INTERVENCIÓN DE VICEMINISTRA DE RELACIONES EXTERIORES, ANA TERESITA GONZÁLEZ FRAGA, A NOMBRE DEL CONSEJO DE DIRECCIÓN EN LA CEREMONIA DE JURAMENTO DE LOS NUEVOS EMBAJADORES
(8 de agosto de 2009)
Querido Raúl:
Compañeros de la Presidencia.
Miembros del Consejo de Dirección del MINREX
Embajadores de la República de Cuba
Funcionarios, trabajadores y familiares presentes:
Invitados:
Es ya una tradición que en el marco de la reunión anual de Jefes de Misión se realice esta ceremonia. No es casual el lugar escogido. Es la mejor manera que tenemos para rendir sincero homenaje a José Martí, el más universal de los cubanos, quien nos enseñara que “La patria necesita sacrificios. Es ara y no pedestal. Se la sirve, pero no se la toma para servirse de ella”.
Para un diplomático cubano, representar a su pueblo y su Revolución es el mayor y más sano orgullo. Ser hoy embajador de la Cuba revolucionaria es -también- el compromiso redoblado con la Patria, con Fidel y Raúl, con el Partido Comunista, con el Socialismo. Implica, sobre todo, asumir la responsabilidad de representar a un pueblo hacedor de hazañas. Un pueblo que no ha menguado en la defensa de sus principios, que durante años ha enarbolado la bandera de la solidaridad y el internacionalismo; que ha sabido resistir y vencer los embates del imperialismo; que ha sabido construir su propia historia sobre la base de la dignidad, la justicia, la resistencia, la defensa de su independencia y soberanía nacional y la lucha eterna en pos de la edificación de una sociedad “con todos y para el bien de todos”.
Con la certeza de que ustedes son conscientes de la honrosa misión que asumen al representar y defender a Cuba en la arena internacional, nuestro Ministerio confía en que la firmeza de principios, la defensa de las nobles causas de este proceso revolucionario y el compromiso imperecedero con la Patria, estarán siempre presentes en su labor cotidiana.
En el 50 Aniversario de la Revolución, y en el año en que celebramos el quincuagésimo aniversario de la creación del Ministerio de Relaciones Exteriores, se multiplica nuestro compromiso con los principios rectores de la política exterior cubana. Se impone fortalecer nuestra labor ofensiva en el campo político-diplomático y demostrar, con palabras y acciones, nuestra preparación profesional, espíritu de sacrificio, y convicción revolucionaria. Es condición esencial para ello, un trabajo unido y cohesionado del colectivo que les tocará dirigir a cada uno; solo así será posible alcanzar metas superiores.
La compleja coyuntura internacional actual, marcada por la crisis económica global, guerras, golpes de Estado, hambre y pandemias, condiciona e impone una dinámica especial al escenario en que los países deben desarrollar su labor diplomática.
El nuestro, víctima a lo largo de más de medio siglo de constantes agresiones de parte de la potencia más poderosa de la Tierra, tiene que ejecutar su política exterior en condiciones aún más difíciles. Con la nueva administración norteamericana, las circunstancias no han cambiado. Seguimos teniendo ante nosotros un Imperio que no ha renunciado, ni renunciará, a su sueño de convertirse en dueño de nuestro destino. Desde la trinchera del servicio exterior corresponde a ustedes demostrar que a Cuba, no la tendrán jamás.
La firma que plasmarán hoy en sus actas de juramento no significa, bajo ningún concepto, un compromiso formal con la Dirección del Ministerio de Relaciones Exteriores, sino que es -por encima de todo- un juramento de fidelidad y lealtad a la Patria y a la defensa de los principios de justicia y dignidad enarbolados desde 1959 por esta Revolución socialista.
Compañeras y compañeros:
Es motivo de orgullo para el MINREX la disímil y muchas veces humilde procedencia de esos hombres y mujeres que, con su acción en el ámbito diplomático, se convierten en dignos portavoces de la Revolución y de la realidad e identidad cubanas.
Hoy, si bien la satisfacción no es completa, el hecho de que dentro de los nuevos embajadores que toman juramento, 8 sean mujeres, 11 tengan menos de 50 años, y 17 sean Embajadores por primera vez, es resultado de una política de cuadros coherente, dirigida a potenciar el papel de la mujer y de las nuevas generaciones en las dinámicas laborales propias del Ministerio, así como constituye un reconocimiento a los resultados alcanzados en la trayectoria revolucionaria y profesional de todos ustedes.
Parte de nuestro trabajo deberá encaminarse a fortalecer la presencia femenina, especialmente, en los puestos de dirección, y de preparar y dotar -con las armas necesarias- a los jóvenes diplomáticos cubanos, pues sobre ellos recae la continuidad de la Revolución y el futuro digno de nuestra diplomacia que lleva ya medio siglo haciendo historia y luchando por un mundo mejor que no es sólo posible, sino necesario.
Compañeras y compañeros:
Cuando dentro de unos días, en su condición de embajadores, asuman la responsabilidad de defender a Cuba en los más diversos escenarios internacionales, tengan presentes las sabias palabras de Raúl Roa, cuando expresó:
“Si nos atenemos meramente a su desplazamiento geográfico, Cuba es una de las naciones más pequeñas de la comunidad mundial. Pero esa circunstancia no la arredra ni la acompleja en el ejercicio de sus derechos y deberes como país que fundamenta su concepción de las relaciones internacionales en el respeto a la autodeterminación de los pueblos, en el pleno disfrute de la soberanía, en el principio de no intervención, en la igualdad soberana de los Estados y en la coexistencia pacífica de éstos, independientemente de la naturaleza de su sistema político y social. Cuba yergue su voz (…) sin sordinas, tapujos ni genuflexiones. Cree en lo que dice y dice lo que piensa (…) y si carece de poder para decidir la solución de conflictos que rebasan el ámbito de sus posibilidades, se juzga, en cambio, con autoridad sobrada para exponer sus puntos de vista y fijar su posición ante los dramáticos problemas que afectan a la dignidad, a la sobrevivencia y al progreso de los pueblos.” (fin de la cita)
Bajo esta máxima, que debe regir la acción diaria de los diplomáticos cubanos contemporáneos, el Ministerio de Relaciones Exteriores confirma su confianza en los nuevos embajadores de la República de Cuba, reitera su convicción de que a la causa de la Revolución le sabrán dedicar todo su ingenio y sus fuerzas, y está consciente de que, a partir de este momento, sobre sus espaldas llevan el compromiso con la historia digna de la Cuba de ayer y una alta cuota de responsabilidad en el combate y en la continuidad de la Cuba de hoy y del mañana.
Tengan siempre presente que, como dijera nuestro Comandante en Jefe en una ocasión, “esta Revolución no da prebendas, ni gajes ni ventajas. Lo único que ofrece es trabajo y sacrificio”.
No pudiera concluir mis palabras sin evocar el ejemplo de fidelidad, heroísmo y valentía de nuestros Cinco hermanos que hoy cumplen injusta prisión en las entrañas del monstruo, que despiadadamente arremete contra ellos la impotencia de no haber podido doblegarnos. Puede resumirse lo que nuestra Revolución está segura que recibirá de cada uno de ustedes, en la frase final que Gerardo pronunció en su alegato durante el juicio en que fuera injustamente condenado: “Solo lamento no tener más de una vida para entregar a mi Patria”.
Gerardo hace dos noches, nos pidió que le transmitiéramos un abrazo afectuoso a todos nuestros Embajadores que hoy ponen muy en alto el nombre de nuestra Patria.
Con la inquebrantable firmeza de estos Cinco Hombres como bandera, en nombre del Consejo de Dirección del Ministerio y de todos los trabajadores del organismo, reciban nuestras felicitaciones y mayores deseos de éxitos. Al combate, que la Patria os contempla orgullosa.
¡Viva Fidel!
¡Viva Raúl!
¡Viva el Partido!
¡Viva la Revolución Cubana! Muchas gracias (Cubaminrex)