Al triunfo de la Revolución cubana el 1º de enero de 1959, el pueblo cubano se encontraba sumido en una crisis social y económica de carácter estructural. Existía una economía deformada, de base agropecuaria atrasada, con un desarrollo industrial escaso y concentrado principalmente en la rama azucarera, una dependencia irracional del comercio exterior, de donde procedía la mayor parte de los productos básicos y con unos pocos e inestables renglones exportables, fundamentalmente de origen agropecuario.
Esta situación se hacía aún más aguda por el dominio de Estados Unidos sobre toda la actividad económica del país.
En el orden social, una parte significativa y creciente de la población estaba condenada a la pobreza. Existía una alta polarización en la distribución del ingreso; el 20% de la población más rica recibía el 58% de los ingresos, mientras el 20% más pobre percibía sólo el 2%.
La discriminación por motivo de género y color de la piel era práctica cotidiana. Los sectores más desfavorecidos eran completamente privados de participación política y social. El 24% de la población activa se encontraba desocupada y alrededor de 200 mil personas eran subempleados visibles, lo cual se agravaba fuera del período de zafra azucarera. Alrededor del 60% de los trabajadores asalariados y por cuenta propia tenían un ingreso inferior al salario mínimo vigente. La seguridad social, además de ser insuficiente, sólo protegía al 50% de los trabajadores. Más de 2 millones de personas eran analfabetas y casi 3 millones semianalfabetas; más de 600 mil niños no tenían escuelas, mientras que el 58% de los maestros estaban desempleados. La mortalidad infantil alcanzaba tasas superiores a 60 por mil nacidos vivos.
Tras el triunfo revolucionario, Cuba se propuso un camino de desarrollo que pudiera satisfacer por igual las necesidades espirituales y materiales básicas de su población, sobre la base de una distribución más justa y equitativa de la riqueza. De esa forma, se logró satisfacer, con un acceso universal, las necesidades primarias de salud, educación, empleo, libertad y participación política, seguridad y asistencia social, desarrollo cultural, deportes y educación física, a la vez que se emprendieron varias líneas de desarrollo científico-técnico que en algunas ramas la han situado en un lugar destacado a nivel mundial.
Cuba, con un proyecto de desarrollo que tiene como pilares la justicia social, la participación popular, la equidad y la solidaridad, ha diseñado e iniciado la aplicación de estrategias que permiten convertir los conocimientos y las tecnologías de la información y las comunicaciones en instrumentos a disposición del avance y las profundas transformaciones revolucionarias.
La promoción, puesta en práctica y desarrollo de estas políticas públicas con equidad y amplia cobertura, se han visto muchas veces afectadas en su calidad y amplitud por la política unilateral y agresiva de los Estados Unidos contra Cuba.
El modelo cubano de política social tiene como premisas esenciales el acceso universal y gratuito a servicios sociales básicos y la satisfacción de las necesidades elementales de los seres humanos.
Hace más de cien años el Héroe Nacional cubano, José Martí, afirmó categóricamente: “Ser culto es el único modo de ser libre”. Dicha máxima, que mantiene plena vigencia, sigue sirviendo de faro a la obra de la Revolución cubana.
En Cuba se concede la mayor importancia a la plena realización del derecho a la educación, no sólo de sus ciudadanos, sino de otros pueblos del mundo. Maestros cubanos han prestado y siguen prestando su colaboración internacionalista en programas de alfabetización y desarrollo educacional en numerosos países de Asia, África, América Latina y el Caribe.
Una de las primeras medidas revolucionarias fue la erradicación del analfabetismo y la creación de las condiciones para garantizar la educación universal y gratuita en todos los niveles de enseñanza, lo cual hoy es una realidad.
En estos momentos se revoluciona la educación para multiplicar los conocimientos de las nuevas generaciones. Desde diciembre de 1999 comenzó la utilización masiva de medios audiovisuales en las escuelas cubanas,lo cual generó la necesidad de producir programas de televisión destinados a los centros escolares.
Para asegurar la recepción de estos programas, todos los centros de enseñanza general están dotados con un televisor en cada aula. También disponen de videograbadoras que se emplean para la reproducción de materiales didácticos y educativos que reciben de una red de videotecas educativas municipales que funcionan para este fin. En el caso particular de la enseñanza secundaria existe una videograbadora por aula.
Este esfuerzo incluyó también la electrificación por medio de sistemas fotovoltaicos de 2368 escuelas. Se ha puesto en funcionamiento un nuevo canal televisivo dedicado esencialmente a la educación, que logra una cobertura de más del 85 % de la población y transmite más de 15 horas diarias como promedio.Este canal dispone de dos secciones principales en su programación;una que se transmite de lunes a viernes en el horario escolar destinada a los estudiantes y profesores de las diferentes enseñanzas, y otra, destinada a elevar los conocimientos y la cultura de toda la población, en las noches y los fines de semana.
Hace 3 años surgió el programa “Universidad para Todos”, donde prestigiosos especialistas del país imparten cursos para desarrollar de forma masiva una cultura general integral. Estos cursos estánagrupados en cuatro líneas temáticas: Ciencias, Materias Básicas, Idiomas y Apreciación de las Artes. En ellosse emplean folletos de apoyo, que se distribuyen de forma gratuita a las escuelas y se venden a bajos precios en los estanquillos de prensa de todo el país.
Además, las dos estaciones de la televisión nacional en su programación semanal incluyen entre un 30y un 40 porciento de programas educativos, asegurando por esta vía llegar con la señal televisiva a los centros escolares donde el Canal Educativo no tiene cobertura aún.
En la actualidad se trabaja para establecer una cuarta estación nacional, dedicada también a la educación. Se extiende el empleo de equipos audiovisuales y de computación para impartir conocimientos a adultos, adolescentes y niños desde la enseñanza pre-escolar.
La totalidad de las escuelas, 93 de las cuales tienen un solo niño, han iniciado el presente curso escolar con 46 290 computadoras al servicio de todos sus estudiantes, lo que beneficia al 100% de la matrícula de las escuelas primarias, secundarias y el preescolar. También para este programa se electrificaron 2 368 centros con paneles solares, incluyendo las 93 que cuentan con 1 solo alumno.
Han sido elaborados 32 nuevos productos de software educativos para la enseñanza primaria, y 10 para la secundaria básica.
Se han creado 13 805 nuevos empleos de profesores de computación, y se ha preparado el personal para ocuparlos.
Los Joven Club de Computación y Electrónica en sus 16 años de trabajo han preparado más de medio millón de cubanos y prestado importantes servicios a centros de la salud, escuelas, instituciones estatales y otras organizaciones comunitarias en diferentes grados de utilización de las TIC. Existen 301 instalaciones, ubicadas en los 169 municipios del país, y cuatro laboratorios móviles para llevar los conocimientos asociados a las tecnologías de la información a zonas de difícil acceso.
Sirven de soporte informático para el desarrollo de otros programas sociales y culturales. La preparación de las nuevas generaciones en la utilización de las TIC y el empleo de éstas para aumentar la calidad del proceso docente educativo son elementos que buscan asegurar el futuro del país.
Las universidades cubanas están conectadas a Internet. Así mismo ocurre con los centros científicos, órganos de prensa y otras instituciones que han sido priorizadas en la creación de las condiciones técnicas a que se ha podido llegar, no obstante los obstáculos propios de una nación subdesarrollada, bloqueada y con pocos recursos financieros.
Las sedes universitarias se extienden ya progresivamente a todos los municipios del país. La nación cuenta hoy con más de 30 graduados universitarios por cada uno de los que existían antes de la Revolución.
Otro tema de especial interés es la preparación de los especialistas de las TIC. Suman 12 las universidades y 16 los institutos superiores pedagógicos que con matrícula creciente preparan profesionales. Existen además 52 institutos tecnológicos en los que se forman casi 30 000 técnicos medios.
Mención aparte para la recién creada Universidad de las Ciencias Informáticas que inició su funcionamiento en el curso 2002-2003 y que en estos momentos cuenta con 4000 estudiantes procedentes del 99% de los municipios del país. La Universidad jugará un papel importante en es desarrollo de la Industria Cubana del Software, y en la materialización de los proyectos asociados al programa cubano de informatización.
Cuba ha desarrollado técnicas para enseñar a leer y escribir por radio con textos en cinco idiomas: creole, portugués, francés, inglés y español, los cuales se están poniendo en práctica en varios países. Se ha diseñado un programa para alfabetizar por televisión que ya se aplica en Venezuela con 1 millón 400 mil alumnos y medio millón de graduados.
La salud pública ha sido otro de los sectores beneficiado con la aplicación de las TIC. En este sentido se desarrolla la Red telemática de Información de Salud, que interconecta policlínicos, hospitales, centros de enseñanza, bibliotecas y otras instituciones en todas las provincias del país a través de un sistema que cuenta con más de 6 mil computadoras.
Este programa fomenta los conocimientos al servicio de la salud que busca elevar la calidad y eficiencia de las prestaciones y contribuye al mejoramiento de la atención médica, la docencia, la investigación y la gestión de salud.
Ha facilitado la presencia internacional de los médicos, enfermeras y otros profesionales cubanos y es vínculo con los que cumplen misiones en países del tercer mundo.
Estas y otras acciones emprendidas en el desarrollo de la red asistencial de salud, permitieron la rápida transformación de la situación existente. Hoy Cuba cuenta con 381 áreas de salud con cobertura completa con el programa del médico de la familia, los que superan la cifra de 28,000 médicos, distribuidos en todo el país. Más del 97% de la población cubana está cubierta con un médico y enfermera de la familia y se espera alcanzar el 100% en los próximos años. Mantener como prioridad la atención a la salud del pueblo, ha constituido un reto y objetivo estratégico para toda la sociedad y el Estado.
La obra de la Revolución en la salud pública ha priorizado a los grupos poblacionales de riesgo, entre ellos y en particular a la mujer y los niños. Por este motivo, los principales logros obtenidos en los indicadores que reflejan el estado de salud materno infantil en Cuba están implícitos en la mayoría de las acciones sociales, culturales y de desarrollo económico. En este sentido, cabe destacar el índice de mortalidad infantil, que al cierre del año 2002 era de 6.5 por 1000 nacidos vivos.
El país ha desarrollado un grupo de programas de atención de primer nivel para garantizar la salud de la población.
Los crecientes desafíos que nos impone el desarrollo tecnológico requieren, cada vez más, de la formación de una cultura informática.
El gobierno de Cuba tiene entre sus objetivos el uso masivo de las TIC. Para ello, cuenta con recursos humanos bien articulados, un sistema nacional de enseñanza organizado y proyectos que responden a ese propósito.
La creación en 1987 de los Joven Club de Computación y Electrónica; de INFOMED en 1992, y la enseñanza de la computación, masiva y gratuita, en las escuelas, son ejemplos de lo que un país puede hacer a pesar de tener pocos recursossi les da un aprovechamiento óptimo en función de un propósito noble.

Cuba and the massive use of the ICT: creation of conditions
The victory of the Cuban Revolution, January 1 1959, came at the moment the Cuban people was plunged into a socioeconomic structural crisis. A malformed economy existed, based on a backward agriculture, with a poor industrial development concentrated mainly in the sugar industry, immoderately dependent on foreign trade, from which almost all basic products were coming, with only a few unstable export items, fundamentally of agricultural origin.
This situation had become even severer because of the United States ruling on the whole economic activity of the country.
As regards the social domain, a significant, increasing part of the people was damned to poverty. A high degree of polarization existed in the distribution of income; the richest 20 % of the population received 58 % of incomes, whereas the poorest 20 % received only 2 %.
Discrimination based on gender or race was ubiquitous. The most disadvantaged sectors were totally deprived of political and social participation. A 24 % of the population of working age was unoccupied, and some 200 thousand people were visibly underemployed, with aggravation of their conditions after each period of sugar cane harvest. About 60 % of wage-earning workers and self-employed people had an income below the minimum wage stipulated by law. Social security, besides being insufficient, was protecting only 50 % of the workers. Over 2 million people were illiterate, almost 3 millions were semi-illiterate; more than 600 thousand children had no schools while a 58 % of the teachers were unemployed. The rate of infant mortality reached higher than 60 per thousand live births.
After the revolutionary victory, Cuba undertook a way to development intended to satisfy the basic material and spiritual necessities of all the people on the basis of a more just, more equal distribution of wealth. Thus, it was possible to satisfy everyone’s primary needs of health, education, employment, freedom and political participation, social security and assistance, cultural development, sports and physical education, and, at the same time, to undertake lines of scientific and technical research and development in a number of fields in which Cuba has reached an outstanding place in the world.
Cuba, with a development project based on social justice, popular participation, equity and solidarity, has designed and started strategies that turn information and communications knowledge and technologies into instruments devoted to progress through deep revolutionary transformations.
The promotion, implementation and development of these public policies have been too often affected in their quality and scope by the unilateral, aggressive policy of the United States of America against Cuba.
The Cuban model of social policy is based on the universal, gratuitous access to basic social services and on the satisfaction of the elementary needs of human beings.
More than one hundred years ago the Cuban National Hero, José Martí, affirmed categorically: "Being learned is the only way of being free". This maxim, which still keeps full validity, is like a beacon to the work of the Cuban Revolution.
Cuba acknowledges the greatest importance of fully exercising the right to education, not only of its own citizens, but also of other peoples in the world. Cuban teachers have given and are still giving their internationalist collaboration to programs for teaching to read and write and educational development in numerous countries of Asia, Africa, Latin America and the Caribbean.
One of the first revolutionary measures was the eradication of illiteracy and the creation of conditions to guarantee universal, gratuitous education at all educational levels, and this is a reality today.
Education is being revolutionized to multiply the knowledge of future generations.
In December 1999 audiovisuals began to be massively used in Cuban schools, and this created the necessity of producing TV programs for teaching.
The reception of these programs is guaranteed, as every classroom in all schools of general education was endowed with a TV set. They also have VCRs used for reproduction of didactical materials supplied by a network of municipal education libraries created for this purpose. Secondary schools have a VCR per classroom.
With a view to this program, 2 368 teaching centers were electrified with solar panels.
A new TV channel was created and devoted specifically to education, with a coverage of more than 85 % of the population and 15 daily transmission hours in average.The transmission schedule of this channel has two main sections: one of them from Monday to Friday in school hours for the pupils and teachers of different education levels, and another in the nights and weekends for elevating the knowledge and culture of the people in general.
Three years ago the program “Universidad para Todos” (University for all) was created, in which prestigious specialists of the country teach courses intended to develop a general integral culture of the masses. These courses are grouped in four thematic lines: Science, Basic Matters, Languages, and Art Appreciation. These courses are supplemented with leaflets that are distributed gratuitously in the schools and are sold at low prices in the press spots over the whole country.
Furthermore, the two national TV stations include in their weekly schedule about 30 to 40 percent educational programs, so that it is guaranteed that the TV signal will reach the schools that are not yet covered by the educational channel.
Work is being done presently for establishing a fourth national TV station, also dedicated to education.
The use of audiovisual appliances and computers is extended to teaching adults, teen-agers and children since preschool education.
The entirety of the schools, including those in rural areas, 93 of which have only one pupil, started the current academic year with 46 290 computers at the service of all the students, covering 100 % of school roll in preschools, primary schools and secondary schools. With a view to this program, 2 368 teaching centers were electrified with solar panels, including the 93 that have only one student enrolled.
New courseware bundles have been developed and implemented: 32 for primary education, 10 for basic secondary education.
New teachers are ready to hold 13 805 posts recently created for teaching computing subjects.
In 16 years of work the “Joven Club de Computación y Electrónica” (Youth Clubs of Computing and Electronics) have trained gratuitously over half a million Cubans and provided important services to health centers, schools, state institutions and other community organizations in different areas of the ICT. There are 301 Joven Club facilities covering the 169 municipalities in the country, and 4 mobile labs devoted to bring the knowledge of the ICT to hardly reachable areas.
They also give computational help to other social and cultural programs.
The preparation of the new generations in the use of the ICT and the employment of these to increase the quality of education are important elements to guarantee the future of the country.
The Cuban universities are connected to Internet, as also are the scientific centers, the newspapers, and other institutions given high-priority in the framework of the technical conditions that have been attained in spite of the obstacles faced by an underdeveloped, blockaded nation having scarce financial resources.
University sites are being established progressively in all the municipalities. Cuba has today more than 30 university graduates per each of the ones existing before the victory of the Revolution.
Of special interest is the training of specialists on ICT. Thus, 12 universities and 16 pedagogic higher institutes are training increasing numbers of professionals, and 52 technological institutes are preparing nearly 30 000 three-year course technicians
A special mention should be made of the “Universidad de las Ciencias Informáticas” (University of Computer Science), which began to operate in the course 2002-2003 and now is attended by 4 000 students from 99 % of the municipalities of the country. This university will play an important role in the development of the Cuban Software Industry and in the materialization of the projects associated to the Cuban program of computerization.
Cuba has developed techniques to teach to read and write by radio with texts in five languages: Creole, Portuguese, French, English and Spanish, which are being put into practice in several countries. A program designed in Cuba for teaching to read and write by television is now followed in Venezuela by one million 400 thousand illiterate students, where half a million people have so far been taught to read and write by this program.
The public health sector has also been benefited with the application of the ICT. The Public Health Teleinformatics Network is being developed in order to interconnect polyclinics, hospitals, teaching centers, libraries and other institutions in all the provinces of the country through a system with more than 6 thousand computers.
This program is intended to elevate the knowledge of the health services in order to boost quality and efficiency of health care, medical education, medical research and health management.
It has facilitated the international presence of Cuban doctors, nurses and other health professionals, and is a bond with those carrying out missions in Third-World countries.
These and other actions undertaken for developing the health-care facilities network allowed a quick transformation of the situation existing before. Cuba has today 381 health areas completely covered by the family doctor program, with more than
28 000 doctors distributed over the whole country. More than 97 % of the Cuban population is covered by a family doctor and a family nurse, and it is hoped to reach 100 % coverage in the near future. Keeping health care of the people as a high priority has been a permanent challenge and a strategic objective of the whole society and of the Cuban state.
The work of the Revolution in public health has given priority to the vulnerable groups of the population, in particular the women and the children. For this reason, the main achievements reached in the indicators reflecting the mother-and-child state of health in Cuba are implicit in most social, cultural and economic actions. Thus, the infant mortality rate was 6.5 per 1000 live births at the closing of the year 2002.
Cuba has developed a group of primary health care programs to guarantee the health of the people.
The growing challenges imposed us by technological development require, more and more, the formation of a computing culture.
One of the targets of the Cuban government is the massive use of the ICT. Cuba has well coordinated human resources, a well organized national education system, and projects responding to that purpose.
The creation of the “Joven Club de Computación y Electrónica” (Youth Clubs) in 1987, of INFOMED in 1992, and the massive, gratuitous teaching of computing in the schools are examples of what a country can achieve, in spite of having scarce resources, by making good use of them for a noble purpose.

Cuba et la création des conditions requises pour l’utilisation massive des TIC
A la victoire de la Révolution, le 1er janvier 1959, le peuple cubain était plongé dans une crise sociale et économique de nature structurelle. L’économie, déformée, reposait sur une agriculture en retard et sur un développement industriel maigre et concentré surtout dans la branche sucrière ; elle dépendait d’une manière irrationnelle du commerce extérieur qui apportait le gros des produits de base, tandis que les exportations rares et instables étaient essentiellement d’origine agricole.
Cette situation était aggravée par la domination des Etats-Unis sur l’ensemble de l’activité économique.
Sur le plan social, une partie significative et toujours croissante de la population était vouée à la pauvreté. La distribution des revenus était très polarisée : 20 p. 100 de la population la plus riche en touchait 58 p. 100, et 20 p. 100 les plus pauvres ne percevaient que 2 p. 100.
La discrimination des femmes et des Noirs était une pratique quotidienne. Les secteurs les plus défavorisés n’avaient pas la moindre participation politique et sociale. 24 p. 100 de la population active était au chômage ; environ deux cent mille personnes étaient sous-employées, cette situation empirant à la morte-saison (fin de la campagne sucrière). Environ 60 p. 100 des salariés et des travailleurs à leur compte touchaient moins du salaire minimum légal. La sécurité sociale, insuffisante en soi, ne touchait de toute façon que la moitié des travailleurs. Plus de deux millions de personnes étaient analphabètes, et presque trois millions semi-analphabètes. Plus de six cent mille enfants n’allaient pas à l’école, et 58 p. 100 des instituteurs étaient au chômage. Le taux de mortalité infantile dépassait 60 décès pour 1 000 naissances vivantes.
Au triomphe de la Révolution, Cuba s’est proposée de suivre une voie de développement à même de satisfaire les besoins matériels de base et les demandes spirituelles de la population, à partir d’une distribution des richesses plus juste et plus équitable. Elle est ainsi parvenue à satisfaire les besoins primaires de santé, d’éducation, d’emplois, de liberté et de participation politique, de sécurité et d’assistance sociale, d’épanouissement culturel, de sport et d’éducation physique, tout en s’engageant sur plusieurs lignes de développement scientifique et technique qui l’ont située dans certaines branches à une place de choix dans le monde.
Cuba, dont le projet de développement national repose sur la justice sociale, la participation populaire, l’équité et la solidarité, a conçu et mis en œuvre des stratégies qui permettent de convertir les connaissances et les technologies de l’information et des communications en des instruments du progrès et des profondes transformations révolutionnaires engagées par le peuple cubain.
La promotion, la mise en pratique et le développement de ces politiques publiques d’équité et de large couverture sociale ont toutefois été entravées – dans leur qualité et leur ampleur – par la politique unilatérale et agressive des Etats-Unis.
Le modèle cubain de politique sociale repose comme prémisses essentielles sur l’accès gratuit de tous aux services sociaux de base et sur la satisfaction des besoins élémentaires des personnes durant toute leur vie.
José Martí, la cheville ouvrière de notre indépendance, avait affirmé catégoriquement voilà plus de cent ans : « Etre cultivé est la seule façon d’être libre. » Cette sentence, toujours plus d’actualité, sert de phare à l’œuvre de la Révolution cubaine.
Cuba concède la plus grande importance au plein exercice du droit à l’éducation, non seulement des Cubains, mais encore d’autres peuples du monde. Des enseignants cubains ont prêté et continuent de prêter leurs services à des programmes d’alphabétisation et de développement éducationnel dans de nombreux pays d’Asie, d’Afrique, d’Amérique latine et des Caraïbes.
L’une de ses premières mesures révolutionnaires a été l’élimination de l’analphabétisme, ce qui lui a permis de jeter les conditions pour garantir l’éducation gratuite de tous à tous les niveaux de l’enseignement. C’est là une réalité acquise de longue date.
Cuba révolutionne l’éducation pour multiplier les connaissances des nouvelles générations.
C’est en décembre 1999 que l’on a commencé à utiliser massivement les moyens audiovisuels dans les écoles cubaines, d’où la nécessité de produire des programmes de télévision qui leur soient destinés.
Ainsi que d’équiper chaque salle de classe d’un téléviseur. Et chaque école de magnétoscopes qui passent les vidéos didactiques et pédagogiques provenant du réseau de vidéothèques éducatives municipales conçu dans ce but. Dans le secondaire, il y a un magnétoscope par salle de classe.
Pour assurer une couverture absolument nationale, il a fallu aussi électrifier 2 638 écoles par des panneaux photovoltaïques.
On a aussi lancé une nouvelle chaîne de télévision totalement éducative, qui couvre 85 p. 100 du pays et transmet plus de quinze heures par jour en moyenne. Sa programmation comprend deux volets : de lundi à vendredi, pendant la journée, à l’adresse des élèves et des professeurs ; le soir et le week-end, à l’adresse de la population en général pour en élever les connaissances et la culture.
Le programme Université pour tous a vu le jour voilà trois ans : de prestigieux spécialistes y donnent des cours pour développer d’une manière massive une culture générale intégrale, selon quatre grandes lignes : sciences, matières de base, langues et appréciation des arts. A quoi s’ajoutent des tabloïdes d’appoint, distribués gratis dans les écoles et vendus à des prix dérisoires dans les kiosques à journaux de tout le pays.
Par ailleurs, la programmation des deux chaînes de télévision nationales inclut de 30 à 40 p. 100 de programmes éducatifs, ce qui permet de toucher les établissements d’enseignement où la Chaîne éducative n’arrive pas encore.
On travaille actuellement au lancement d’une seconde chaîne éducative nationale.
La totalité des écoles maternelles, primaires et secondaires, mêmes dans les zones rurales, y compris 93 ne comptant qu’un seul élève, ont été dotées à la rentrée scolaire de septembre dernier de 46 290 ordinateurs, ce pour quoi il a fallu électrifier 2 368 écoles à l’aide de panneaux solaires.
On a mis au point trente-deux logiciels éducatifs pour le primaire et dix pour le premier cycle de second degré.
On a créé 13 805 nouveaux emplois de professeurs d’informatique et on préparé le personnel dans ce but.
Les Clubs d’informatique et d’électronique de la jeunesse, fondés voilà seize ans, ont formé gratuitement plus d’un million de Cubains à l’utilisation des Nouvelles Technologies de l’information et de la communication, et prêté d’importants services à des établissements de santé et d’enseignement, à des institutions publiques et à des organisations communautaires. Il en existe aujourd’hui trois cent un dans tout le pays, sans compter quatre laboratoires itinérants pour pouvoir faire parvenir ces connaissances dans les zones d’accès difficile.
Ils servent de support informatique au développement d’autres programmes sociaux et culturels
La formation des nouvelles générations à l’emploi des TIC et l’utilisation de ces dernières pour augmenter la qualité de l’enseignement visent à assurer l’avenir du pays.
Les universités cubaines sont connectées à Internet, tout comme le sont les centres scientifiques, les organes de presse et d’autres institutions qui ont reçu la priorité dans la création des conditions techniques requises, bien que Cuba soit une nation sous-développée et sans grandes ressources financières, et en butte de surcroît au blocus des USA.
Les filiales universitaires s’étendent progressivement à toutes les communes du pays. Celle-ci compte aujourd’hui trente fois plus de diplômés universitaires, d’intellectuels et d’artistes professionnels qu’au début de la Révolution.
Cuba forme aussi des spécialistes des Nouvelles Technologies de l’information et des communications, dans douze universités et seize écoles normales supérieures, dont le nombre d’élèves s’accroît constamment. Cuba compte aussi 52 instituts de technologie où se forment presque trente mille brevets techniques.
La toute nouvelle Université des sciences informatiques mérite une mention à part : ouvert à la rentrée scolaire de 2002-2003, elle compte aujourd’hui quatre mille étudiants provenant de 99 p. 100 des communes du pays. Elle jouera un rôle important dans l’industrie cubaine du logiciel et dans la concrétisation des projets associés au programme cubain d’informatisation.
Cuba a mis au point des techniques pour apprendre à lire et à écrire par radio en cinq langues : créole haïtien, portugais, français, anglais et espagnol, d’ores et déjà appliquées dans quelques pays. Elle a aussi conçu un programme d’alphabétisation par télévision appliqué au Venezuela auprès de 1,4 millions d’élèves et un demi-million de diplômés.
La santé publique a elle aussi bénéficié de l’application des TIC. Ainsi, le Réseau télématique d’information de santé (Infomed), en pleine croissance, connecte des polycliniques, des hôpitaux, des établissements d’enseignement, des bibliothèques et d’autres institutions dans toutes les provinces du pays à travers un système comprenant plus de six mille ordinateurs.
Ce programme stimule les connaissances au service de la santé et cherche à élever la qualité et l’efficacité des prestations, et contribue à l’amélioration des soins médicaux, de l’enseignement, de la recherche et de la gestion de santé.
Il a facilité la présente internationale des médecins, des personnels infirmiers et d’autres spécialistes et il sert de liens avec ceux qui remplissent des missions dans d’autres pays du tiers monde.
Ces actions et d’autres entreprises pour développer les réseaux de santé publique ont permis de transformer la situation du tout au tout. Cuba compte aujourd’hui 381 zones de santé complètement couvertes par le programme du médecin de la communauté, qui compte maintenant 28 000 professionnels dans tout le pays. Plus de 97 p. 100 de la population cubaine dispose d’un médecin et d’une infirmière de la communauté, un taux qui sera total dans quelques années. Maintenir en priorité la santé publique a été un objectif stratégique de la société et de l’Etat.
La Révolution, en matière de santé publique, a donné la priorité aux groupes de population à risque, en particulier la femme et l’enfant. Les principaux acquis concernant la situation de la mère et de l’enfant s’expliquent par l’ensemble des actions sociales, culturelles et de développement économique entreprises par le pays. À cet égard, il convient de signaler le taux de mortalité infantile, qui était en 2002 de 6,5 décès pour 1 000 naissances vivantes.
Cuba a mis au point une série de programmes de soins de santé primaires.
La présence toujours active du développement technologique dans le monde exige une formation toujours plus poussée en matière d’informatique.
Le gouvernement cubain envisage de recourir massivement aux TIC, raison pour laquelle il dispose de ressources humaines travaillant en harmonie, d’un système national d’enseignement organisé et de projet répondant à cet objectif.
La création des Clubs d’informatique et d’électronique de la jeunesse en 1987, d’Infomed en 1992 et l’enseignement de l’informatique, massive et gratuite, dans les écoles, sont des exemples de ce qu’un pays peut faire, même s’il possède peu de ressources, s’il leur donne une utilisation optimale en fonction d’un noble objectif.
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