CHILE, 19 de abril de 2007. La liberación del terrorista Luís declaró el abogado chileno Hugo Gutiérrez, uno de los denunciantes de la violación de derechos humanos por la dictadura de Augusto Pinochet, demuestra la crisis de la justicia norteamericana y los motivos por los que Washington elude suscribirse al Tribunal Penal Internacional (TPI).
El miembro de la Asociación de Juristas Latinoamericanos dijo a Prensa Latina que "en un mundo globalizado, también debería globalizarse la justicia, y no sólo el mercado".
También se pronunciaron sobre la eventual liberación bajo fianza de
Posada Carriles varios políticos, religiosos chilenos, defensores de los derechos humanos.
Patricia Silva, presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, acusó a Estados Unidos de albergar al terrorista, uno de los responsables del asesinato de Orlando Letelier, canciller del presidente Salvador Allende.
Posada Carriles, recordó, es parte de la "macabra obra de las dictaduras militares que asolaron el continente en los años 70 y 80 del siglo pasado, del Plan Cóndor".
Sabemos muy bien que el pueblo norteamericano repudia a los terroristas y violadores a los derechos humanos, pero el mundo sabe muy bien quiénes son los que dirigen los destinos de esa nación, aseveró Silva.
El presidente del Partido Comunista de Chile, Guillermo Teillier, acusó a la Casa Blanca de emplear un doble rasero al liberar a Posada Carriles, a la vez que promueve violaciones sistemáticas a la vida humana en el mundo.
La determinación de las autoridades estadounidenses judiciales "demuestra la connivencia de los tribunales de justicia de ese país en apoyar los actos criminales y terroristas que patrocina su gobierno en América Latina y a escala internacional", agregó.
Teillier puntualizó que Posada Carriles es culpable, junto a otros de
su mafia, de haber actuado en atentados materiales con pérdidas de vida en Cuba y Venezuela, entre otros países, incluida la voladura de una nave de Cubana de Aviación en 1976, que casó 73 víctimas.
Por su parte, Manuel Jaques, líder de la Izquierda Cristiana, rechazó la medida de la justicia norteamericana y recordó que -haciendo tabla rasa del derecho internacional- Estados Unidos ha rechazado la solicitud de extradición de Posada Carriles.
Planteó que la mafia cubano-americana y el propio gobierno estadounidense han negado su entrega y, además, impiden que sea juzgado en Estados Unidos.
Por su parte, el obispo metodista Isaías Gutiérrez afirmó: vemos en la liberación de Posada Carriles -un hombre que ha sembrado el terror y la muerte- señales que son una amenaza a la paz y la justicia en el mundo".
El ex presidente del Consejo de Iglesias Evangélicas Metodistas de América Latina y el Caribe dijo que es evidente que el gobierno de Estados Unidos es promotor de una cultura de la muerte y no entiende ni asimila que sólo la justicia trae la paz.
El teólogo Alvaro Ramis declaró que "los cristianos sabemos que la
vida se impondrá sobre la muerte y que los asesinos caerán en las redes de la justicia y los pueblos podrán mirar el futuro con el ejemplo de sus caídos".
Tras expresar su solidaridad con los familiares de las víctimas de Posada Carriles, opinó que su liberación es un signo de la permanente violencia de la Casa Blanca con los pueblos.
( Cubaminrex- Embacuba Chile – PL ).