Discurso del Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, Excmo. Sr. Felipe Pérez Roque, en la sesión inaugural de la Segunda Reunión Ministerial del Movimiento de Países No Alineados sobre el Avance de la Mujer. Guatemala, 23 de enero de 2009. Excelentísimo Sr. Álvaro Colom, Presidente de la República de Guatemala, Sra. Sandra Torres de Colom, Primera Dama de la República de Guatemala y Presidenta de la Segunda Reunión Ministerial del Movimiento de Países No Alineados sobre el Avance de la Mujer, Ministras, Ministros, Jefas y Jefes de Delegaciones de los países miembros y observadores del Movimiento de Países No Alineados, Autoridades del Gobierno, del Poder Legislativo, representantes de la sociedad guatemalteca, Distinguidas delegadas y delegados: Guatemala fue descrita por José Martí con la siguiente frase: “diré con mi palabra agradecida cuánto es bella y notable, y fraternal y próspera, la tierra guatemalteca, donde el trabajo es hábito, naturaleza la virtud, tradición el cariño, azul el cielo, fértil la tierra, hermosa la mujer y bueno el hombre”. Presidente, Sandra, hermanos guatemaltecos: Agradecemos el empeño especial que ustedes han puesto para organizar esta Segunda Reunión del Movimiento de Países No Alineados y la hospitalidad y el cariño con que reciben a las delegaciones llegadas desde todos los puntos del planeta, para discutir aquí, en Guatemala, con amplitud y espíritu fraternal sobre un tema de la mayor importancia para la agenda de nuestro Movimiento. Quiero decir también que hemos recibido un mensaje del Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Padre Miguel D´Escoto, a nuestra reunión. Copia de este mensaje del Presidente de la Asamblea General será distribuida como un documento oficial del evento a todas las delegaciones. En su mensaje, el Padre D´Escoto reflexiona sobre la importancia de nuestra reunión y de la discusión de este tema en la actual coyuntura. Nos satisface realizar en Guatemala la Segunda Reunión Ministerial del Movimiento de Países No Alineados sobre el Avance de la Mujer, en cumplimiento del acuerdo adoptado por nuestros Jefes de Estado y de Gobierno en la XIV Cumbre del Movimiento, celebrada en La Habana en septiembre del 2006. Esta cita, además, garantiza la continuidad de los eventos ministeriales del Movimiento sobre un tema priorizado de la agenda internacional, la igualdad de géneros, cuyo primer encuentro tuvo lugar en mayo del 2005, cuando Malasia, que entonces desempeñaba la presidencia del Movimiento, impulsó la iniciativa. Expresamos nuestro reconocimiento al trabajo cumplido por el Instituto del Movimiento de Países No Alineados para el Empoderamiento de la Mujer, establecido a partir de un acuerdo de la Primera Reunión Ministerial, y también agradecemos al gobierno de Malasia por su apoyo. El empoderamiento de la mujer, la eliminación de todas las formas de discriminación y violencia contra la mujer y la niña, la promoción de su acceso integral a la economía y a los servicios de salud, educación y justicia, constituyen metas centrales de nuestro empeño. El compromiso del Movimiento en la realización de dichos objetivos quedó reflejado en los Documentos Finales de la XIV Cumbre de La Habana y en los de la XV Conferencia Ministerial celebrada en Teherán, en julio de 2008. El debate del tema central de esta reunión, “Los Avances de la Mujer ante los Objetivos de Desarrollo del Milenio”, resulta de especial importancia, no sólo por la prioridad que concedemos a la igualdad de géneros, sino también por los enormes desafíos planteados a la realización de este principio en una coyuntura internacional especialmente compleja, en la que graves crisis golpean a nuestros países en los ámbitos financiero, alimentario, energético y climático, y profundizan las injusticias e inequidades que caracterizan al orden internacional vigente. Señor presidente, señores delegados, señoras delegadas: Nuestra voz solidaria se levanta hoy en apoyo del heroico pueblo palestino, sometido a la ilegal ocupación israelí. Las niñas, niños y mujeres palestinas, que constituyen casi la mitad de todas las víctimas, han sufrido más que nadie la brutal agresión militar de Israel contra Gaza, que ha sido enérgicamente condenada por el Movimiento de Países No Alineados y, bajo su liderazgo, por el Consejo de Derechos Humanos y la Asamblea General de Naciones Unidas. En este evento serán acordados importantes lineamientos de trabajo para el Movimiento, en temas esenciales para el bienestar de nuestros países y en particular para el adelanto de la condición jurídica y social de la mujer, entre ellos: la promoción de la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de la mujer; la erradicación de la pobreza extrema y el hambre; la enseñanza primaria universal; la reducción de la mortalidad infantil; la mejora de la salud materna; el combate al VIH/SIDA, al paludismo y otras enfermedades; la garantía de la sostenibilidad del medio ambiente; y el fomento de la cooperación internacional para el desarrollo. Han transcurrido casi 14 años desde la adopción de la Plataforma de Acción de Beijing. No podemos proclamar, sin embargo, que se haya alcanzado el cumplimiento efectivo y cabal de todos los compromisos asumidos en sus 12 esferas de especial preocupación. Las circunstancias que lastran nuestro desarrollo han limitado también los esfuerzos nacionales de muchos países miembros del Movimiento. De este modo, nuestras acciones para el mayor avance de la mujer se han visto limitadas por la ausencia de un nuevo orden económico internacional que posibilite el progreso y el bienestar para todos, la eliminación de todo tipo de discriminación y el más estricto respeto a la soberanía, la independencia, la autodeterminación de los pueblos y la no injerencia en los asuntos internos de los Estados. Vivimos en un mundo en el que: - 3 mil millones de personas continúan sufriendo la escasez de agua; - más de medio millón de mujeres en los países en desarrollo mueren cada año en el parto o por complicaciones en sus embarazos; - en el que cerca de una cuarta parte de los niños y las niñas que habitan los países en desarrollo sufre desnutrición; - un mundo en el que casi la mitad de la población de los países del Sur carece de acceso a los servicios sanitarios; - en el que más de un tercio de la población urbana de los países en desarrollo vive en tugurios; - un mundo en el que el 60% de los pobres son mujeres y ellas representan, además, dos tercios de los adultos analfabetos; - un mundo en el que casi dos tercios de las mujeres que son empleadas en los países en desarrollo desempeñan trabajos inestables, en la llamada economía informal o cumplen tareas familiares no remuneradas; - las mujeres son víctimas de diversas formas de violencia; entre 3 y 4 millones de mujeres son golpeadas cada año en el mundo y miles de ellas mueren a consecuencia de estas golpizas; - las mujeres constituyen el 40 por ciento de los adultos infectados de SIDA; - vivimos en un mundo en el que las mujeres, especialmente las que ingresan por primera vez al mercado de trabajo, siguen siendo las primeras en ser despedidas y las últimas en volver a ser contratadas; - vivimos en un mundo en el que, como regla, las mujeres no pueden participar plenamente en la vida económica y pública; tienen acceso limitado a los cargos directivos y a los procesos de toma de decisiones; sus opciones laborales son inferiores y obtienen apenas el 70% del ingreso que los hombres realizando el mismo trabajo. Estos datos, de por sí muy graves, describen sólo tímidamente el difícil panorama en el que se desarrolla nuestra lucha por alcanzar en todo el mundo la verdadera y plena igualdad de la mujer. Para asegurar el pleno disfrute de sus derechos a todas las mujeres del planeta, es necesario cambiar el injusto orden mundial actual. Se requiere poner fin a los privilegios hirientes de una minoría opulenta, que se mantiene a costa del sufrimiento y la miseria de nuestros pueblos. Los recursos para la asistencia al desarrollo de nuestros pueblos existen; los expeditos planes financieros multimillonarios organizados por Estados Unidos y Europa para salvar a banqueros corruptos e irresponsables han despejado cualquier duda al respecto. Lo que no existe en los gobiernos de las naciones ricas e industrializadas es la voluntad política para movilizar los recursos y adoptar las decisiones necesarias para el establecimiento de un orden mundial justo y equitativo. Acordamos en el año 2000 los Objetivos de Desarrollo del Milenio, en una Cumbre de las Naciones Unidas; nos propusimos unas metas modestas, pero que constituirían un primer paso. Cada vez resulta más claro que no podrán ser cumplidos los Objetivos del Milenio, las modestas metas que nos trazamos en el 2000 para el año 2015. El principal obstáculo sigue siendo la falta de financiamiento. Se ha dicho que los países desarrollados no tienen los recursos, los países que tienen el deber moral y el compromiso de aportar ayuda oficial al desarrollo a las más de cien naciones subdesarrolladas del planeta. Se ha dicho que no tenían los recursos, que por eso no podrían cumplir el añejo compromiso que data de 1970, cuando los países desarrollados prometieron que dedicarían el 0,7% de su Producto Interno Bruto como Ayuda Oficial al Desarrollo. Sin embargo, todavía hoy, cuando se van a cumplir 40 años de aquel compromiso, los países desarrollados sólo están dedicando menos del 0,3% de su Producto Interno Bruto a la Ayuda Oficial al Desarrollo. Se dice que porque no hay dinero y, ¿cómo, sin embargo, han aparecido más de 4 millones de millones de dólares para salvar a los bancos, para salvar a las firmas financieras que especulaban en los mercados bursátiles, para mantener el tren de vida, la opulencia, los privilegios de los que especulaban con los precios de las materias primas, de los combustibles, de los bancos que cometieron todo tipo de irresponsabilidades? Para salvar a los bancos sí han aparecido millones de millones de dólares. Para cumplir las Metas del Milenio, se dice que no había de dónde sacar los 150 mil millones de dólares necesarios; una cifra ínfima comparada con los enormes recursos que se han dedicado a salvar a los sistemas financieros de los países desarrollados. No es dinero lo que falta, falta la voluntad política, falta la coherencia ética para demostrar en los actos prácticos lo que se ha dicho y se ha prometido en las palabras. Nuestro Movimiento debe seguir reclamando que los países desarrollados cumplan sus compromisos, que actúen con ética y con apego a la responsabilidad que les compete, en ayudar a los miles de millones de seres humanos que viven en otros países y que no han podido alcanzar el desarrollo, porque fueron colonias, porque fueron saqueados y porque se impuso un orden que todavía persiste, que impide nuestro desarrollo y nuestro bienestar. No podrá mejorar la situación de las mujeres en el mundo sin un cambio del actual orden mundial, y no bastan los esfuerzos nacionales si no se cambia el entorno internacional en que estos esfuerzos tienen lugar. Es la hora, señoras delegadas, señores delegados, de cerrar filas para poner fin al despilfarro egoísta y al desenfrenado consumismo de aquellos que comprometen el futuro de nuestros pueblos y la vida misma en el planeta. Es el momento de exigir el fin de un sistema que facilita el saqueo de nuestros recursos y reproduce y profundiza las causas estructurales del subdesarrollo que nos afecta. Es tiempo de exigir que se dediquen al desarrollo los cuantiosos recursos que hoy se dedican a gastos militares en el mundo. La esperanza de vida de las mujeres cubanas es hoy superior a los 80 años. Ellas son el 66% de la fuerza técnica y profesional del país y casi el 60% de todos los graduados universitarios. Las mujeres cubanas han resistido en la primera trinchera de nuestra épica batalla contra el cruel y prolongado bloqueo impuesto a nuestro pueblo. Agradezco, a nombre de nuestras mujeres, de nuestros niños y niñas y de todo nuestro pueblo, la firme solidaridad que ustedes nos brindan. Señor Presidente, Sandra, señoras y señores delegados, esperamos que la Reunión Ministerial que hoy comenzamos constituya un nuevo hito en la lucha de los países no alineados por un mundo mejor, por un mundo con derecho a la justicia, al desarrollo y al bienestar para todas las mujeres y hombres del planeta. Muchas gracias. |