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Prisioneros del Imperio

Prisioneros del Imperio
  • Antonio Guerrero Rodríguez
  • Fernando González Llort
  • Gerardo Hernández Nordelo
  • Ramón Labañino Salazar
  • René González Sehwerert

Terrorismo y doble moral

MÉXICO, 19 de junio de 2008. Desde antes del triunfo de la revolución cubana, el gobierno de los Estados Unidos desplegó una serie de acciones con el fin de evitar el ascenso de los revolucionarios al poder y como no pudo evitarlo, a partir del primero de enero de 1959 prácticamente comenzó el acoso al pueblo cubano, por el hecho de haber decidido ser dueños de su destino.

Desde hace casi 50 años, Cuba ha sido sometida a un brutal bloqueo económico cuyo costo en sólo ese aspecto se estima en 90 mil millones de dólares norteamericanos, pero, además, ha padecido sabotajes, planes e intentos de asesinato contra dirigentes de la revolución (concentrándose la mayoría en Fidel), guerra biológica e incluso una invasión, acciones todas en las que el gobierno de los Estados Unidos, principalmente a través de la CIA, ha sido el apoyo de las organizaciones terroristas formadas por quienes desean regresar a los tiempos de la neocolonia o, peor aún, por quienes añoran convertir a la isla en una estrella más de la bandera norteamericana.

Ante tal acoso y en uso de su derecho a defenderse, Cuba envió a cinco agentes de la seguridad del Estado a infiltrarse en las organizaciones terroristas contrarrevolucionarias que existen en territorio norteamericano, principalmente en la Florida; de esa manera tomó previsiones contra sus ataques y evitó daños contra el pueblo cubano y también, de alguna manera, contra el pueblo norteamericano.

En ese contexto, en junio de 1998, las autoridades cubanas entregaron al FBI un informe sobre las actividades de los grupos terroristas contra Cuba y como respuesta de la parte norteamericana, el 12 de septiembre de ese año, se dio la detención de los cinco antiterroristas cubanos.

En un juicio celebrado en Miami, plagado de vicios, que concluyó en junio de 2001 y que duró siete meses, los Cinco fueron enjuiciados por demostrar la hipócrita posición de los Estados Unidos respecto del terrorismo, el que, por una parte, dicen combatir y, por otra, permiten que en su territorio exista en contra del pueblo cubano.

Se presentaron contra ellos 26 cargos, de los que 24 eran cargos relativamente menores; uno de ellos, por no registrarse como agentes extranjeros ante la Fiscalía General de los Estados Unidos, cargo que reconocieron y que según una doctrina de las leyes norteamericanas, conocida como la “Defensa de Necesidad”, una persona puede técnicamente violar una regulación establecida por la ley si lo está haciendo para evitar un daño mayor. Los otros dos, que implicaban cadena perpetua fueron por espionaje y conspiración para cometer asesinato, esto último por los tripulantes de dos aviones de la organización terrorista “Hermanos al Rescate”, que tras 25 violaciones al espacio aéreo cubano y previa advertencia, fueron derribados por los cubanos, incidente que sirvió de pretexto para aplicar la injerencista y extraterritorial ley “Helms Burton”.

La sentencia de los Cinco se dictó en diciembre de 2001, en plena etapa de la histeria e indignación por la cercanía de los acontecimientos del 11 de septiembre en Nueva York. Las condenas fueron exageradas. Gerardo Hernández, fue condenado a dos cadenas perpetuas; Antonio Guerrero y Ramón Labañino recibieron cadenas perpetuas también; Fernando González y René González fueron condenados a 19 y 15 años, respectivamente. Esas eran todas las máximas sentencias en todos los casos.

El 9 de agosto de 2005, tres magistrados a los cuales la Corte del Onceno Circuito de Apelaciones de Atlanta encargó el caso de los Cinco, determinaron por unanimidad revocar las sentencias y ordenar un nuevo juicio. La fiscalía apeló.

El pasado 4 de junio, en el más reciente fallo la Corte de Apelaciones del 11º Circuito de Atlanta, retorna al mismo tribunal que los juzgó en Miami, sin las condiciones necesarias para una defensa legítima, los casos de Ramón Labañino, Fernando González y Antonio Guerrero; mientras que las sentencias de Gerardo Hernández y René González permanecen firmes.

Mientras los Cinco siguen privados de su libertad, por las calles de Miami caminan libremente terroristas confesos como Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, lo que muestra de la doble moral del imperio, para quien los que ejercen el terrorismo contra los pueblos que no se pliegan a sus designios, son terroristas buenos.

(Cubaminrex-Embacuba México)

 

 

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