obstáculos que la vida en La Habana de entonces le imponía a un joven pobre y campesino, para lograr cursar estudios en la Escuela Anexa a la Academia de Bellas Artes de San Alejandro y más tarde en la propia Academia en 1951.
El entonces profesor Raúl Roa García, en su breve pero fructífero desempeño al frente de la dirección de cultura del Ministerio de Educación, trató de poner en práctica una política para legitimar la vanguardia en términos de tradición y para ello, convocó a los más jóvenes, la llamada "nueva generación", reveladora de una autoconciencia hasta entonces inexistente, entre los que se encontraba Fayad Jamís.
El pintor-poeta presentó su arte en la Sociedad Nuestro Tiempo y participó como artista plástico en el famoso Grupo de los Once, artistas que, a diferencia de la vanguardia que le antecedió protagonizaron en el mundo del arte un modo de creación diferente: el abstraccionismo.
En 1954, viaja a París y durante su estancia en la capital francesa realiza su primera exposición personal y escribe el poema “Vagabundo del alba” dedicado a Nicolás Guillén, publicado a su regreso a Cuba, después del triunfo revolucionario en 1959, por Ediciones La Tertulia.
Inmerso en el fervor revolucionario asume su responsabilidad con el programa político de la Revolución. Inspirado en ese ambiente escribe su poema Por esta libertad en 1962, que impresionó al jurado del Premio Casa de las Américas:
Por esta libertad de canción bajo la lluvia
Habrá que darlo todo
Por esta libertad de estar estrechamente atados
A la firme y dulce entraña del pueblo
Habrá que darlo todo
Por esta libertad de girasol abierto en el alba de fábricas encendidas y escuelas iluminadas y de tierra que cruje y niño que despierta
Habrá que darlo todo
No hay alternativa sino la libertad
No hay más camino que la libertad
No hay otra patria que la libertad
No hay más poema sin la violencia música de la libertad
En 1972 fue designado Consejero Cultural de la Embajada de Cuba en México, su tierra natal, misión que desempeñó hasta 1984 en que regresa a la tierra que lo adoptó como hijo y que él asumió como patria.
El 12 de noviembre de 1988 nos dijo adiós El Moro, poeta de todos los cubanos, que a pesar de Tantos palos que le dio la vida nunca perdió el deseo de decirnos Te quiero.
(Cubaminrex-Dirección de Gestión Documental)