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Los Cinco son víctimas de un acto de represión de Estado

No hay una responsabilidad, no hay conducta delictiva por parte de los luchadores antiterroristas cubanos. Ellos están siendo acusados de algo que nunca hicieron, que nunca perpetraron, opina el abogado y periodista mexicano Eduardo López Betancourt

Por Julieta García Ríos
Tomado del periódico Juventud Rebelde
31 de mayo del 2006

Aunque la búsqueda de la justicia y su preclara forma de expresar el pensamiento le han provocado un sinnúmero de dificultades, el mexicano Eduardo López Betancourt se siente satisfecho de ser congruente en el decir y el hacer.

Este catedrático, abogado y periodista mexicano ha sido víctima de persecución y agresiones por parte de los hombres de poder de su país; en 2001 y 2003 estuvo preso por su diatriba profunda contra los males de la sociedad.

Durante 40 años ha mantenido una labor docente ininterrumpida en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde ha creado numerosas cátedras. Es el autor con más obras publicadas de Derecho Penal en su país, además de ser un periodista crítico y veraz.

En el III Encuentro Internacional de Derecho y Justicia, celebrado recientemente en La Habana, exhortó a los más de 350 participantes a manifestarse unánimemente contra las injustas condenas que sufren cinco cubanos en cárceles de Estados Unidos.

«Una persona para que sea responsable de un delito necesita ser imputable y tener una culpabilidad. Esta es la razón técnica por la que considero que los Cinco, más que todo, son víctimas de un acto de represión de Estado. Esta es una forma muy clara de actuar en contra del Estado cubano. Los Cinco no son responsables; por tanto no son imputables», consideró al comenzar un diálogo sobre este sensible tema, en uno de los salones del Palacio de Convenciones.

—¿A qué se refiere cuando habla de imputable?

—A la responsabilidad en el hecho delictivo. Y los Cinco no son responsables desde el momento en que nunca realizaron conducta alguna que atentara contra el Estado norteamericano. Su conducta era pasiva; solo tomaron notas, solo vieron cómo planeaban actuar contra la República de Cuba los grupos terroristas de Miami. Por tanto, no pueden ser responsables de conductas de acción, como se les está imputando.

«Técnicamente esa es una sanción politiquera, y ellos deben ser liberados. Es de estudio jurídico elemental que nadie que no sea responsable de un hecho delictivo puede estar detenido, y ahí es donde está la cuestión técnica que quiero subrayar.

«No hay una responsabilidad, no hay conducta delictiva por parte de los Cinco, sino que están siendo acusados de algo que nunca hicieron, que nunca perpetraron, por lo que no hay culpabilidad. Esa relación que hay entre la capacidad de delinquir y el resultado, tampoco existe en el caso de los Cinco. Puesto que el resultado de la conducta delictiva de ellos nunca se dio.

«¿Dónde está el espionaje? ¿Quién puede demostrar que sacaron planos, informaron a su país de origen sobre las actividades bélicas o sobre las armas del Estado norteamericano? En el expediente de Antonio, Fernando, Gerardo, Ramón y René queda muy claro la ausencia de responsabilidad penal».

—¿Cómo califica la actitud del gobierno norteamericano?

—Represiva, perversa y verdaderamente indigna, porque a los Cinco se les quitan sus derechos como ciudadanos comunes y corrientes. Es una forma publicitaria, vengativa y cruel de utilizar inocentes para sus fines perversos, llamándolos espías desde un inicio, sin pruebas que lo demostraran, y luego juzgándolos como tales.

«Hay que dejar clara la ausencia de culpabilidad porque no tenían la intención, ni las condiciones para haber cometido un hecho delictivo.

«Nunca hubo resultado. Técnicamente a esto es a lo que se llama cuerpo del delito. Si hay una persona lesionada, ahí está el cuerpo del delito, o cuando se enseña el objeto que fue robado. En este caso es inexistente.

«No se pueden culpar porque no existe el daño, no existe disminución al bien jurídicamente tutelado. Ni siquiera se puso en peligro. Hay ocasiones en que se puede sancionar por tentativa; y en su caso ni siquiera existe esa posibilidad, pues no se dio, nunca existió la intención por parte de los acusados, y al haber falta de intención no puede haber imputabilidad».

—Sin embargo, el gobierno estadounidense ampara a Posada Carriles y Orlando Bosch, de cuyos crímenes sí hay pruebas.

—Esa es la hipocresía de un gobierno que propicia el terrorismo y lo impulsa contra los países latinoamericanos y contra Cuba. Ellos han usado el terrorismo para quitar y poner gobiernos a su antojo. Lo que hicieron en Chile fue muy claro.

«La historia de Estados Unidos es de vergüenza, donde la mayoría de los gobernantes han sido verdaderos truhanes, quienes realizan ese terrorismo bien conocido en el mundo como terrorismo de Estado. Ese que genera un país poderoso y lo lleva a los países que pueden no ser de su misma orientación política o ideológica, y tratan de crear un clima de conflicto interno. Es muy cierta la doble conducta: por un lado acusa a inocentes de terroristas y por otro protege a auténticos criminales».

—El 27 de mayo de 2005 el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU declaró arbitraria la detención de los Cinco, y el 5 de agosto de ese mismo año la Corte de Apelación del XI Circuito de Atlanta decidió que era obligatoria la realización de otro juicio. No obstante, ellos continúan presos.

—Estados Unidos jamás ha sido respetuoso en el orden internacional. Siempre impone su voluntad, y forma parte de organismos internacionales a los cuales desprecia. Nunca cumple con sus normas, salvo cuando le conviene. Ahí se ve la falta de congruencia, honorabilidad y rectitud por parte de los gobiernos norteamericanos.

«Ellos no obedecen más que a sus intereses perversos, infernales y llenos de odio contra la humanidad, contra todos aquellos que no se someten, contra todos los que no están bajo su esfera de influencia, contra los que no aceptan su libertad. Su concepto de libertad está deteriorado; solo incluye a aquel que sea meramente dependiente de sus intereses. Es evidente que no aceptarán jamás la opinión internacional.

«Para mí ha sido muy preciso, muy correcto, llamarles Héroes a los Cinco. Ellos no son responsables en lo individual de una conducta, sino que están sufriendo por lo que quisieran hacerle a todo el pueblo y a la República de Cuba. Ellos están siendo víctimas, porque fueron tomados como auténticos prisioneros de guerra, por estar en suelo norteamericano advirtiendo sobre planes terroristas que las organizaciones mafiosas contrarrevolucionarias de Miami planificaban contra la Isla».

—¿Cómo califica el proceso judicial?

—Ha sido sede de vicios y bajo incomunicación total; es algo bestial, que no están acorde con el nuevo Derecho Penal.

«A ellos se les privó de comunicación con sus abogados, se les ha mantenido marginados, las resoluciones que se han dictado son verdaderamente criminales, inhumanas. Tres de ellos están condenados a cadena perpetua más otros años de privación de libertad; incluso a Gerardo lo sancionaron con dos cadenas perpetuas y 15 años de privación de libertad. Es verdaderamente ridículo e infame. Esto no va de la mano de ningún lineamiento judicial humanitario».

—Desde el punto de vista jurídico, ¿qué cree que falta por hacer?

—Lo más importante es mover la opinión local de los Estados Unidos, hacer foros en las universidades, trabajar mucho en el ámbito de las reuniones de abogados, en los bufetes, en las asociaciones de juristas, y en la opinión pública internacional.

«Lo que no se puede es bajar la guardia. Esa debe estar como una preocupación permanente, y eso va ayudar muchísimo. El mundo tiene que saber que en Estados Unidos hay cinco víctimas de un acto perverso».

—¿Qué lo trajo a Cuba?

—Viajo mucho. He sido un crítico agudo de mi país donde, como en casi todos los países latinoamericanos, la justicia no es algo que se alcance. O sea, tengo que buscar alternativas. Eso lo que me ha hecho venir a Cuba en varias ocasiones.

«Las instituciones jurídicas cubanas, y en general las instituciones sociales, son muy superiores a las que hay en mi país y en otras naciones, donde la corrupción nos abate. En este momento la corrupción es una forma de vida en América Latina. Y ese es un fenómeno que no se da en Cuba, o es bastante moderado y atacado oportunamente, que es lo importante. Se ataca de frente y no en teoría.

«Ese ha sido un motivo para visitar a Cuba, para conocer sus instituciones, para admirarlas, y sobre todo para resaltar la dignidad de un pueblo que durante casi 50 años lo han mantenido en una lucha injusta; pero cada día en el mundo habrá otros lugares que sabrán valorar su importancia».

 

 

 

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