Por Jean-Guy Allard
Tomado del periódico Granma,
14 de mayo de 2007
"Lo que yo quisiera es regresar y mirar este caso para poder hacerle una respuesta", balbuceó el fiscal general de Estados Unidos (EE.UU.), Alberto Gonzales, al ser interrogado por el congresista demócrata William Delahunt sobre la liberación del terrorista Luis Posada Carriles, ante la Comisión Judicial del Congreso norteamericano.
El Fiscal General de EE.UU. garantiza la impunidad al terrorista.
Casi dos años desde el caótico arresto de Luis Posada Carriles en la Florida y después de meses de procedimientos judiciales en una causa acerca de la cual su jefe, George W. Bush, es acusado de conspirar para proteger a un terrorista, Gonzales pretendió no estar al tanto de los varios aspectos del caso, para evadir las preguntas del legislador.
Apenas dejó entender que su departamento "discrepaba" ante la reciente decisión de la jueza federal Kathleen Cardone que desestimó los cargos contra el terrorista.
Gonzales murmuró que sus servicios estaban "al tanto de la decisión de la jueza", añadiendo: "Obviamente, discrepamos".
Confidente de George W. Bush, Gonzales es desde hace años el hombre de confianza del Presidente en todos los asuntos legales. Fue su Secretario de Justicia en Texas en 1997 y, después del 11 de Septiembre, le fabricó un aviso legal que dio la luz verde a prácticas de tortura luego denunciadas.
"ESTO ES SU RESPONSABILIDAD"
Arrinconado por Delahunt, el jurista multiplicó las piruetas.
"Entiendo", le contestó Delahunt después de una primera contorsión del alto funcionario bushista. "Pero esto es su responsabilidad", advirtió.
"Quiero tener cuidado acerca de lo que puedo decir públicamente", contestó Gonzales.
Delahunt insistió: "Entiendo que debe tener cuidado. Pero al mismo tiempo... ¿ usted ha realizado una revisión del caso?".
"Estoy al tanto de las circunstancias", dijo con precaución Gonzales. "Pero estoy también al tanto de que hay temas y acciones que siguen dentro del Departamento (de Justicia) que no han sido completadas. Y no quiero decir nada que pueda interferir... ".
Desde el principio de la audiencia, Delahunt exhortaba a Gonzales para que le dijera si, sí o no, había hecho, personalmente, una valoración del caso Posada.
"Estoy al tanto de este caso", le contestaba Gonzales con circunspección.
"¿Ha hecho en algún momento una valoración a ver si este individuo debe ser designado como terrorista y detenido?", preguntó el congresista.
El socio de Bush respondió sin contestar: "Lo que le puedo decir, congresista, es que estoy preocupado con lo que sé. Y hemos realizado pasos ante tribunales para tratar... ".
Delahunt no se dejó llevar por este camino: "Entiendo que han realizado pasos antes tribunales pero yo apreciaría una respuesta directa."
"¿Cuál es la pregunta?", fingió Gonzales.
El congresista le esclareció el tema: "¿Por qué usted no ha tomado medidas para designar a Luis Posada Carriles como terrorista, teniendo en cuenta la enorme cantidad de información que existe de dominio público hoy día?".
Gonzales retomó su patinaje nada artístico.
Citando el texto de la jueza Cardone que decretaba la liberación del terrorista, Delahunt, quién fuera fiscal federal antes de ser elegido al Congreso, dijo sorprenderse de los términos con los cuales ataca a las autoridades federales por su manejo del caso.
"Nunca he leído, en los 22 años que fui Fiscal, este tipo de lenguaje de parte de una Corte", aseveró.
"NECESITo MÁS INFORMACIÓN"
A fuerza de insistencia de parte del congresista, Gonzales terminó por admitir que, de acuerdo a la Ley Patriota, hubiera podido decretar terrorista a Posada, sin necesidad alguna de recurrir a un tribunal.
El Fiscal General, claramente incómodo, tuvo que confesar que la decisión de declarar a Posada terrorista es exclusivamente suya. Pero desvió cualquier otra precisión: "Acerca del por qué esto no ocurrió, necesito más información".
Delahunt advirtió: "Esto (lo de Posada) no es susceptible de ser delegado a nadie. Y espero que usted dará al tema una mirada —una dura mirada, ahora".
Gonzales dejó entonces entender que regresaría ante el Comité con las explicaciones requeridas.
En los últimos días, Delahunt se dirigió en una carta a Gonzales y al presidente de EE.UU., George W. Bush, para exigir explicaciones sobre la liberación de Posada por la jueza Cardone, nombrada por Bush.
"La excarcelación del señor Posada pone en tela de juicio nuestro compromiso de luchar contra el terrorismo y suscita preocupación acerca de una doble moral en nuestro trato hacia los terroristas. Su certificación y detención habría demostrado de manera convincente que nuestro Departamento de Justicia procura que todos los terroristas respondan ante la justicia por sus crímenes", escribió el legislador de Massachussets.