Por Olga Garbuz
Diario “Sovietskaya Rossia “
20 de marzo de 2007.
En Cuba, usted puede encontrar en cualquier lugar, en las calles, en instituciones estatales, en lugares públicos, afiches apoyando a René González, Gerardo Hernández, Fernando González, Antonio Guerrero y Ramón Labañino, que llevan ya ocho años detenidos en cárceles de los EE.UU. por neutralizar actos de terrorismo planificados contra su Patria. Sin embargo, cualquier comparación con los sentimientos que sienten los cubanos por sus héroes, por su peculiar culto a los Cinco, provocan una enérgica protesta por parte de los representantes de la Isla de la Libertad: “En Cuba no existe ningún culto, eso no es culto, sino un profundo respeto hacia esas personas. Siempre recordamos, que todo lo que hicieron, el motivo por el que tomaron la difícil decisión de dejar a sus familiares más queridos y a su pueblo, fue por nosotros. Nuestra juventud admira el heroísmo de estos cinco cubanos, el ejemplo de ellos inspira a nuestros jóvenes a cumplir tareas de este tipo para defender a nuestro pueblo y al Socialismo”, dijo Ernesto Corvo Vizcaíno, director de la Escuela Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba. En la delegación de los jóvenes comunistas cubanos, también visitó Moscú Patricia Flechilla Frómeta y el hijo de Antonio Guerrero Rodríguez, uno de los cinco héroes cubanos, que al igual que su padre, se llama Antonio.
Los cubanos, arrestados en 1998, se infiltraron en grupos terroristas, que actúan al sur de la Florida, con un único objetivo: prevenir al gobierno de su patria sobre los crímenes que se preparaban contra el pueblo cubano y mucho más, evitar víctimas humanas. No obstante, un tribunal de Miami reconoció a los cubanos culpables en todos los puntos de la acusación, incluida la práctica de actividad conspirativa con el objetivo de realizar espionaje, y pronunció contra ellos rigurosas e inadecuadas condenas. Gerardo Hernández fue condenado a dos cadenas perpetuas más 15 años; Ramón Labañino a una cadena perpetua más 18 años; Antonio Guerrero a una cadena perpetua más 10 años; Fernando González fue condenado a 19 años de cárcel y René González a 15. De esta manera, los EE.UU. demostraron una vez más, que en realidad, su guerra santa contra el terrorismo la llevan a cabo de una manera selectiva.
Antonio Guerrero Cabrera tiene 22 años. La universidad donde estudia, como explica el propio Antonio, es uno de los nuevos proyectos de la Revolución Cubana en la esfera de la informática. El país necesita especialistas que puedan garantizar los programas de computación necesarios, desarrollar una red de Internet. En estos momentos, en la isla se está prestando especial atención a ampliar el empleo de sistemas operativos, que representen una alternativa a la producción de la compañía Microsoft. En particular, en lugar de Windows, se está planificando utilizar un sistema con código abierto, por ejemplo, el sistema operativo Linux.
Por otra parte, a Antonio no le resulta de mucho interés hablar sobre él ni sobre sus estudios, y rápidamente retoma de nuevo la conversación sobre su padre. Antonio no supo nada sobre la misión que cumplía su papá en los EE.UU. hasta finales del 2000, cuando en los medios informativos de prensa se publicó la información sobre el proceso de la causa de los cinco cubanos. “Tomar conciencia de que mi padre fue uno de los que se infiltró en los EE.UU. en los grupúsculos terroristas de Miami para prevenir actos terroristas contra Cuba, me hace a sentir un gran orgullo”, reconoce Antonio. Recuerda su primera cita con el padre en el 2001, ya después de pronunciarse la condena: “Nosotros esperamos con muchos deseos este encuentro y, por supuesto, fue muy emocionante. Y a pesar de que fue una conversación ya entre personas adultas, él se llenó de lágrimas. Ambos pensamos, a pesar de que no lo pronunciamos en voz alta, que no hay nada más maravilloso que la defensa de los ideales de nuestra Revolución”. El estuvo de acuerdo en cumplir la misión que le encomendó la Revolución, a pesar de ser peligrosa para su vida, porque para él, era una deuda de revolucionario, continúa diciendo Antonio. Fue una decisión conciente de la que Antonio Guerrero nunca se lamentó: de otro modo, sin un profundo convencimiento de la justeza de lo que hacía, Antonio, sencillamente, no hubiese podido soportar todas las pruebas de que han sido objeto en la cárcel los cinco cubanos.
Los Cinco héroes cubanos, “Prisioneros del Imperio”, como les llaman en Cuba, están separados y cumplen condena en diferentes cárceles, dispersas por todo el país. Antonio Guerrero está recluido en una de las cárceles más custodiadas de los EE.UU., donde están detenidos los criminales más peligrosos, que en ocasiones tienen varias cadenas perpetuas. Sin embargo, según testimonio de los familiares, a pesar de todas las pruebas, el espíritu moral de los héroes cubanos sigue siendo excepcionalmente elevado. Las personas, que al saber sobre la causa de los Cinco, consideran una deuda apoyar a los cubanos, también han podido convencerse de ese espíritu: los prisioneros se cartean con amigos de Cuba de diferentes países.
Antonio Guerrero Rodríguez, es egresado del Instituto de Ingenieros de Aviación Civil de Kiev, en la especialidad de “ingeniero-constructor de aeródromos”. El encuentro con el país que le dio educación a su padre, reconoce Antonio Guerrero, hijo, es para él muy emocionante. “Máxime, cuando mis padres también se casaron en la Unión Soviética”. Debido al programa tan cargado, la delegación tuvo muy poco tiempo para visitar Moscú, sin embargo, estos jóvenes cubanos, en la madrugada y bajo una lluvia moscovita, que les pareció muy fría, fueron a la Plaza Roja.
Después de terminar el Instituto de Kiev, el futuro héroe cubano Antonio Guerrero regresa a la Patria, a Santiago de Cuba, segunda ciudad en tamaño de la Isla. Comienza a trabajar en el aeropuerto de Santiago y, cuenta su hijo, que muy pronto se gana el respeto de todos los trabajadores. La autoridad de Antonio se basaba no sólo en sus cualidades personales: un joven ingeniero que dirigía los trabajos para modernizar el aeropuerto y le permitieron convertirlo en aeropuerto internacional. En particular, Antonio Guerrero fue el autor del proyecto para alargar la pista de aterrizaje. Los trabajos para reconstruir el aeropuerto de Santiago de Cuba eran, en aquel tiempo, una importante obra en Cuba, sobre la que se conocía bastante en la Isla. Al mismo tiempo, el propio Antonio se destacaba por tener una asombrosa modestia: nunca, incluso durante los encuentros con dirigentes del Partido y el Estado y con el propio Comandante en Jefe Fidel Castro, se destacó ni habló de su aporte, se quedaba entre los trabajadores y continuaba cumpliendo con sus obligaciones.
El proceso judicial sobre la causa de los Cinco, cuenta Antonio, se encuentra en estos momentos en la etapa de apelación. La defensa, en particular, insiste en que el juicio contra los héroes cubanos no debió celebrarse en Miami. Este requisito concuerda por completo con las normas de la legislación norteamericana, que prevé el derecho a que cada persona sea juzgada allí, donde no existan prejuicios notorios con relación a él, ni a la causa que se revisa. El 9 de agosto de 2005, tres jueces del Tribunal de Atlanta, al revisar la causa, reconocieron que el juicio contra los cubanos se celebró violando las leyes de los EE.UU. y dispusieron se iniciara una nueva audición y que esta fuera trasladada de Miami. Sin embargo, un año más tarde, cuando este mismo Tribunal Distrital de Atlanta se reunió completo, la decisión de revisar la causa se rechazó por diez votos contra dos. Uno de los tres jueces, que había anulado la condena de los Cinco en el 2005, en ese momento ya se había retirado debido a su considerable edad.
“Un papel en extremo importante para que la justicia triunfe con relación a los cubanos presos en cárceles de los EE.UU., le pertenece a la solidaridad internacional con los Cinco, después de la decisión del Tribunal Distrital, eso está muy claro, dice Antonio. Explicarle a la mayor cantidad de personas la esencia de esta causa y activar el movimiento de solidaridad internacional, es el único procedimiento para lograr la liberación de mi padre y sus compañeros, porque, como vemos, es muy complejo lograrlo tan sólo con la ayuda de los procedimientos previstos en la legislación de los EE.UU. En ello consiste el principal objetivo de toda la actividad de los familiares de los prisioneros y, en particular, de nuestra visita a Rusia. La solidaridad de las personas en todo el mundo es nuestra única esperanza”. No es casual, que Antonio y sus compañeros llegaran a Moscú procedente de Teherán y el siguiente punto de su ruta está en Kiev. Antonio podrá ver con sus propios ojos los lugares donde su padre pasó su juventud de estudiante.
Al mismo tiempo, las posibilidades jurídicas de lograr una decisión justa con relación a los cubanos aún no están acabadas, la lucha en el campo jurídico no está terminada y el proceso de apelación continuará.
Ser el hijo de Antonio Guerrero, uno de los héroes de Cuba, no sólo es un orgullo, sino también una gran responsabilidad ante el pueblo, reconoce Antonio: “Me alegra ver, que a la cabeza de la lucha por la liberación de mi padre y sus compañeros va la juventud cubana, para la cual, cada uno de los Cinco héroes constituye un ejemplo de patriota y revolucionario, sobre lo que habló el Che y otros héroes cubanos, como por ejemplo, Antonio Maceo. El destino de los Cinco, es un ejemplo de resistencia de nuestro pueblo contra las agresiones por parte de nuestros enemigos”.
El Che Guevara dijo que la Revolución era una acción sobre la base del amor. Estamos hablando no sólo de convicciones, sino precisamente del amor a nuestra obra, a lo que creamos y defendemos y ese amor está presente en todos los revolucionarios, comenta Patricia Flechilla. Muchos de nuestros amigos nos preguntan cómo se hacen los héroes. ¿Qué hizo a nuestros Cinco ser extraordinarios? Y a eso le respondemos, que ellos son cubanos sencillos, educados en los valores de nuestra Revolución. Ellos son herederos de una rica historia, que para ellos es un compromiso muy serio ante el pueblo cubano, ante los héroes del pasado. Y el motivo fundamental del comportamiento de ellos ha sido el amor a la Patria y a la Revolución, el amor, que inspiró en ellos la valentía de estos ocho años.
Patricia tan sólo tiene 17 años, se prepara para ingresar a un instituto, sin embargo, la madurez de sus convicciones la pueden envidiar muchas personas adultas.
Si Cuba ha podido educar a una generación así de jóvenes, podemos confiar que el destino de la Revolución Cubana y del Socialismo está en manos seguras. “¡No tengan dudas!”, me dijo muy seriamente Patricia al respecto. La lucha por la liberación de los Cinco héroes, no es sencillamente una lucha por el destino de cinco ciudadanos cubanos, dice Patricia. También es una lucha contra la injusticia y la mentira, contra los dobles raseros y el terrorismo del gobierno de los Estados Unidos. “Y nosotros sabemos que al final, ganaremos esta lucha”, concluyó ella. ( Cubaminrex- Sovietskaya Rossia- Embacuba Rusia )