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Nota verbal de Cuba sobre “Acceso a la Medicación en el contexto de pandemias como las del VIH/SIDA, Tuberculosis y Malaria”.

La Misión Permanente de Cuba ante la Oficina de las Naciones Unidas y otros Organismos Internacionales con sede en Suiza saluda a la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y tiene el honor de hacer referencia a la nota de esa Oficina, fechada el 21 de noviembre del 2007, mediante la cual se invita a los Gobiernos a presentar opiniones u observaciones, en virtud de la decisión 2/107 del Consejo de Derechos Humanos, relativa al acceso a la Medicación en el contexto de pandemias como las del VIH/ SIDA, Tuberculosis y Malaria.

Cuba considera que el disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental es un derecho humano fundamental y, en consecuencia, concede una gran importancia a la lucha contra el VIH/SIDA, la Tuberculosis y la Malaria a todos los niveles y en todas partes del mundo, y apoya con firmeza la necesidad de que se garantice el tratamiento y acceso universal a las medicinas y a las tecnologías médicas necesarias para enfrentar estos flagelos, a todas las personas afectadas y enfermas, sin discriminación de ningún tipo.

Cada año, estas tres enfermedades cobran la vida de más de seis millones de personas, y esa cifra va en aumento. Así, por ejemplo, en el 2005, 8.8 millones de personas en el mundo enfermaron de tuberculosis y 1.6 millones murió a causa de esta enfermedad prevenible, que detectada tempranamente y con tratamientos adecuados puede llegar a la cura.

También cada año, entre 350 a 500 millones de personas contraen la malaria, enfermedad que causa la muerte a más de 1 millón de personas al año, el 90 % de ellas vive en África, y son, en su mayoría, niños menores de 5 años. Para la mitad de la población mundial, la malaria supone una enorme carga económica, social y sanitaria, que perpetúa la pobreza, obstaculiza el desarrollo y reduce la inversión.

El VIH/SIDA constituye un problema mundial de primer orden. Se estima que 38,6 millones de personas en todo el mundo vivían con el VIH a final de 2005; que en el curso de ese año 4,1 millones de personas contrajeron la infección, y que 2,8 millones perdieron la vida a causa del SIDA[1].

En general, y a pesar de que ningún país está exento de sufrir el VIH/SIDA, sólo unos pocos, básicamente los países ricos, han logrado reducir la mortalidad con medicamentos de alto e irracional precio. Otros muchos, en su inmensa mayoría los más pobres, asisten a una pavorosa reducción de la expectativa de vida de sus pueblos, y a un decrecimiento demográfico que los podría llevar a la extinción.

Esta pandemia se expande fundamentalmente entre la población más pobre, marginada, sin servicios de educación y de salud. Se concentra cada vez más en países con condiciones económicas y sociales adversas, y en particular en los grupos de alto riesgo de la población urbana que viven en la miseria y la marginalidad, entre los que prolifera la prostitución, la drogadicción y otros fenómenos destructivos.

Más de dos tercios de las personas que sufren del VIH/SIDA en el mundo viven en África. África subsahariana sigue siendo la región más afectada con 4,7 millones de personas infectadas. Sin embargo, distante está de ser la región más atendida. En la actualidad, en esta zona, solo uno de cada seis personas (17%) que lo necesita, recibe la terapia antirretrovírica.

No en mejores condiciones se encuentra África meridional. En esta subregión viven casi una de cada tres personas infectadas por el VIH en todo el mundo. Se estima que en 2005 fallecieron por SIDA 930 000 adultos y niños en África meridional, lo cuál representa un tercio de todos los fallecimientos por SIDA a nivel mundial.

Cuba, aunque en otras proporciones, también ha sido afectada por esta enfermedad. Desde inicios de la epidemia y hasta el 21 de Agosto del 2007 se han reportado 8 847 personas infectadas con VIH, de ellos 3 387 han enfermado de SIDA. Han fallecido un total de 1 643 personas, de las cuáles, 1 534 ha resultado víctimas directas de la enfermedad. En estos momentos viven en Cuba 7 204 personas con VIH/SIDA.

Atendiendo a estos índices, la epidemia en Cuba es catalogada como de bajo nivel y la prevalencia de personas infectadas entre 15 y 49 años se estima en 0,09 %, la más baja de las Américas, y una de las más bajas del mundo.

Cuba, sujeta a un férreo bloqueo económico, comercial y financiero llevado a cabo por los Estados Unidos con lamentables consecuencias para la salud del pueblo cubano, y a pesar de tener limitado el acceso a los nuevos medicamentos que se producen en el mundo porque los fabrican empresas norteamericanas o sus subsidiarias, continúa conteniendo esta pandemia.

Para ello, en 1986 fue implementado un Programa Nacional para la Prevención y Control del VIH/sida, que fue insertado en la Atención Primaria de Salud e integra los componentes de educación-prevención, diagnóstico-investigaciones, vigilancia epidemiológica y atención-cuidados.

El adecuado funcionamiento de este Programa ha garantizado una atención integral a portadores y enfermos, tratamiento gratuito con antirretrovirales a todos los enfermos que lo necesiten, centros de atención médica especializada para los casos que lo requieren, y lucha sin descanso por la más plena integración social con todos los derechos y sin discriminaciones de las personas infectadas.

Existe un plan de monitoreo y evaluación de la respuesta que incluye indicadores específicos en las áreas de vigilancia epidemiológica, atención médica, educación e investigaciones en los diferentes niveles.

Se prioriza la lucha contra el VIH/SIDA dentro del Sistema de Salud, el cual es gratuito y asequible para el 100% de la población cubana y está enmarcado dentro del plan de desarrollo nacional general.

El Sistema Nacional de Salud garantiza el acceso a los servicios médicos del 100% de la población, lo que asegura el alcance nacional y su representatividad en todas las provincias, municipios y localidades del país, donde existen las condiciones para el tratamiento y cuidado de los afectados con el VIH/sida que se integran dentro de este sistema.

Se garantiza el acceso de la totalidad de afectados cubanos por el VIH, que lo requieran, a tratamientos adecuados, para lo cual ha sido decisiva la experiencia de más de 4 décadas en la producción de medicamentos genéricos, donde se incluye el AZT desde 1989. El país produce 6 medicamentos antiretrovirales que, junto a otros que se adquieren a través de fuentes procedentes de la colaboración extranjera, han permitido garantizar el tratamiento antiviral gratuito al 100% de las personas que lo necesitan. Un total de 2 929 pacientes están recibiendo tratamiento antiretroviral y no existen casos pendientes de tratamiento.

A través de las instituciones de salud se brinda atención gratuita a los factores sociales, educacionales, preventivos, psicológicos, médicos y terapéuticos que incluyen el tratamiento antiretroviral y de las enfermedades oportunistas.

Cuba, haciendo prevalecer la máxima de todos los derechos humanos para todos y en función de establecer la equidad, ha garantizado mediante el Programa Nacional de Prevención del VIH/SIDA, las mismas oportunidades de información, educación, participación y atención a la población general, los grupos identificados como vulnerables a la epidemia: jóvenes, hombres que tienen sexo con otros hombres, mujeres, personas viviendo con el VIH y personas que practican el sexo transaccional, entre otros.

Las leyes, reglamentos y otras medidas disponen la garantía para que las personas afectadas por el VIH no reciban ningún tipo de discriminación y puedan disfrutar los mismos derechos que cualquier otro ciudadano, educación gratuita, seguridad social, trabajo, participación en todas las actividades que sus condiciones físicas e intelectuales le permitan.

Se ha desarrollado una estrategia educativa que establece como líneas de trabajo la capacitación, comunicación, consejerías cara a cara, telefónica y anónimas, investigaciones y mercadeo de condones. La metodología de educación de pares se aplica en todo el país en diferentes escenarios (escuelas, comunidad, PVVIH).

Todas las PVVIH, como parte de la atención, reciben un entrenamiento que los prepara para vivir con VIH/SIDA a través de un programa de actividades participativas que abordan, entre otros, temas de sexualidad, impacto del diagnóstico, asertividad y autoestima, autocuidado, adherencia, nutrición, legalidad, derechos y deberes, estigma y discriminación asociados al VIH.

En Cuba se garantiza el acceso de toda su población a sangre segura. Se certifica el 100 % de las más de 600 mil donaciones voluntarias anuales. Sólo 13 casos han adquirido la infección por esta vía.

La cobertura y calidad de la atención prenatal en la Atención Primaria de Salud ha permitido que desde 1987 se realice prueba de VIH, con consentimiento informado, a todas las gestantes y la atención especializada durante todo el embarazo de aquellas que, siendo seropositivas, deciden tener hijos. Como resultado, la transmisión materno- infantil continúa siendo muy baja. En 20 años de epidemia sólo han ocurrido 28 casos de transmisión madre-hijo.

Igualmente se implementó la prevención de la transmisión perinatal (madre a hijo), garantizando pruebas voluntarias al total de las embarazadas, y tratamiento antirretroviral y demás medidas recomendadas por ONUSIDA a las positivas. Solo 8 casos se han infectado por esta vía desde que empezó la pandemia, lográndose un índice de cero transmisión madre-hijo desde 1997.

Con el programa de tratamiento antiretroviral iniciado en el 2001 se logró la disminución de la mortalidad a partir del 2002 y desde el 2005 se mantiene estable este indicador. A partir del 2004 disminuye el número de enfermos de SIDA.

La plena participación de la sociedad civil, los jóvenes, mujeres, grupos de población expuestos a riesgo y las personas que viven con VIH/SIDA en todas las etapas de la respuesta desde la planificación, la ejecución hasta la supervisión y la evaluación se ha desarrollado con la implementación de proyectos específicos para cada grupo, creando los equipos técnicos dentro de ellos, desarrollando la educación de pares y propiciando espacios de análisis entre los representantes de estos grupos, el sector público y el gobierno.

Los resultados alcanzados por Cuba en materia de salud, no sólo resultan evidentes en el enfrentamiento del SIDA, también lo son en la lucha contra otras muchas enfermedades prevenibles como la Malaria y la Tuberculosis. Así, por ejemplo, el último caso de Malaria en Cuba fue reportado en 1967, con lo cuál en el 2007 estamos celebrando los 40 años de su erradicación.

En relación con la Tuberculosis, Cuba es considerada entre los países de la región de baja prevalencia, con una tasa de incidencia inferior a los 24 por 100 mil habitantes. En el año 2006 esta tasa logró ser reducida a 6.4 por 100 mil habitantes, con lo cuál Cuba está cerca de alcanzar el índice, de 5 por 100 mil, establecido por la Organización Mundial de la Salud para declarar la eliminación de la enfermedad como problema de salud.

Cuba considera igualmente que la lucha contra estas enfermedades requiere del compromiso y voluntad política no sólo de los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales, el Programa de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA, sino también de las grandes empresas transnacionales productoras de medicamentos y equipos médicos para la atención de esta enfermedad, para hacer dichos medicamentos accesibles a todos los enfermos, desarrollando al máximo la cooperación internacional y un profundo sentimiento de solidaridad humana, por encima de intereses de lucro.

Los medicamentos para luchar contra estas enfermedades no deben estar protegidos por patentes que limiten el acceso de los infectados a los mismos. No se debe lucrar con la vida de los seres humanos.

La deuda externa de los países más pobres debe ser cancelada, sin condicionamientos; la misma ya ha sido pagada con creces por los países en desarrollo. Parte de los recursos liberados de esta enorme carga podrían ser destinados en estos países a la lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria.

Cuba considera que la existencia de un orden internacional injusto, sobre todo en la esfera económica, condiciona y facilita la rápida y desigual diseminación de estas enfermedades, las cuales afectan de manera desproporcionada a los países más pobres y atrasados del planeta. Sin justicia social y la necesaria solidaridad internacional, el mundo no será capaz de sobrevivir estos males.

El Gobierno de la República de Cuba, como parte de programas de cooperación en la salud con otros países en desarrollo, ha propuesto y de hecho ha venido participando en el desarrollo de programas de asistencia médica para los países más pobres y con mayor presencia de estas enfermedades.

Cuba reitera su disposición para participar en un esfuerzo conjunto internacional para combatir el VIH/SIDA, esfuerzo que necesariamente conlleva el acceso a la medicación necesaria, como uno de los elementos fundamentales para alcanzar gradualmente la plena realización del derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental.

La Misión Permanente de Cuba ante la Oficina de las Naciones Unidas y los Organismos Internacionales con sede en Ginebra, aprovecha la ocasión para reiterar a la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos el testimonio de su más alta consideración.

Ginebra, 11 de diciembre del 2007

 

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