El Camaján y Posada Carrilles. ¡Cáscara del mismo palo!.
REPUBLICA DOMINICANA, 27 de abril de 2011.- ¿Podría haber algunas diferencias entre Elizardo Sánchez Santa Cruz, ampliamente conocido en toda Cuba y fuera de la Isla como “El Camaján” y el terrorista Luis Posada Carriles? Conociendo los antecedentes de uno y de otro, nos atreveríamos a asegurar con toda certeza que no.
Y cuando dos o más personas tienen similitudes en sus formas de comportarse, de actuar, de pensar, estas vienen siendo especie de “cáscara del mismo palo”, refrán que se utiliza con bastante frecuencia en Dominicana y del que hasta los más pequeños conocen su significado.
En el caso especifico de Sánchez Santa Cruz y Posada Carriles no habría que hacer un ejercicio tan profundo ni tan minucioso para colegir que ambos son… eso mismo ¡cáscara del mismo palo!, aunque uno esté allá y el otro esté acá, aunque uno esté acá y el otro éste allá.
Posada Carriles es todo un señor camaján porque le saca plata a la CIA en su lucha “contra la dictadura castrista”… Pero, aparte de este para nada “honroso título”, también hay que agregarle que es el terrorista más peligroso que conoce el Caribe y América Latina.
Y no es que queramos presentarlo ante el mundo como “el lobo feroz” que trató de engullirse de un bocado a la pobre e indefensa Caperucita, es que los hechos están ahí. ¿O acaso no fue este nefasto personaje el autor intelectual del atentado que costó la vida a 76 personas inocentes en 1973 cuando ordenó explotar, en pleno vuelo, un avión de cubana?
El propio terrorista ha confesado públicamente su participación en este atentado… y a confesión de culpas, dicen en Derecho, relevos de pruebas.
Para nada ha de extrañar, entonces, que entre Posada Carriles y El Camaján haya una especie “de mancuerna”. Lo que le sucede a uno, lo siente el otro, y lo que le sucede al otro, lo siente aquél. Bueno, son cáscara del mismo, reitero.
En este sentido ninguna extrañeza fue para mí la reacción de El Camaján ante el fallo reciente emitido por la corte de El Paso, Tejas, sobre el connotado criminal y bandido Posada Carriles... Diría que El Camaján se quiso lavar las manos cuando declaró de manera descarada que “el caso de Posada Carriles se sale de la decisión nuestra, que es dentro de nuestra pequeña y querida Isla".
Como los dos son partes del mismo circo, de inmediato El Camaján, en declaraciones a la CNN, reaccionó de esta manera pese a la monstruosa y nada imparcial decisión de los magistrados para cerrar el show montado durante varias semanas. Sí claro, “se sale de la decisión nuestra”. ¡Buen payaso! ¡Buen mercenario!
Aunque naturalmente, otra cosa no era de esperar. En mi país dicen que no hay cuña como la de su propio palo. Quedó una vez más demostrado con la decisión de los jueces sobre Posada Carrilles y la actitud de su mancuerna, “el luchador por la democracia de Cuba”, Elizardo Sánchez Santa Cruz, todo “un señor paladín” en “defensa de los derechos humanos”.
Parte de la misma orquesta
Esto, claro está, para nada es de extrañar, pues como parte de la misma orquesta, siempre estos personajes afinan, porque el fin real y último es dañar, perjudicar a Cuba y a la Revolución, ya que para eso les pagan en USD.
En un portal de Internet leí que “El Camaján respeta la justicia que perdonó al terrorista Posada Carriles”. ¡Miren eso! Los bandidos, los mercenarios, los criminales, los terroristas, se buscan, se defienden, se protejan, se brindan solidaridad entre unos y otros.
O sea, que al parecer, para el director de la llamada "Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional", los derechos humanos son un asunto geográfico y por lo tanto, la gran mayoría de los 73 muertos en la voladura de un avión civil frente a las costas de Barbados, organizada en 1976 por Carriles, no eran cubanos y el caso de Fabio Di Celmo, el turista asesinado en un hotel de La Habana tras la explosión de una bomba, por el hecho de ser italiano, tampoco entra en la competencia de su "jurisdicción".
Como si fuera poco, el supuesto defensor de los llamados "presos políticos" cubanos se declaró además "respetuoso de las decisiones de los jueces si es que estos han sido designados en sociedades democráticas y bajo controles democráticos".
Curiosamente, la respuesta de El Camaján a la CNN recuerda las declaraciones expresadas por un representante del gobierno de los Estados Unidos luego que se le otorgara el perdón al asesino de
Barbados: “Respetamos el veredicto del jurado y valoramos el servicio del jurado durante este largo y difícil juicio”, dijo Dean Boyd, portavoz de la división de Seguridad Nacional del Departamento de Justicia.
Aunque, después de todo, donde no hay conciencia, donde no hay moral, donde faltan los principios, la decencia, la ética, donde no hay escrúpulos… ¿Qué otra cosa se puede esperar?
El fin para estos “paladines de la libertad y la democracia” no es que haya justicia equilibrada e imparcial, sino es que aparezcan elementos, aun sean los más reprochables criminales y bandidos, que combatan a Cuba y su Revolución.
El coro que han montado después de la absolución de Posada Carriles así lo deja claro. Solo que pierden miserablemente su tiempo. Podrán absolver a todos los criminales, terroristas, bandidos y demás alimañas juntos, lo que nunca podrán derrotar, ni arrodillar, ni doblegar, ni comprar, ni chantajear son al pueblo y a la Revolución Cubana.
Porque tanto el pueblo cubano como su Revolución, después de 50 años, siguen más sólidos, más unidos, más combativos, más firmes que nunca… y el que no lo crea, que recuerde lo que acaba de pasar en la Plaza de la Revolución con motivo del 50 Aniversario de la Victoria de Playa Girón, que significó la primera gran derrota del imperialismo en América.
El o los camajanes que quieran seguir nadando contra la corriente o predicando en el desierto, ¡adelante! Solo que ahora y siempre estarán, como los brutos, tropezando con la misma piedra, que no es otro que el pueblo cubano decidido a labrar su propio destino. A gente como Posada Carriles y El Camaján, Dios los cría y el diablo los junta. (Cubaminrex-Embacuba República Dominicana-El Observador Cibaeño)