CUBA, 6 de noviembre de 2007.- Una misma causa, con dos proyecciones, ha vuelto a movilizar estas últimas semanas a miles de intelectuales de diversas tendencias políticas, filosóficas y religiosas en el mundo: defender a Cuba. Primero fue la reiteración del reclamo para que las autoridades norteamericanas pongan en libertad a los Cinco luchadores antiterroristas que guardan injusta prisión en cárceles norteamericanas, y luego el llamado de alerta y condenación de las más recientes amenazas proferidas por Bush contra la Isla y su incitación a la violencia.
A los Cinco esta vez les hacen compañía solidaria más de 3 400 mujeres y hombres de unos 70 países. La cifra, por sí misma, es elocuente. Pero más aún lo es la autoridad moral de los firmantes, entre los que se cuentan los Premios Nobel Gabriel García Márquez, Adolfo Pérez Esquivel, Nadine Gordimer, Wole Soyinka, Zhores Alfiorov, y José Ramos Horta.
A medida que pasan los días se hacen más frecuentes las adhesiones. Hubo quienes, como el cineasta brasileño Walter Salles, hicieron un alto en su labor creadora y se comunicaron con el Capítulo Cubano de la red de redes En Defensa de la Humanidad para dejar constancia de su respaldo, o como un nutrido grupo de personalidades eslovacas -juristas, economistas, filólogos, artistas y empresarios, entre los que se encuentra el gran escultor Ladislav Snopek- luego de conocer en su idioma el contenido del llamamiento, advirtieron la justeza de su planteo.
Desde Managua, el Capítulo Nicaragüense hizo circular una declaración en los siguientes términos: "Si a Bush le interesa fortalecer la libertad en Cuba, debería ordenar de inmediato la supresión del criminal embargo que por más de cuatro décadas Estados Unidos mantiene sobre ese heroico pueblo. Debería de ordenar la inmediata puesta en libertad de los cinco cubanos injustamente encarcelados en Estados Unidos por haber puesto en evidencia los planes terroristas que se fraguan en Miami con el pleno apoyo y respaldo del gobierno de Bush".
Llama la atención cómo en esta cruzada contra la arbitrariedad, la irracionalidad y el odio, son cada vez más las voces de personalidades norteamericanas que abogan por la prevalencia de la sensatez y la decencia.
Peter Eisner, por ejemplo, es un periodista que se define como un liberal. Fue editor de noticias internacionales de The Washington Post y de Newsday. Un libro suyo, La línea de la libertad hizo época dos años atrás por rescatar la historia de los franceses y belgas que dieron refugio a pilotos de las fuerzas aliadas catapulteados en territorios ocupados por los nazis.
Hace apenas dos semanas, en la Universidad Americana de Washington dijo: "El sistema norteamericano de justicia sigue siendo un instrumento nada imparcial para castigar la vocación de independencia de Cuba". (Cubaminrex-RHC)