

Intervención de la delegación de Cuba en el debate anual sobre los derechos del niño. (10 de marzo de 2010)
Sr. Presidente:
Han transcurrido 20 años desde la adopción de la histórica Convención de los Derechos del Niño, documento ratificado universalmente con la sola excepción de dos Estados. A pesar de ello, el disfrute de los derechos humanos para la gran mayoría de los niños y niñas en el mundo continúa siendo una quimera.
Millones de niños y niñas son víctimas del hambre, la pobreza, la desigualdad y la exclusión social.
Mientras que en el mundo se invierten cifras astronómicas en publicidad comercial o en la producción de cosméticos, y se gasta más de un millón de millones de dólares anualmente en armamentos, 1000 millones de niños y niñas carecen de uno o más servicios esenciales para la supervivencia y el desarrollo; 148 millones de menores de 5 años en los países en desarrollo tienen bajo peso para su edad; 101 millones no acuden a la escuela primaria; 8.8 millones mueren anualmente antes cumplir 5 años, y 4 millones de recién nacidos mueren durante su primer mes de vida.
Millones de menores en nuestro planeta se ven obligados a trabajar, la mayoría de ellos por muy bajos salarios y sin protección. Otros son víctimas del tráfico de órganos, la pornografía y la prostitución infantil, la violencia y la explotación sexual.
Son los niños y las niñas los principales afectados en la actual coyuntura de crisis económica y financiera global. Son ellos las principales víctimas en las situaciones de conflicto armado. Son también quienes más sufren las consecuencias de los desastres naturales, agravados por el cambio climático.
Sr. Presidente:
Esta situación de la infancia compromete seriamente el futuro de la humanidad. Se requiere de voluntad política para enfrentar estos problemas, y emprender acciones urgentes para darles solución. En este contexto, un elemento indispensable es la promoción de la cooperación y la solidaridad internacionales, a fin de apoyar los esfuerzos nacionales en favor de la infancia, en particular en los países en desarrollo.
Cuba, a pesar de su condición de país en desarrollo, sometido a un férreo bloqueo económico, comercial y financiero por más 50 años, ha logrado mucho en favor de su infancia.
El establecimiento con el triunfo de la Revolución de un sistema social verdaderamente justo y equitativo para todos, ha permitido alcanzar importantes logros y hacer realidad el pleno disfrute de los derechos humanos para todos los niños y las niñas.
En Cuba, ningún niño muere de hambre, ni existen niños de la calle. Ningún menor se ve forzado a tener que trabajar para buscar su sustento o el de su familia. Ninguno sufre de discriminación.
En Cuba no existe un niño o niña que no tenga escuela. El Estado ha cubano ha creado las condiciones necesarias para garantizar una educación de calidad para todos, de cobertura universal y gratuita en todos los niveles de enseñanza. La salud también está garantizada a través de un Sistema Nacional totalmente financiado por el Estado. Por solo citar un ejemplo, antes de 1959 la tasa de mortalidad infantil en Cuba era de 60 por mil nacidos vivos, hoy esa esa cifra es de solo 4.7.
A pesar de ser un país pobre y asediado, Cuba brinda su cooperación solidaria a otros pueblos del mundo, compartiendo lo que tiene, y ofreciendo su modesta contribución al disfrute de los derechos humanos de los niños y niñas de otros pueblos del mundo.
Cuba llama a la comunidad internacional a aunar esfuerzos para salvar a la infancia y asegurar a nuestros hijos e hijas un futuro mejor.
Muchas Gracias.