Religioso salvadoreño víctima de los Escuadrones de la Muerte relata su historia. Señala a cómplices de la represión
Por María Julia Mayoral
Tomado de Granma,
6 de junio de 2005
Obispo de la Iglesia Luterana de El Salvador, Medardo Gómez estaba casi dispuesto a no contar más lo que padeció en manos de los Escuadrones de la Muerte.
Para el Obispo salvadoreño Medardo Gómez es necesario no olvidar los crímenes sufridos para que estén vigentes la lucha, el compromiso y la resistencia del pueblo.
"Muchas veces uno quiere esconder el dolor y el sufrimiento, guardar para sí en la memoria lo que tanto lo laceró, pues relatarlo me hace llorar". Sin embargo, su participación en el recién finalizado encuentro internacional Contra el terrorismo, por la verdad y la justicia, fue un aldabonazo en el alma.
"He escuchado reflexiones patrióticas y heroicas. Las Madres de la Plaza de Mayo, por ejemplo, hablan una y otra vez de sus hijos asesinados y desaparecidos, a quienes no sienten muertos porque los aprecian vivos en todo revolucionario de hoy. Al recordar esas historias regreso a mi país con el pensamiento de que es necesario no olvidar, para que estén vigentes la lucha, el compromiso y la resistencia; para que el dolor se convierta en esperanza."
Vine a esta reunión en La Habana, comenta, por la invitación insistente del reverendo cubano Raúl Suárez, y realmente lo agradezco porque ha sido un regalo para renovar el compromiso y la responsabilidad ciudadanos.
UNOS SON VÍCTIMAS; OTROS, CÓMPLICES
Por su ejercicio de la fe cristiana en favor de la justicia y la paz, muchos religiosos como él han sido blanco continuo del terrorismo de Estado en El Salvador. "Nos han asesinado a muchos pastores, otros fueron a la cárcel o marcharon al exilio forzoso y residen hoy en distintas partes del mundo".
Me preocupa, afirma, que haya sectores de la Iglesia, tanto católica como evangélica, acompañando el plan imperialista de los Estados Unidos y trabajando para él. En campaña de baja intensidad, andan ahora por toda América Latina, e incluso dentro del propio territorio estadounidense, recibiendo cuantioso dinero para, en nombre de la fe religiosa, inculcar a los ciudadanos las ideas del consumismo; del "libre" mercado. En su discurso fundamentalista llegan al extremo de presentar a Bush como enviado de Dios, y eso es muy peligroso, alerta el Obispo.
"A cuenta del amplio financiamiento, disponen de modernos medios de comunicación (radio, televisión...) para diseminar sus mensajes enajenados y enajenantes: les dicen a los latinoamericanos que saldrán del estado de sufrimiento y necesidad por la bendición de Dios; como si no hubiese necesidad de luchar por la mejor vida, como si la transformación fuera algo que cayera del cielo."
SALVADOS DE LA MUERTE
Junto al médico jefe del proyecto de salud de su Iglesia, en el 1983 el Obispo Medardo Gómez despedía en el aeropuerto salvadoreño a varios amigos noruegos. De regreso, tres hombres fuertemente armados los detuvieron a ambos.
"Nos llevaron a una cárcel clandestina ubicada en un sótano, ahí empezaron los golpes, las torturas; querían hacernos confesar que éramos parte de la subversión y que yo ayudaba a la guerrilla, lo cual no era cierto. Allí permanecimos solo tres días, pues los hermanos noruegos se dieron cuenta de nuestra desaparición y contactaron con otros hijos de la Iglesia para presionar por nuestra liberación."
"Tenés suerte; hay un gran movimiento internacional a tu favor. No sabíamos que tenías ese poder". Las palabras del torturador están grabadas en la mente del líder religioso, quien entonces probó en carne propia la conexión entre los Escuadrones de la Muerte y el Gobierno. Del sótano de tortura lo trasladaron a una instalación de la Policía, con una previa y tajante advertencia de los asesinos: "No vayas a decir que estabas con nosotros, di que te encontrabas en cualquier lado". Era evidente, sostiene Medardo Gómez, la Operación Cóndor seguía actuando.
"Mi familia entera vivió el trauma: mi hijo, entonces un niño, despertaba por las madrugadas dando gritos; en sus pesadillas veía a hombres entrando en nuestra casa para matarnos a todos. Fue necesario ponerle tratamiento médico."
Nuestro único "pecado", advierte, ha sido ayudar a los necesitados; se cometen muchas injusticias y no podemos quedar con los brazos cruzados; la Iglesia debe defender, ser parte del dolor de nuestro pueblo.
INTIMIDACIONES DE LA MAFIA CUBANOAMERICANA
Últimamente, señala, se nota mucho más la relación entre la mafia cubanoamericana residente en Miami y la derecha gobernante en El Salvador. En ocasión del reciente proceso electoral, detalla, representantes de esos grupos en los Estados Unidos vinieron a nuestro país con el objetivo de arengar e intimidar al pueblo en favor del candidato del régimen.
"Decían a la gente que si triunfaba el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), nada bueno les iba a esperar; usaron las mismas mentiras divulgadas durante años acerca de los supuestos desmanes del comunismo en Cuba, y cómo los líderes del Frente son amigos de la Isla, afirmaban, con ellos en el poder ocurriría lo mismo en El Salvador."
En los comicios, opina Medardo Gómez, triunfó el terror al comunismo sembrado en la mente de las personas durante décadas. Desde los Estados Unidos, añade, también llegaron otras amenazas: Si la izquierda ganaba en las urnas, las familias no recibirían más las remesas provenientes del poderoso país norteño, y en El Salvador incontables hogares sobreviven por ese dinero.
La Iglesia a la que sirvo se dedica a ayudar al pueblo; entonces es necesario no olvidar ni callar verdades, resume el Obispo.