Terrorismo, justicia por cumplirse.
CUBA, 5 de octubre de 2011. Este seis de octubre los cubanos volverán a rememorar la historia
permanente de barbarie que los sectores más reaccionarios del imperio han
hecho sufrir a la población de la Isla, por su apego al derecho de decidir
libremente su propio camino.
Suman tres décadas y media del salvaje atentado con bombas contra una
nave de Cubana de Aviación frente a las costas de Barbados, donde 73
personas murieron en un angustioso instante por la acción de grupos
terroristas, generados y amparados por Washington.
Aún nuestro país espera por justicia, porque precisamente gente como Luis
Posada Carriles, uno de los responsables de semejante crimen, se pasea
impunemente por las calles de la Florida, como lo hizo hasta su último
minuto Orlando Bosch, el otro contumaz asesino ligado a semejante masacre.
Gente que, por demás, recibe homenajes públicos, gozan de espacios en la
prensa, y pese a voluminosos expedientes en las instancias oficiales
norteamericanas que los sindican como terroristas netos e individuos no
recomendados, incluso para vivir en los Estados Unidos, residen libremente
en aquella nación la cual, dicho sea de paso, se proclama emporio de
democracia, justicia y rectitud extrema frente a los cultores del terror.
Pura falacia que los cubanos conocemos en propia carne, muy en especial
los tres mil conciudadanos muertos y los más de dos mil mutilados a cuenta
de ese terrorismo que ha sido pieza clave de la política del imperio hacia
la Isla por más de medio siglo.
Los trágicos e indignantes sucesos del seis de octubre de 1976 frente a
las costas de Barbados son, por tanto, una herida sin sanar, cuenta sin
saldar, dedo acusador que pesa luego de 35 años sobre los ejecutores y
aquellos quienes les entrenaron, utilizaron y protegen.
Sería bueno preguntarle precisamente a esas "honorables" autoridades
norteamericanas, qué guerra hubiesen inventado, país invadido, y terribles
amenazas proferido al mundo, si aquella potencia se hallara cercada, atacada
y victimada como lo ha sido Cuba por 52 años consecutivos.
Desde luego, no habría que esperar respuesta seria y responsable. De
hecho, lo que comenzará a suceder a partir de unos días con uno de nuestros
Cinco Héroes, René González, obligado a permanecer tres años en los Estados
Unidos bajo vigilancia oficial luego de cumplir injusta condena de década y
media por combatir el terrorismo de los grupos reaccionarios miamenses,
evidencia claramente la catadura de tales luchadores de pacotilla contra la
titulada "violencia extremista".
René estará expuesto en lo adelante no solo a la imparcialidad enfermiza
de autoridades que protegen a cajas destempladas a los fanáticos anticubanos
de La Florida, sino además a cualquier acción que contra su integridad
organicen estos elementos sin ataduras ni controles legales.
Es el cuadro que aún debe enfrentar Cuba. Y todavía el presidente Barack
Obama, con abultado fólder de desengaño interno y externo sobre su mesa,
insiste en condicionar a "cambios en la Isla" el posible entendimiento
mutuo. Netos sueños de la prepotencia, tan bipartidista como el prolongado y
alucinante afán gringo de hegemonía global. (Cubaminrex- AIN)
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