Intervención del viceministro del MINREX, Rogelio Sierra Díaz, en el Acto de firma del Juramento de los nuevos Embajadores en el Memorial José Martí, 16 de julio de 2011.
Estimados colegas viceministros; demás miembros del Consejo de Dirección:
Jefas y jefes de nuestras misiones en el exterior:
Embajadores que hacen su juramento hoy y sus familiares:
Un día como hoy, hace exactamente un año, tuvimos el honor de recibir en el MINREX al Comandante en Jefe. En aquella memorable jornada, el compañero Fidel nos alertó sobre el inminente peligro de una nueva guerra, provocada, una vez más, por la agresiva y depredadora política de los Estados Unidos. Nos convocaba también a un nuevo combate: el combate para denunciarla desde cada uno de nuestros puestos en aras de evitarla. El influjo de su presencia aquella mañana nos envuelve hoy, cuando un grupo de compañeros ratificarán, con su firma, el compromiso con el cabal desempeño de la tarea que tienen por delante, con su pueblo y con la Patria.
Lo hacen cuando nos encaminamos hacia una nueva forma de trabajo en el Ministerio, en correspondencia con el cambio de mentalidad a que nos han convocado el Partido y el Gobierno. Cuando damos inicio a una etapa en la que nuestra conducta, como dijera el General de Ejército Raúl Castro Ruz, debe caracterizarse por “el orden, la disciplina y la exigencia”. Una nueva etapa en la que si queremos garantizar el éxito de nuestra misión, debemos optimizar el uso de los recursos y emplearlos en correspondencia con nuestras prioridades y metas.
Esta batalla a la nos ha convocado Raúl, es la que ha hará posible que la Revolución Cubana continúe su marcha victoriosa frente a sus poderosos adversarios. Es la misma que tuvo en Martí la visión de que “Debe hacerse en cada momento, lo que en cada momento es necesario” y en Fidel, la certeza de que “Revolución es sentido del momento histórico”.
Los debates que hemos sostenido y la valiosa información recibida en estos días de preparación, nos brindan las directrices y herramientas necesarias para desplegar nuestro trabajo bajo esta concepción. Ese ha de ser el propósito fundamental de todos los cuadros de dirección de nuestro Ministerio y de su servicio externo y de modo especial, de aquellos que harán hoy su juramento.
Se impone, entonces, trabajar con entusiasmo y creatividad, con apego a las normas y regulaciones establecidas, mantener un estricto control y planificar mejor nuestro trabajo y el de nuestros subordinados, y elevar a planos superiores la sensibilidad política y la intransigencia ante lo mal hecho.
No tenemos tiempo que perder. Lo que hagamos hoy con racionalidad y firmeza de principios contribuirá, en lo que nos corresponde, a la sostenibilidad, preservación e irreversibilidad de nuestra sociedad socialista, única vía y garantía para salvaguardar nuestra independencia y soberanía.
Es oportuno reafirmar, en este momento de iniciación, la importancia de la preparación y el ejemplo de los cuadros de dirección como piedras angulares para lograr la cohesión del colectivo y obtener los resultados esperados.
El jefe ha de alcanzar suficiente desarrollo político como para interpretar las directivas, hacerlas suyas y transmitirlas con precisión; mantener una férrea disciplina; practicar en todo momento el principio de la dirección colectiva y la responsabilidad única; contribuir a formar a los más jóvenes; estar dispuesto siempre a afrontar cualquier dificultad y responder, hasta con su vida, por la misión que la Revolución le ha dado.
Ha de ser el primero por su sacrificio; predicar con su ejemplo; combatir con energía todo intento de complacencia y la tendencia a exagerar los éxitos; debe ser ejemplo de honradez y modestia, entregarse por entero al desempeño de su labor, y conducir con firmeza a su colectivo, imprimiéndole la voluntad de cumplir y de que es posible alcanzar el éxito.
Embajadoras y embajadores que realizan hoy su juramento:
Es una satisfacción constatar la presencia, entre ustedes, de varias generaciones de funcionarios del Ministerio; los más experimentados, forjados en el fragor de nuestras batallas diplomáticas y referencia y guía indiscutible para sus sucesores, junto a jóvenes cuyos resultados de trabajo, méritos, trayectoria revolucionaria y condiciones personales, los han hecho acreedores de asumir esta alta responsabilidad.
Ser jefe de una misión diplomática cubana en estos tiempos constituye, ante todo, un honor. Significa estar en una trinchera de avanzada en la defensa de los principios, valores e intereses de la Revolución; luchar y mantener en alto, bajo cualquier circunstancia, nuestro derecho a la independencia y soberanía; significa representar a nuestro pueblo trabajador, que a costa de grandes sacrificios, ha logrado construir una patria libre, sobreponerse a dificultades y a la permanente hostilidad del enemigo imperialista.
Ser representante diplomático cubano en estos tiempos constituye también un reto. Asumirán sus cargos en un contexto internacional de creciente complejidad y darán cumplimiento a las disímiles tareas inherentes a las funciones de una Embajada en condiciones de máxima austeridad y economía de recursos materiales y humanos. Estamos seguros de que sabrán dar lo mejor de sí, y la autoridad que el pueblo y la Revolución les ha otorgado, serán estandarte y compromiso para contribuir a engrandecer esta inmensa obra de humanidad, igualdad, solidaridad y moral.
Recordando la invitación a recorrer “el camino de las esencias”, que nos hiciera La Colmenita hace apenas dos noches con “Abracadabra”, reproduzco un fragmento del inciso C del articulo 11 de nuestra Constitución en el que se expresa: “Las relaciones económicas, diplomáticas y políticas con cualquier otro Estado, no podrán ser jamás negociadas bajo agresión, amenazas o coerción de una potencia extranjera”.
Concluyo, evocando a nuestro ejemplar e inolvidable José Armando Guerra Menchero, cuando dijo que “la premisa fundamental para los que ingresan en las filas de la diplomacia cubana, debe ser la fidelidad absoluta e incuestionada a la Revolución y sus dirigentes.” Este principio, ha de guiar sus actuaciones.
En nombre de la dirección de nuestro Ministerio, les deseamos éxitos en esta nueva tarea, y les expresamos nuestra más profunda convicción, de que sabrán cumplirla como dignos hijos de este pueblo: con humildad, optimismo, inteligencia y firmeza. Muchas felicidades.
¡Viva Fidel!
¡Viva Raúl!
¡Patria o muerte, Venceremos!
(Cubaminrex)