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3.
AFECTACIONES EN LA ESFERA DE LA SALUD, LA ALIMENTACIÓN, LA EDUCACIÓN
Y LA CULTURA. (continuación)
3.4
CULTURA.
Durante más de cuarenta años, el bloqueo ha privado a los
pueblos norteamericano y cubano de los mensajes de alto valor estético
de lo mejor de la cultura de ambas naciones, al limitar o prohibir la
presencia en Cuba y los Estados Unidos de los principales exponentes de
su arte y literatura. Las consecuencias negativas provocadas por la aplicación
de estas absurdas sanciones a los programas de desarrollo cultural llevados
a cabo por el Gobierno cubano han sido importantes.
Las afectaciones en este sector se reflejan, entre otros aspectos, en
la imposibilidad de acceder al mercado de bienes y servicios culturales
de los Estados Unidos para adquirir los insumos necesarios para la creación
y la enseñanza artística, así como para el funcionamiento
de las industrias culturales. También se aprecia en el impedimento
del disfrute del ejercicio de los derechos intelectuales de nuestros creadores
y en la exclusión de Cuba de reuniones hemisféricas de Ministros
de Cultura.
Una de las más ridículas medidas aplicadas por el Gobierno
estadounidense es la prohibición a los artistas cubanos de realizar
presentaciones de carácter comercial en ese país. A los
artistas cubanos no les está permitido firmar contratos comerciales
de trabajo en los Estados Unidos y por tanto, recibir honorarios por sus
actuaciones, ni aún en beneficio de la entidad que los representa,
pese al interés de empresarios, productores e instituciones de
comercializar la producción cultural y artística cubana.
Este mercado fue históricamente un espacio habitual de presentaciones
de los músicos cubanos y un marco fundamental de confrontación
artística de alta relevancia para su promoción y producción
discográfica. Solo en el período que media entre mayo del
2002 y abril del 2003, se realizaron 497 actuaciones en los Estados Unidos
por 32 unidades artísticas cubanas, las que, acorde con su nivel,
calidad y capacidad de convocatoria, debieron haber recibido más
de 13 millones de dólares.
El derecho de autor y el pago por este concepto es reconocido por casi
todos los países del mundo. Sin embargo, los intelectuales cubanos
se ven privados de este derecho en los Estados Unidos, dadas las restricciones
del bloqueo.
A pesar de que en 1994 el Congreso norteamericano modificó la Ley
para el “libre comercio de ideas”, a través de la Enmienda
Berman, por medio de la cual se reconoce que los compositores cubanos
pueden beneficiarse del pago del derecho de autor por la interpretación
pública de sus obras y por su difusión en la radio, las
entidades norteamericanas mantienen la negativa a establecer negociaciones
o relaciones de trabajo con nuestros editores.
Debido a esta situación, los pagos a los creadores cubanos se encuentran
congelados en bancos norteamericanos y se han puesto ilegítimamente
a disposición de las sociedades de autores de Estados Unidos, lo
que priva a sus verdaderos dueños de su disfrute.
Por otra parte, los bancos norteamericanos retrasan las transferencias
de fondos al amparo de la mencionada ley, con el pretexto de evitar el
riesgo de cometer una violación de las regulaciones establecidas
por el bloqueo y verificadas por la OFAC, con la consiguiente pérdida
en su valor monetario.
Una afectación de particular significación es la inexistente
participación institucional cubana en el mercado norteamericano
del arte. No es posible asistir a subastas como las de Christie’s
y Sotheby’s, ni a Ferias de Arte como las de Art Miami y Art America,
ni se pueden presentar exposiciones comerciales. Si se toma en cuenta
que en este país se encuentran las Galerías y Ferias de
mayor relevancia mundial, son incalculables los perjuicios a nuestros
creadores al quedar marginados.
Autores cubanos de reconocido prestigio internacional se han visto imposibilitados,
en gran medida, de ser publicados en los Estados Unidos, lo que ha producido
un significativo daño cultural y económico, no siempre cuantificable.
El mercado del libro de habla hispana resulta uno de los más relevantes
en ese país. Quedar fuera de ese mercado, o participar en él
de forma limitada debido a las inmensas trabas burocráticas, arancelarias
y de transportación, provoca que nuestros libros queden excluidos
o no sean competitivos.
Las relaciones comerciales emprendidas con potenciales distribuidores
del libro cubano, han sido igualmente perjudicadas. Son notorias las presiones
y sanciones aplicadas a contrapartes estadounidenses e incluso de terceros
países, que afectan sus relaciones y participación en eventos
relacionados con el libro, como es la Feria de Miami. Ejemplo de ello,
es la cancelación de las negociaciones de publicaciones con destino
a Miami a través de la firma Lecturum, cuya sede matriz está
ubicada en México.
El aumento de los precios de los insumos que la industria del arte necesita
importar, dada la imposibilidad de adquirirlos en el mercado norteamericano,
y la consiguiente elevación de los fletes de transportación,
tienen particulares efectos sobre la cultura nacional.
De esta afectación no está eximido ninguno de los sectores
de la intelectualidad cubana. Entre los casos más significativos
se encuentra el Ballet Nacional de Cuba, institución de reconocido
prestigio internacional, que no puede adquirir en los Estados Unidos las
zapatillas, vestuario y otros productos necesarios para las escenografías
y atrezzo, lo que genera dificultades en sus presentaciones e importantes
erogaciones financieras adicionales.
Para el Fondo Cubano de Bienes Culturales, el impacto del bloqueo en las
importaciones de la empresa constituye uno de sus principales problemas.
Un ejemplo ilustrativo es la compra de cristales Spectrum utilizados por
los artesanos vitraleros en la fabricación de lámparas,
mediante técnicas tradicionales de cristal emplomado, así
como en otras labores de decoración y ambientación. El cristal
opalino para lámparas se puede adquirir a 12.00 dólares
el metro cuadrado en el mercado estadounidense, mientras que, por ese
mismo tipo de cristal, se debe pagar 41.00 dólares en Italia o
36.00 dólares en España.
Esta misma afectación se produce en productos como pinturas, óleos,
acrílicos, materiales para preparar soportes como Gessos, telas
como lienzos de lino, de algodón, imprimados o crudos, pinceles,
brochas, barnices, y otros.
Cuba ha perdido importantes distribuidores de otros países, a partir
de la absorción de tales empresas por entidades estadounidenses.
Tal es el caso de las pérdidas financieras sufridas por la empresa
discográfica cubana EGREM, al tener que sustituir su canal de distribución
en España. Esto se debió a que la empresa Distrimusic S.A.
fue absorbida por la Warner, que no está dispuesta a seguir trabajando
con Cuba.
Los obstáculos para el acceso al arte cubano de los coleccionistas
de los Estados Unidos, afectan no solo a Cuba, sino también a los
ciudadanos de ese país. Muchos “dealers” y galeristas
podrían prestigiar sus colecciones con arte cubano, e incluso,
abrir nuevos circuitos comerciales a partir del talentoso y amplio movimiento
de plásticos y artesanos cubanos. Pero, por las limitaciones que
impone el bloqueo a ese mercado, dicho acceso debe realizarse a través
de terceros, con las consiguientes dudas e incógnitas sobre la
autenticidad de la obra y la legalidad de su pertenencia.
Otra de las afectaciones más visibles es que la OFAC prohíbe
a ciudadanos norteamericanos entrar en coproducciones cinematográficas
con cubanos. De modo similar, esa oficina prohíbe a ciudadanos
de ese país entrar en coproducciones de terceros países
para la producción de materiales informativos que involucren transacciones
con Cuba o nacionales cubanos. Esta proscripción ha resultado particularmente
negativa para el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos
(ICAIC), debido a la imposibilidad de brindar servicios a varias producciones
fílmicas que debieron rodarse en Cuba.
Un proyecto sobre la vida del célebre escritor norteamericano Ernest
Hemingway tuvo que ser desestimado, ante las prohibiciones del bloqueo,
lo que impidió el ingreso a entidades cubanas de 3 millones de
dólares.
Por igual motivo, otro proyecto que abordaría la vida de una figura
histórica del continente americano fue desestimado porque, según
se alegó, el “clima hostil” de los Estados Unidos hacia
Cuba implicaría riesgos para los participantes. Su presupuesto
financiero sería de alrededor de 50 millones de dólares,
y se estima que veinticinco de estos podrían haber sido beneficios
para Cuba.
Pese a los efectos adversos del bloqueo, el desarrollo cultural del pueblo
cubano no se ha detenido en estos cuarenta y cuatro años. El Gobierno
cubano, consciente de que una cultura general e integral dignifica y libera
cada vez más las potencialidades creativas del ser humano, ha iniciado
en los últimos años varios programas que elevarán
los conocimientos culturales de su pueblo a niveles insospechados.
Sin cultura no hay libertad posible. La certeza de ese pensamiento, que
no se limita a la cultura artística, sino que implica el concepto
de una cultura general integral, incluyendo la preparación profesional
y conocimientos elementales de una amplia gama de disciplinas relacionadas
con las ciencias, las letras y las humanidades, alienta hoy los esfuerzos
del país.
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