Por siempre Vilma
Es difícil resumir en pocas líneas la fecunda vida de una mujer excepcional, sencilla y sensible de incontrastable feminidad, que entregó toda su inteligencia, energías y amor a las causas más nobles, defendió a su patria, los derechos de la mujer, la infancia y la familia. Madre y esposa ejemplar, compañera respetada, entrañable amiga, valiente y decidida en la lucha clandestina, en el llano y en la Sierra.
Vilma Lucila Espín Guillois, --o Mariela o Deborah, sus nombres de guerra-- nació un 7 de abril de 1930, en la ciudad de Santiago de Cuba donde pasó su infancia y juventud y estudiaría Ingeniería Química Industrial en su Universidad. Más tarde, se graduaría de un postgrado en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), en Boston, que la convirtió en una de las primeras mujeres que accedieron a esa carrera en nuestro país. En su etapa de estudiante participó en las manifestaciones en contra del gobierno de Fulgencio Batista que usurpó el poder el 10 de marzo de 1952.
En su casa hallaron refugio los perseguidos asaltantes del Cuartel Moncada. Después de conocer al líder revolucionario Frank País en La Habana --de quien fuera inseparable colaboradora-- se integró a la organización Acción Nacional Revolucionaria, fundada por él y después al Movimiento 26 de Julio. El propio Frank, conocedor de su valor y disciplina, poco antes de ser asesinado, la nombró Coordinadora Provincial de la organización clandestina en la provincia de Oriente. Viajó a México para entrevistarse con Fidel y preparar el alzamiento del 30 de noviembre de 1956, que apoyaría el desembarco de los expedicionarios rebeldes. Su hogar sería el cuartel general del movimiento.
Enfrentó la persecución de los esbirros de la dictadura batistiana con serenidad y firmeza sin dejar de cumplir con su misión.
Al triunfo revolucionario, con infatigable tesón se dedicó a la construcción de una sociedad nueva. La dirección de la Revolución le asignó la creación de la organización de la Federación de Mujeres Cubanas, que el próximo 23 de agosto cumplirá su 50 aniversario. Fue directora de Desarrollo Industrial en la Industria de Alimentos; Diputada; presidenta del Instituto de la Infancia, de la Comisión Nacional de Prevención y Atención Social, de la Comisión Permanente de Atención a la Niñez, la Juventud y la Igualdad de Derechos de la Mujer de la Asamblea Nacional del Poder Popular y orientadora del grupo de Educación Sexual. Fundadora desde 1965 del Partido Comunista de Cuba; integró el Consejo de Estado; miembro del Buró Político desde 1980 hasta 1991.
Rasgos característicos de su personalidad son la modestia, sencillez, fidelidad a la Revolución. Jamás persiguió honores ni privilegios. Por sus incontables méritos recibió múltiples condecoraciones, títulos y órdenes nacionales e internacionales, entre las que se destaca el título honorífico de Heroína de la República de Cuba y el Premio Lenin de la Paz.
Vilma no sólo desarrolló su acción revolucionaria en Cuba sino también en el ámbito internacional que la convirtió en líder femenina de talla mundial. Encabezó la delegación cubana al Primer Congreso Latinoamericano sobre la Mujer y el Niño que se realizó en Chile en 1959; también en las Conferencias de la Mujer realizadas en México, Copenhague, Nairobi y Beijing. Nos representó además en la XXIII Sesión Especial de la Asamblea General de la ONU el 6 de junio del 2000; en la XXVII Sesión Especial de la Asamblea el 10 de mayo del 2002 y en el Foro sobre el liderazgo de las mujeres en favor de la infancia. Ocupó el cargo de vicepresidenta de la Federación Democrática Internacional de Mujeres durante años.
En 1994, presidió la delegación que nos representó en la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo celebrada en El Cairo, cuyos debates fueron decisivos para el cambio en la forma de abordar a nivel internacional los temas sociales, políticos y culturales y sobre población, así como en la concepción del control del crecimiento demográfico en los países, como la vía para alcanzar el desarrollo. El esfuerzo de nuestra delegación fue trascendental para la inclusión del derecho universal a la salud reproductiva, la maternidad sin riesgos y la igualdad de género en los documentos resultantes de la Conferencia. En la misma, Vilma en su alocución a los allí congregados expresó:
“Se pretende culpar a los pobres de la sobrepoblación, del agotamiento de los recursos básicos, la contaminación ambiental, los cambios climáticos mundiales.” (…) “¿Son los pobres los causantes? Evidentemente son las modalidades insostenibles de producción y consumo irracionales las que han propiciado los cambios climáticos mundiales, los grandes problemas ecológicos que ponen en peligro la vida del planeta.”
Y continuaba su discurso: “que los seres humanos son el elemento central del desarrollo (...) y que éste a su vez es un derecho universal e inalienable, que es parte integrante de los derechos humanos fundamentales (...)”.
Vilma se convirtió en la máxima impulsora del desarrollo del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo en nuestro país.
En su honor, la sede permanente de la Federación Democrática Internacional de Mujeres, que radica en Brasil, lleva su nombre.
Por todas estas y muchas más razones para nosotros los cubanos será “Por siempre Vilma”. (Cubaminrex-Dirección de Gestión Documental)

Pie de foto: Vilma Espín Guillois hace uso de la palabra en la XXIII Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Nueva York, 6 de junio del 2000.
Fuente: Fondos documentales del Archivo Central, Dirección de Gestión Documental, Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba