

La Misión Permanente de Cuba ante la Oficina de las Naciones Unidas y las Organizaciones Internacionales con sede en Suiza saluda atentamente a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y tiene el honor de referirse a la Nota G/SO 234(16) en relación con las resoluciones 61/116, 61/117, 61/118, 61/119, 61/120, de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que abordan las violaciones del Derecho Internacional Humanitario y de los derechos humanos perpetradas por Israel en los territorios árabes ocupados, incluyendo Palestina y el Golán sirio.
Cuba concede una gran importancia a los esfuerzos que han sido desplegados en el marco del sistema de las Naciones Unidas para promover el derecho del pueblo palestino a constituir su propio Estado, con Jerusalén Oriental como su capital, y para que se ponga fin a la ocupación israelí de territorios árabes, como las Alturas del Golán sirio. Las Naciones Unidas han acumulado una larga lista de resoluciones e informes sobre este tema. La creación misma del Comité sobre Palestina en 1975, fue el resultado de la preocupación de la comunidad internacional por la búsqueda de una solución impostergable, justa y permanente que condujese a la restitución de los legítimos derechos del pueblo palestino.
Lo que sucede actualmente en los territorios árabes ocupados es sin lugar a dudas una forma de terrorismo de Estado contra personas que solo exigen y demandan justicia y el ejercicio de sus derechos inalienables, incluido el de construir su propio Estado independiente. Israel, como potencia ocupante debe poner fin a su agresión y al castigo colectivo que aplica a la población civil palestina. Debe cumplir con sus obligaciones en virtud del Derecho Internacional Humanitario, incluida la Cuarta Convención de Ginebra.
Decenas de civiles, incluidos niños, mueren cada día. Persisten las detenciones arbitrarias de líderes, parlamentarios y personalidades palestinas, y se retoma la práctica de asesinatos selectivos que se anuncian públicamente, sin que los supuestos adalides de la lucha contra el terrorismo y la democracia tomen medidas concretas para detener estos crímenes y apenas realizan cuidadosas y timoratas críticas.
El Muro de Separación edificado por Israel en el Territorio Palestino Ocupado, incluida Jerusalén Oriental y sus alrededores, constituye otra de las más graves violaciones al Cuarto Convenio de Ginebra de 1949 que haya conocido la historia. Hasta el momento, este muro ha dejado a más de 20 mil palestinos sin medios de vida y patrimonio. Ha arrasado con miles de hectáreas de terrenos y pozos de agua en Cisjordania, lo que significará, de facto, la confiscación de cerca del 60% del territorio, incluyendo el Este de Jerusalén. De igual forma, localidades palestinas completas se han visto privadas del acceso a servicios primarios vitales como la educación, la salud y el empleo.
A pesar de que la Corte Internacional de Justicia ratificó inequívocamente la ilegalidad de la construcción del Muro y su régimen asociado en su Opinión Consultiva de 9 de julio de 2004, la Potencia Ocupante, Israel, continúa mostrando su desprecio por las normas del Derecho Internacional, al incumplir sus obligaciones internacionales identificadas en los apartados B y C del párrafo 163 de la citada Opinión Consultiva.
La impunidad de la Potencia Ocupante, Israel, en todos estos años, es el resultado de los dobles raseros y la falta de consistencia del Consejo de Seguridad de la ONU, donde Estados Unidos ha ejercido en 31 ocasiones el obsoleto privilegio del veto. Gracias a tamaña arbitrariedad, Israel continúa pisoteando todos los límites jurídicos, éticos y humanitarios en la Palestina ocupada.
No podrá lograrse una paz justa y duradera en el Medio Oriente sin el cese de la ocupación israelí ni hasta que el pueblo palestino ejerza su legítimo derecho a establecer un Estado independiente con su capital en Jerusalén Oriental; mientras no se devuelvan todos los territorios árabes ocupados y se produzca la retirada de Israel de la Franja de Gaza, Cisjordania y del Golán sirio, hasta la línea del 4 de junio de 1967; hasta que cesen las provocaciones israelíes en el sur del Líbano; se garantice el regreso de los refugiados palestinos y se eliminen los ilegales asentamientos israelíes de conformidad con la resolución 465 (1980) del Consejo de Seguridad.
Cuba acompaña la más reciente Declaración del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), emitida el pasado 22 de mayo. En ella el Movimiento expresó su seria preocupación por la situación imperante en los territorios palestinos ocupados, incluida Jerusalén Oriental y condenó específicamente las más recientes agresiones de la Potencia Ocupante, Israel, contra las poblaciones civiles de estos territorios. Los ataques de las fuerzas israelíes causan heridas y muertes entre los civiles palestinos, de los que no escapan ni los sectores más vulnerables de la población, incluidos los niños.
El Movimiento recordó que el excesivo e indiscriminado uso de la fuerza por parte de Israel, la Potencia Ocupante, contra civiles, constituye una grave violación del Derecho Internacional Humanitario y amenaza completamente la frágil y tensa situación existente en la región y empeora las ya degradadas condiciones humanitarias en los territorios ocupados.
El Movimiento exigió el cese inmediato de los ataques militares israelíes contra el pueblo palestino, llamó al Consejo de Seguridad, órgano encargado del mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, a asumir sus responsabilidades y a considerar los mecanismos necesarios para garantizar el mantenimiento del cese al fuego. En tal sentido, el MNOAL instó al Consejo de Seguridad a considerar seriamente el despliegue de observadores de la ONU para monitorear el respecto del cese al fuego.
El Movimiento instó además, a todas las partes implicadas, a desplegar los esfuerzos necesarios para mancomunadamente detener el derramamiento de sangre, la destrucción y el continuo deterioro de la crisis y en tal sentido, reiteró la importancia de Iniciativa Árabe de Paz.
Cuba desea reiterar su resuelto apoyo a esta Iniciativa de Paz Árabe, presentada en la Cumbre de la Liga Árabe de Beirut del 2002 y relanzada en la Cumbre Árabe de Riad, Arabia Saudita en marzo de este año.
La Misión Permanente de Cuba ante la Oficina de las Naciones Unidas y las Organizaciones Internacionales con sede en Suiza, aprovecha la ocasión para reiterar a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos el testimonio de su consideración.
Ginebra, 29 de junio del 2007