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Los Cinco cubanos prisioneros de Bush
Por: Frei Betto
Tomado de la Revista Nacional Brasileña: Caros Amigos
23 de noviembre de 2006.
Todos saben que Cuba está bloqueada, hace más de cuarenta años, por el gobierno de los EUA, que la impide tener relaciones normales con el resto del mundo. Sabemos también cuántas veces la Casa Blanca intentó desestabilizar la Revolución, desde la fracasada invasión de Bahía de Cochinos, en 1961, a los atentados sufridos por Fidel.
El centro de las operaciones terroristas contra Cuba está en Miami, con la Organización Alpha 66. De allí partió la mayoría de las operaciones de sabotaje. Y allí viven, bajo connivencia del gobierno que proclama odiar terroristas, cubanos que se dedican a perpetrar acciones criminosas contra el pueblo cubano.
Cuba ha resistido las agresiones por disponer de un servicio de inteligencia que se caracteriza por acciones preventivas. Es difícil sorprenderla. Entre los inmigrantes cubanos residentes en La Florida se encontraban cinco hombres dedicados al antiterrorismo: Antonio (Tony) Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, René González y Ramón Labañino.
Los cinco fueron presos en Miami, en 1998, acusados de conspirar para espionar a favor de Cuba. Sometidos allí mismo a un tribunal bajo presión de la comunidad anticastrista, recibieron penas que suman cuatro prisiones perpetuas y 75 años de privación de libertad. Gerardo fue sentenciado a dos prisiones perpetuas (sic) y quince años más de prisión. Como comentó Fidel, tendrá que nacer de nuevo para cumplirlas... Ramón, a prisión perpetua y dieciocho años más; Tony, a prisión perpetua y diez años más; Fernando, a diecinueve años; y René a quince años.
El gobierno de los EUA incluyó en el proceso una petición, presentada formalmente a un tribunal federal, haciendo constar que, “además del tiempo que deben estar en prisión, además del tiempo que dure la sanción penal, esas personas no pueden volver a hacer lo que hicieron y, por tanto, que queden incapacitadas para toda la vida, de modo que no pretendan hacer de nuevo aquello por lo cual fueron traídas a aquí”.
En el acta del juicio de René González, condenado el 14 de diciembre del 2001 (tres meses después del 11 de septiembre), se adicionó: “Como condición especial adicional a la libertad vigilada, se prohíbe al acusado asociarse o visitar lugares específicos frecuentados por individuos, grupos terroristas, miembros de agrupaciones de propugnan la violencia y figuras del crimen organizado.
LA MIDIA NO INFORMA
Se podría pensar que incluir semejante cláusula en la sentencia de René fuese un desatino de la justicia estadounidense. Sin embargo, dos semanas después, cuando se dio a conocer la sentencia contra Antonio Guerrero, se repitió la misma cosa. La promotora hizo cuestión de que fuese adicionada a su sentencia, de “prisión perpetua y diez años más”, la prohibición de “frecuentar lugares donde se encuentran individuos y grupos terroristas”.
Ningún órgano de la mÍdia estadounidense notició esos absurdos. Sobre todo el detalle de la sanción adicional, en que el gobierno de los EUA admite que en su territorio hay individuos y grupos terroristas, y que él sabe bien cuáles son, donde viven, qué lugares frecuentan, sin que tome la iniciativa de detenerlos. Los abogados de defensa reiteradamente denunciaron las múltiples violaciones legales cometidas en el proceso y las injustificadas penas.
En mayo del 2005 cinco peritos independientes del Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, todos renombrados juristas de países diferentes (ningún cubano), luego de analizar el caso durante dos años, declararon arbitraria la prisión de los cinco, contra las convenciones de derechos humanos de las Naciones Unidas.
Tres meses después, el 9 de agosto, tres jueces estadounidenses de alto prestigio, también luego de dos años de análisis del proceso, llegaron a la misma conclusión: se practicó en Miami, contra los cinco cubanos, una farsa judicial, sin ningún valor. Decidieron, pues, anular los procesos.
El gobierno de los EUA, sediento por castigar los cubanos, apeló a todos los recursos legales y semi-legales y sometió la decisión de los tres jueces a la Corte de Apelaciones de Atlanta. Exactamente un año después, el 9 de agosto del 2006, la Corte, por mayoría, rechazó la decisión de los tres jueces, ratificó las condenas, negó la realización de un nuevo juicio y ordenó que el proceso retornase a los tres jueces.
De los tres jueces, dos pertenecen a la Corte de Apelaciones, Byrch y Kravitch. Se opusieron a la decisión de sus pares y reiteraron que “este es un caso excepcional que exige una mudanza de ciudad, debido al preconcepto latente en al Comunidad (de Miami) que imposibilita y juzgamiento imparcial”.
VIOLENCIA E INTIMIDACIÓN
La Corte, entretanto, ratificó su decisión al rechazar las peticiones de la defensa y la mudanza de ciudad para un nuevo juicio.
La decisión de la Corte de Atlanta no lleva en consideración el ambiente de violencia e intimidación reinante en Miami, ni los hechos allí ocurridos, y noticiados por la prensa local, que incluyen la descubierta de arsenales destinados a operaciones armadas contra Cuba, declaraciones públicas de terroristas que se exaltan, bajo total impunidad, de sus acciones contra la Revolución, y la prohibición de que se publique literatura infantil sobre Cuba.
Gestos de solidaridad son, en este momento, imprescindibles para hacer ver a la justicia y al gobierno de los EUA que la opinión pública internacional está vigilante y exige que se cumpla la ley.
Fernando González permanecía preso el 21 de septiembre del 2006, cuando se completaron treinta años de asesinato, en Washington, de Orlando Letelier, que fue Ministro de Relaciones Exteriores de Chile en el gobierno Allende, por terroristas de origen cubano. Cuál fue el “crimen” de González?. Infiltrarse en el grupo de Orlando Bosh y hacer con que dependa del FBI: comprobar que él participó de la decisión de asesinar a Letelier, sin que nunca haya sido llevado a un tribunal.
El 6 de octubre se completaron también treinta años que, en Barbados, terroristas explotaron un avión de Cubana de Aviación y provocaron la muerte de 73 personas. Entre los principales responsables estaba Orlando Bosh, que continua libre en las calles de Miami, y el cubano, hoy con ciudadanía venezolana, Luis Posada Carilles, que, aunque actualmente detenido por cuestiones migratorias, goza de protección del gobierno de EUA.
Es preciso exigir la verdad sobre la lucha contra el terrorismo, la liberación de los cinco cubanos, y que Posada Carilles sea extraditado para Venezuela, a fin de responder por el sabotaje a la aeronave de Cuba. Petición en ese sentido fue firmada por Intelectuales y políticos de todo el mundo, entre los cuales Noam Chomsky, James Petras y Nadine Gordimer.
A 5 de septiembre, la Casa Blanca divulgó el documento Estrategia de la Seguridad Nacional de los EUA, del cual consta: “Los Estados que apoyan y dan ayuda a terroristas son tan culpables cuanto los propios terroristas, y tendrán que prestar cuentas de sus actos”.
Quien diera que Tio Sam aplicase la determinación a sí mismo.
Mas informaciones: www.antiterroristas.cu
www.cubadenate.cu/ - www.amigosdecuba.arg
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