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5.
PERJUICIOS OCASIONADOS AL INTERCAMBIO ACADÉMICO, CIENTÍFICO,
CULTURAL Y DEPORTIVO ENTRE EL PUEBLO CUBANO Y EL NORTEAMERICANO.
El
libre intercambio académico, científico, cultural y deportivo
entre los pueblos, es un derecho ampliamente reconocido por la comunidad
internacional. Ningún pueblo, como el cubano y el norteamericano,
se ha visto sometido a tantas limitaciones en este ámbito.
La restricción a la libertad de viajes, mediante las sanciones
y las amenazas contra los ciudadanos estadounidenses que desean visitar
a Cuba, así como la negación de visas a científicos,
artistas, deportistas y otras personalidades cubanas, son las medidas
más usadas para frenar este intercambio.
Existe un sinnúmero de regulaciones que impiden viajar a Cuba a
los ciudadanos norteamericanos. Las sanciones establecidas por la violación
de dichas regulaciones pueden llegar a una sentencia de 10 años
de privación de libertad, multas de un millón de dólares
para las corporaciones y 250 mil para particulares. También pueden
ser aplicadas sanciones civiles de hasta 55 mil dólares por cada
violación.
Lo absurdo de esta política se ilustra en el siguiente ejemplo:
En noviembre del 2002 en Honolulu, se celebró la Asamblea Anual
de la Asociación Americana de Agencias de Viajes (ASTA). Dicho
foro incluyó un Seminario sobre el potencial de los viajes de estadounidenses
a Cuba. El Vicepresidente de ASTA, Sr. Paul Ruben, declaró a la
prensa que “ASTA nunca había llevado a cabo un programa que
estuviese tan regulado. Los participantes tuvieron que firmar planillas
declarando que ellos entendían que viajar a Cuba estaba sujeto
a severas restricciones”. Este seminario solo tenía propósitos
educacionales e informativos.
Asimismo, con la clara intención de evitar que el pueblo norteamericano
conozca la verdad sobre Cuba, se imponen restricciones para la entrada
a los Estados Unidos de personalidades cubanas. Las visas pueden ser denegadas,
se producen demoras en su entrega y se imponen procedimientos administrativos
que implican una mayor dificultad en los trámites para aquellos
que las soliciten (entrevistas personales a los solicitantes, petición
de huellas dactilares, incremento en el pago por los nuevos trámites,
entre otras).
Cada día un número mayor de ciudadanos y congresistas norteamericanos
manifiestan su desacuerdo con esta política. Sin embargo, la actual
Administración no solo la mantiene vigente, sino que la recrudece.
Por otra parte, cuando un número creciente de instituciones educacionales
de los Estados Unidos venía viajando a la Isla, el Gobierno estadounidense,
en su escalada agresiva contra Cuba, anunció el pasado 24 de marzo
nuevas medidas para restringir aún más estos intercambios.
En virtud de ello, por ejemplo, los padres de jóvenes estadounidenses
que pretendan estudiar en Cuba, tendrán que obtener una licencia
especial para visitar a sus hijos.
¿Resulta acaso racional esta política? ¿A quién
favorece la misma más allá de a la extrema derecha norteamericana
y a la mafia terrorista de origen cubano de Miami?
A continuación se mencionan solo algunos casos que ilustran lo
anterior.
No les fue otorgado el visado a los artistas cubanos nominados a los premios
Grammy Latino 2002. Músicos de la talla de Chucho Valdés,
Lázaro Ross, el Grupo Sampling y Equis Alfonso, no pudieron participar
en la ceremonia de premiación, lo cual es inexplicable si se considera
que algunos de ellos habían viajado en varias ocasiones a los Estados
Unidos.
Se han dado casos en que Estados Unidos otorga visas a conjuntos artísticos,
sin concederle permiso a alguno de sus integrantes. Ejemplo de ello es
lo ocurrido con la prestigiosa orquesta Aragón, invitada a realizar
una gira por varias ciudades de ese país, y que incluso hiciera
una presentación en la sede de las Naciones Unidas, sin que se
le concediera la visa a los músicos Roberto Espinosa y Rafael Lay,
siendo este último, el Director de la agrupación.
Es importante tener en cuenta que en el competitivo mercado del arte,
los espacios para las presentaciones, las reservaciones de viajes y hospedajes,
los contratos de la infraestructura necesaria, entre otros, exigen desembolsos
previos por parte de los agentes y promotores. Las dificultades para garantizar
la presencia de los artistas en los escenarios pactados, con meses y hasta
años de antelación, significan un riesgo enorme en el caso
de los artistas cubanos, pues jamás pueden garantizar con seguridad
su presencia en los lugares previstos, ante la eterna amenaza de que las
visas no sean otorgadas o se concedan con retraso.
Esto, por supuesto, provoca la reticencia de los agentes a la hora de
planificar giras para los artistas cubanos, pues aún cuando estos
sean altamente codiciados en determinados circuitos, festivales, y demás
escenarios, la posibilidad de incurrir en pérdidas de recursos,
limita de manera creciente el interés de los agentes y organizadores
de eventos.
El guitarrista estadounidense Ry Cooder, uno de los artífices del
éxito internacional de Buena Vista Social Club, se vio obligado
por su gobierno a suspender la colaboración con músicos
cubanos. El gobierno del Presidente George W. Bush le prohibió
volver a trabajar con músicos del país antillano y le impuso
una multa de 100 mil dólares, de acuerdo con lo estipulado por
el bloqueo. Cooder trabajó con artistas cubanos como Compay Segundo,
Omara Portuondo, Eliades Ochoa e Ibrahím Ferrer, ganadores de un
Grammy por Buena Vista Social Club y nominados a los Oscar gracias al
documental homónimo del cineasta alemán Win Wenders.
¿Cuáles son las razones que justifican que las autoridades
norteamericanas se arroguen el derecho de censurar la música y
el arte mundial al que sus ciudadanos pueden acceder? ¿Cómo
es posible que sus pretensiones de dominación hegemónica
impidan el disfrute del derecho al intercambio cultural, científico,
técnico y educativo entre los pueblos de Cuba y de los Estados
Unidos, refrendado en numerosos instrumentos internacionalmente reconocidos
de derechos humanos?
En el caso del deporte, en apenas 11 meses, se negaron las visas a 39
deportistas que debían participar en cinco eventos internacionales,
entre los que se incluía el Campeonato Mundial de Baloncesto Masculino,
de diciembre del 2002 en Puerto Rico, y la Copa Mundial de Lucha Libre,
de abril del 2003.
A científicos cubanos se les ha denegado más de diez solicitudes
de visas en solo un año. Por ejemplo, al Dr. Luis Herrera, Director
General del prestigioso Centro de Ingeniería Genética y
Biotecnología, no se le otorgó la visa de entrada a Estados
Unidos para participar en dos eventos sobre vacunas, incluyendo la “Conferencia
Internacional sobre vacunas e inmunización”, organizada por
la Organización Panamericana de la Salud.
La demencia irracional en la aplicación de estas sanciones llega
a tal extremo, que afectan incluso a la Organización de las Naciones
Unidas. Baste señalar la negativa de otorgar visa a Eusebio Leal,
Historiador de la Ciudad de La Habana, quien había sido invitado
por el Sr. Koffi Annan, Secretario General de la ONU, para participar
en un encuentro con todos los Embajadores de Buena Voluntad y Mensajeros
de la Paz, distinción que Leal ostenta.
Igualmente sucedió con la participación de otros funcionarios
y diplomáticos cubanos en eventos internacionales, en sedes radicadas
en territorio estadounidense. El 13 de mayo del 2003, fue denegada la
visa para participar en la reunión del Consejo del Fondo para el
Medio Ambiente Mundial (GEF), al Director de Colaboración Internacional
del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, y a una
especialista de la misma Dirección. El primero, debía representar
los intereses de los 16 países de la Circunscripción del
Caribe en el Fondo, habida cuenta de que Cuba es el Miembro por dicha
Circunscripción.
El endurecimiento de la política de sanciones de la actual administración
norteamericana en materia de viajes a Cuba, ha estado marcado por el envío
de centenares de cartas por parte del Departamento del Tesoro, la aplicación
de cientos de multas y el acoso e intento de enjuiciamiento a ciudadanos
norteamericanos residentes en los Estados Unidos, por “presunta
violación del bloqueo contra Cuba” y de las prohibiciones
de viaje.
La OFAC constantemente amenaza y hostiga a instituciones y organizaciones
que tienen previsto visitar Cuba. Se conoce de innumerables presiones
ejercidas sobre ONGs que cuentan con la licencia para viajar, para que
se subordinen a los intereses anticubanos del Gobierno. También
dilatan los procesos de otorgamiento de licencias, o niegan su otorgamiento,
como método de presión.
El ejemplo más reciente, es el de la ONG norteamericana “Population
Services Internacional” (PSI), que desarrolla tres proyectos de
colaboración de conjunto con el Centro Nacional de Prevención
del SIDA del Ministerio de Salud Pública de Cuba y con ONUSIDA.
Los proyectos se dirigen al mercadeo de condones a nivel nacional, y las
campañas de promoción y divulgación para la prevención
de la enfermedad.
La PSI logró renovar su licencia con el Departamento del Tesoro
en abril del 2003, bajo la condición de que la cooperante del proyecto,
Pamela Rita Faura, quien radicaba temporalmente en Cuba como parte del
mismo, solo permanezca en territorio nacional dos semanas al mes. Esto
la obliga a viajar continuamente a países cercanos y retornar a
Cuba posteriormente, para darle seguimiento a su trabajo. El objetivo
de la medida es forzar a esta ONG a retirarse de nuestro país,
ante los gastos de viaje en que incurren como resultado de esta medida.
La continuada
aplicación de la política de bloqueo por el Gobierno de
los Estados Unidos, constituye un claro desafío a la mayoritaria
opinión pública norteamericana y a los valores compartidos
por la comunidad de naciones, en lo que a intercambios culturales, académicos,
científicos y deportivos se refiere.
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