Carta a los Cinco de participantes en Tercer Encuentro de Solidaridad con Cuba
Estimados compañeros
Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, René González
Schewerert, Fernando González Llort y Antonio Guerrero Rodríguez,
Queridos amigos,
Les envían su cálido saludo y frases de admiración por su valentía los participantes en el III Encuentro Mundial de Solidaridad con Cuba de las asociaciones de amistad y las organizaciones de combatientes internacionalistas (cubanos) de los países de la CEI.
Durante muchos años hemos visto con indignación cómo los círculos gobernantes de Estados Unidos de América cometen arbitrariedades por mediación de funcionarios judiciales contra ustedes, los Cinco Héroes Patriotas, descargando su odio sobre el orgulloso pueblo cubano que ama la libertad.
Este odio infundado y la enemistad irracional ya se han llevado miles de vidas, mutilado el destino de miles de personas y causado un enorme daño económico a los pueblos de Estados Unidos y Cuba.
Ese proceder contradice los intereses del pueblo estadounidense y pone en ridículo al Washington oficialista ante los ojos del mundo entero.
Por su parte, nuestros pueblos atan perennes lazos de amistad, de honesta colaboración mutuamente provechosa, de respeto y ayuda fraterna. Sabemos a qué precio los cubanos han conquistado su independencia, con qué abnegación han trabajado para superar los graves problemas del pasado colonial: la pobreza, el analfabetismo y el atraso industrial. Sabemos de los éxitos que ha logrado Cuba en la construcción de la sociedad de igualdad y justicia social, convirtiéndose, a menos de 50 años del triunfo de la Revolución, en uno de los países más prestigiosos y respetados en el mundo.
Quienes vivimos en los países de la CEI también conocemos la reacción negativa (o, mejor dicho, agresiva) con que los círculos gobernantes de Estados Unidos de América recibieron la noticia del Triunfo de las fuerzas revolucionarias en Cuba y del derrocamiento del gobierno títere del Tirano:
• más de 40 años de inhumano bloqueo económico;
• una invasión militar por Playa Girón;
• contaminación de los campos;
• explosiones en buques, aviones y complejos hoteleros cubanos;
• pródigas subvenciones del presupuesto estatal de Estados Unidos a numerosas bandas terroristas, cuya única misión es la de desestabilizar el sistema político de Cuba.
Conociendo todo esto, los amigos de Cuba en Rusia y en los países de la CEI no han dudado un minuto de la esencia política de la farsa judicial de Miami.
Sabemos que en el injusto juicio sólo se pudo demostrar la “culpabilidad” de ustedes en una cosa: el amor por Cuba y por su pueblo y la disposición de ustedes a sacrificar todo en aras de su felicidad y prosperidad.
Eso no se los perdonaron los jueces de Miami ni sus titiriteros de Washington. Por ello los condenaron a vivir separados de sus allegados y de su amada Patria y a largas penas de encarcelamiento.
Pero los politiqueros de Estados Unidos aún no son el mundo. Las personas en distintos países, lo mismo que nuestros conciudadanos, están indignados por la vergonzosa sentencia de Miami y demandan la liberación de ustedes.
El terrorismo es espantoso. Todos los años cobra vidas humanas en distintos rincones del Planeta. Y cualquiera que haya conocido en carne propia de los horrores y el dolor que causan los actos terroristas a personas pacíficas, reconoce que Cuba tiene derecho a defender la tranquilidad, la salud y la vida de sus ciudadanos. Cualquiera que haya dado sepultura a allegados o haya sentido inquietud por el destino de ellos se inclinará hasta tocar la tierra con su frente ante los héroes que evitaban la desgracia e impedían la acción de los terroristas.
Aquí, en el otro extremo del Globo Terráqueo, tienen ustedes a muchos amigos. Baste decir que la Duma Estatal de la Federación de Rusia ha aprobado varios llamamientos al Congreso de Estados Unidos, instándolo a revisar la causa de ustedes con justicia y honradez. En artículos y declaraciones oficiales, en mítines y piquetes partidos y organizaciones sociales, hombres de ciencia y políticos, estudiantes y escolares, maestros y obreros han hecho estos mismos llamados al gobierno y a los organismos judiciales de Estados Unidos.
En este Foro Internacional se han reunido ciudadanos de distintos países, personas de diferente edad, profesión y nacionalidad. Entre nosotros hay combatientes internacionalistas que ya en los lejanos años sesenta del siglo pasado llegaron a Cuba para ayudar a barrer con los gángsters estadounidenses y sus asalariados. Están también los que contribuyeron a fortalecer la capacidad defensiva de la Isla de la Libertad en años posteriores. Hay maestros, médicos e ingenieros. Hay personas que visitaron Cuba como turistas o que estudiaron junto a estudiantes cubanos en centros de enseñanza superior soviéticos. Con nosotros hay compañeros que conocen su país por los libros, periódicos, de labios de quienes estuvieron en la Isla de la Libertad y han conservado toda su vida cálidos sentimientos por Cuba y su maravilloso pueblo.
Lleguen a ustedes nuestras palabras de apoyo en su heroica lucha.
Confiamos en que la sentencia dictada en su causa, que llenó de vergüenza el sistema judicial y la Constitución de Estados Unidos, será revisada.
Estamos seguros de que en el futuro inmediato los podremos saludar en libertad y en la tierra rusa.
¡Manténgase firmes, compañeros!
¡No puede haber triunfo sobre la razón!
Respetuosamente, participantes en el Encuentro de Solidaridad
(Cubaminrex- Embacuba Rusia)